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Los cinco intentos fallidos de Piñera por crear un sello a su administración

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Desde las promesas de campaña de reformar el Sename y poner a “los niños primero”, hasta el proyecto de matrimonio igualitario, pese a estar en contra de sus convicciones, el presidente chileno trató de buscar un hito para marcar positivamente su gestión, pero fracasó cinco veces en esa tarea.


Durante la última cuenta pública Sebastián Piñera anunció un controversial apoyo al proyecto de matrimonio igualitario, que fue rechazado al día siguiente por muchos parlamentarios de Chile Vamos, pero que algunos ministros suyos defendieron como “algo por lo que su administración será recordada”.

Ese discurso terminó por revelar el afán del gobierno por buscar en ese proyecto un sello tardío a una administración que no quiere ser recordada por tantos otros problemas que están más presentes en la memoria de los chilenos y chilenas , como el retorno de la inflación, la declaración de guerra al pueblo durante el estallido, las lesiones oculares y violaciones a los derechos humanos, o más recientemente, los negocios en paraísos fiscales.

Pero el proyecto de matrimonio igualitario no es el primer intento de Piñera en ese sentido. Acá presentamos las cinco veces en que el presidente quiso imprimir un sello a su segundo gobierno y fracasó en el intento:

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  1. 1. Sename

Fue la principal muletilla discursiva durante la campaña electoral de 2017. A cada entrevista Piñera repetía su promesa de “defender a los niños del Sename”, pese a que no lo hizo en su primer mandato. De hecho, los problemas relativos al Servicio Nacional de Menores vienen incluso desde antes de aquel gobierno – aunque, claro, contó con la complicidad de una prensa empresarial que jamás le cuestionó sobre esa contradicción.

Para justificar la consigna de “los niños primero”, Piñera visitó a un centro del Sename en La Pintana en el primer día de su segundo mandato. Sin embargo, las medidas adoptadas por su gobierno para la protección de la niñez han sido bastante cuestionables.

A falta de pocos meses para el fin de su gobierno, no todos los centros del Sename han sido cerrados o debidamente reacomodados dentro del modelo de “Residencias Familiares”, adoptado desde 2019 con la promesa de establecer un nuevo protocolo de cuidados en el cual no se ejercería violencia física o psicológica, y que desde el principio fue criticado por ajustarse a los parámetros acordes a los intereses de las OCAs (Organismos Colaboradores Acreditados), entidades que siguen operando en la protección de la niñez y que reciben financiamiento estatal para realizar dicha labor – y que poseen estrecho vínculo con grupos de poder, como la Iglesia Católica y algunos partidos políticos.

Además, esos nuevos centros han sido cuestionados debido a algunas denuncias conocidas en los últimos meses, como la que se conoció en marzo de 2021 y tuvo lugar en la Residencia Familias Carlos Antúnez, en la comuna de Providencia. El caso generó gran conmoción en el país debido a un video que viralizó en las redes sociales, donde se escucha gritos desgarradores de un niño y otros sonidos que se parecen a golpes. Además, el local ya era conocido porque fue inaugurado por el mismísimo Piñera y por la alcaldesa Evelyn Matthei en 2019, que lo apuntaron como el nuevo modelo que el gobierno quería replicar en todo Chile.

En resumen, el nuevo servicio creado por Piñera cambia el nombre – pasa a llamarse Servicio Nacional de Protección Especializada de la Niñez, o simplemente Mejor Niñez, como el gobierno prefiere nombrarlo –, pero no hay novedades en la estructura, ni en el modelo de protección a la niñez, ni en la fuerte influencia de entes privados en ese aspecto.

2. Medio ambiente y cambio climático

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Otro sello que el gobierno de Piñera trató de imprimir desde el primer día de su segundo mandato fue el de la protección del medio ambiente y la preocupación con el cambio climático. Una idea basada en una supuesta hazaña del mandatario al frenar la construcción de la termoeléctrica de Barrancones.

La agenda que buscaba mostrar la presunta preocupación del Ejecutivo con las causas ecológicas y climáticas tenía también la gracia de volver a potenciar a la figura de la ministra del Medio Ambiente, Carolina Schmidt, como posible sucesora natural de Piñera.

Sin embargo, la campaña por transformar el presidente en un defensor del medio ambiente no resistió a la primera crisis ambiental, que surgió a los pocos meses: en agosto de 2018, una inmensa nube de gases tóxicos originada en el parque industrial de la zona de Quintero y Puchuncaví se dispersó por gran parte de la Región de Valparaíso, llegando incluso a afectar algunas comunas de las regiones Metropolitana y Coquimbo.

El caso quedó conocido por “Chernobyl Chileno”, por la generación de una nueva zona de sacrificio y la contaminación de cientos de personas, aunque también hubo críticas a la cuestionable reacción de la ministra Schmidt, que se apresuró en apuntar la responsabilidad de la empresa ENAP por la emisión de los más de 130 gases contaminantes diferentes, al mismo tiempo en que evitó incluir entre los culpables a las empresas privadas Aes Gener y Oxiquim – esta última tiene en su directorio al abogado Fernando Barros, histórico defensor de Piñera y quien además ha sido socio de Gonzalo Molina, esposo de la ministra, en el bufete Barros & Errázuriz.

A fines de aquel mismo 2018, Piñera intentó reactivar ese discurso cuando anunció que Chile sería la sede de la Cumbre Mundial del Clima del año siguiente, y pese a que hubo varios intentos por promocionar el evento durante el año de 2019, todo terminó en la nada tras el estallido social de octubre, que obligó el Ejecutivo a aceptar el cambio de sede de la reunión a la ciudad de Madrid.

3. Liderazgo internacional

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Traer la cumbre del clima para Chile y posicionarlo como luchador mundial por el clima era parte de un plan mayor de transformar a Piñera en un estadista de nivel mundial, quizás una especie de Al Gore chileno – aunque algunas voces dicen que ese afán por protagonismo internacional tiene que ver con los celos del mandatario por los éxitos que ha tenido Michelle Bachelet, primero como directora de ONU Mujeres y actualmente como Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

No fue su única movida en ese sentido. Desde 2019, el presidente chileno ha intentado lucir ese supuesto status en diferentes iniciativas, y además puso a la ministra Cecilia Pérez a mencionar en casi todas sus vocerías el mantra del “liderazgo mundial de Piñera”.

Es verdad que el estallido social tiene mucho que ver con el fracaso en ese intento, porque ese mismo año se contemplaban varios eventos internacionales, además de la Cumbre del Clima, estaba en la agenda la cumbre APEC (Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico) e incluso una final de Copa Libertadores, que sería la primera de la historia de ese torneo que se disputaría en partido único, en el Estadio Nacional.

Todos esos compromisos fueron abandonados a última hora después que el presidente chileno declaró una guerra “contra un enemigo poderoso”, lo que fue leído como una amenaza a sus propios compatriotas, lo que generó tal grado de inestabilidad en el país que fue imposible pensar en organizar cualquier evento en aquel escenario.

Pero Piñera tampoco tuvo éxito en sus proyectos para posicionarse como líder regional, que además resultaron en una disputa codo a codo con un aliado ideológico como el colombiano Iván Duque.

En febrero de 2019, Piñera fue a Cúcuta para apoyar la posta en escena de Juan Guaidó como presunto presidente interino de Venezuela, pero terminó ninguneado por el venezolano, que prefirió al anfitrión Duque para sacarse las fotos.

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Al mes siguiente, trató de recuperarse con la cumbre de creación de ProSur, en la que recibió en La Moneda al mismo Duque, además de Jair Bolsonaro, Mauricio Macri y otros líderes de derecha, en la que esperaban generar el nuevo referente para la integración en la región – en remplazo a UnaSur, que nació en el periodo de Bachelet.

Pero todos esos esfuerzos fueron intrascendentes. Para empezar, ProSur no tuvo relevancia en ninguno de los temas importantes que ocurrieron en América del Sur desde 2019 en adelante – periodo que además fue bastante movido, con una pandemia, un golpe de Estado en Bolivia, estallidos sociales en Chile, Ecuador y Colombia, crisis política en Perú, crisis ambiental y sanitaria en Brasil, los problemas de siempre en Venezuela, etc.

Además, Guaidó terminó fracasando rotundamente en su intento de llegar al poder en Venezuela, afectando a aquellos que, como Piñera, apostaron sus fichas en él. Para terminar, aquel viaje a Cúcuta volvió a ser tema por el recordado video de Piñera invitando a los venezolanos a buscar refugio en Chile, lo que generó una ola migratoria que el país no se preparó para recibir y por lo que ahora enfrenta graves consecuencias.

4. Desempleo

Después del Sename, el otro pilar de la campaña electoral de Piñera en 2017 era el de que su anterior gobierno había sido un supuesto éxito en generación de empleos y que eso se repetiría en su segundo mandato.

Al final no fue así y las cifras de desocupación rompieron récords históricos en mediados de 2020, alcanzando los dos dígitos por primera vez en más de 15 años y llegando a los 13,1% en el trimestre de mayo-junio-julio de aquel año, según los resultados de la Encuesta Nacional del Empleo del INE (Instituto Nacional de Estadísticas).

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Aunque la pandemia del coronavirus tiene mucho que ver con ese escenario, también es verdad que los números ya tenían una tendencia al alza incluso desde antes del estallido social, con cifras muy por encima del promedio de 6,5% del segundo mandato de Bachelet, nuevamente según el INE.

Además, las cifras también ponen en jaque el relato del que Piñera habría sido mucho mejor que Bachelet en el aspecto del empleo. Ambos tuvieron promedios anuales más o menos similares en sus primeros mandatos, excepto por el año de 2009, el último del primer gobierno de Bachelet, cuando los resquicios de la crisis económica mundial de los años anteriores generaron consecuencias en Chile que se reflejaron en una cifra de desempleo de 11,9%, que hizo la mandataria terminar aquel mandato con un promedio de 8,1%.

Por su parte, Piñera sostiene su discurso de éxito en generación de empleo con el promedio de 6,9% de desempleo en su primer mandato, cifra que fue lograda en un periodo con menos turbulencias internacionales. Sin embargo, fue superado por el segundo gobierno de Bachelet, que tuvo un promedio de 6,5% en los cuatro años.

En el segundo mandato de Piñera las cifras fueron en aumento año tras año, quedando siempre por encima de los 7%. Cuando se enfrentó a su primera gran crisis internacional, generada por la pandemia, el gobierno no demostró la prometida capacidad de gestión, superó los dos dígitos en solamente cuatro meses e incluso alcanzó un 13%.

5. Matrimonio igualitario

Durante los últimos diez años, Sebastián Piñera repitió hasta diversas veces la consigna de que “el matrimonio tiene que ser entre un hombre y una mujer”, es una de sus frases características. Lo hizo cuando lanzó el proyecto de ley por el Acuerdo de Unión Civil, pero sobre todo en la campaña presidencial de 2017, cuando el voto evangélico era una de sus principales apuestas para ganar las elecciones.

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Pero ahora que no necesita más de los evangélicos, Piñera dio vuelta la chaqueta y lanzó un proyecto de ley de matrimonio igualitario que además incluye el derecho a adopción – otro punto que el mandatario también rechazaba en la campaña, según admitía Fundación Iguales, que ahora lo apoya en el proyecto. También puso urgencia en su tramitación, para que pudiera ser promulgado por el mandatario antes de dejar el poder.

Sin embargo, las contradicciones por sus posiciones históricas sobre el tema terminaron causando más rechazo que apoyo. Fue criticado por la derecha que le cobró aquellos apoyos a los evangélicos hace cuatro años, pero también por muchos colectivos que luchan por los derechos LGBTI+, que lo tomaron como una actitud oportunista y un intento de adjudicarse una lucha que le es ajena.

Tales contradicciones se hacen más evidentes en la tramitación del proyecto en el Congreso, cuyo avance se está dando sobre todo por el apoyo de los parlamentarios de oposición y evidente rechazo de los principales partidos oficialistas, que ignoran el apoyo del Ejecutivo a la iniciativa.

Pero incluso eso puede salir mal a Piñera. Pese a que el proyecto está avanzando muy rápidamente en el Legislativo, la acusación constitucional puede obligarlo a dejar el Palacio de La Moneda antes de lo que esperaba, y antes que pueda poner su firma en la promulgación de esa nueva ley.

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Cultura B

“Carencia de creatividad” y “falta de respeto”: Artistas visuales analizan campaña del Rechazo y su apropiación del imaginario gráfico de izquierda

La muralista Juana Pérez, el ilustrador Max Feito y el grafitero Miguel Ángel Kastro nos entregan sus puntos de vista respecto a la campaña que opositores a la nueva Constitución han desplegado en las últimas semanas, cuyas gráficas apelan a la estética visual histórica de los movimientos de izquierda.

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La experiencia colectiva y anónima del arte surgida como expresión gráfica y propaganda política en Chile, desde mediados de los ’50 hasta nuestros días, ha pasado por distintos momentos. Durante todas estas décadas, los muros de las ciudades han sido el soporte para un tipo de manifestación popular y rebelde que ha tenido importantes hitos, en tanto su valor estético y social. Desde el trabajo desplegado por las brigadas muralistas Ramona Parra y Elmo Catalán a finales de los ’60 y principios de los ’70, hasta la acción masiva que diversos y diversas artistas –tanto anónimos como firmantes– realizaron durante la revuelta social de octubre de 2019. El arte callejero era el medio y el mensaje.

Todas estas expresiones buscaban recomponer parte de nuestra memoria colectiva a través de la estética urbana y la comunicación gráfica divulgada por los movimientos sociales, asociadas innegablemente a las ideologías de la izquierda. Es justamente por este sentido identitario intrínseco de este tipo de expresión, que resulta anacrónico ver hoy en algunas paredes rayados y afiches asociados a la campaña desplegada por quienes apuestan por el Rechazo de salida al nuevo texto constitucional.

Y no tan solo eso resulta sorprendente y deshonesto. El “estilo” gráfico que grupos de ultraderechistas están utilizando para su propaganda es una clara apropiación cultural de imágenes, símbolos, eslóganes y frases que históricamente han sido utilizadas por los movimientos sociales vinculados a la izquierda, como el símbolo del puño en alto o, sin ningún tipo de vergüenza, la tipografía del No utilizada en la campaña del plebiscito de 1988 que, paradójicamente, negó la continuidad del dictador Augusto Pinochet y la Junta Militar en el Poder Ejecutivo; misma figura que hoy se busca rematar exterminando una de las arterias de su gris legado manchado con sangre en la Constitución de 1980.

Robar la expresión creativa del pueblo

En el libro “El afiche político en Chile”, el investigador y diseñador Mauricio Vico comenta que “el afiche como soporte nunca fue un medio que la derecha considerara como recurso comunicacional de alto impacto”. Una realidad que ha cambiado considerablemente desde que grupos de extrema derecha decidiesen, en alguna medida, disputar el espacio público no solo con manifestaciones y concentraciones en puntos estratégicos, sino también a través del uso de las paredes de la ciudad como soporte para entregar sus mensajes, específicamente para el despliegue de la campaña del Rechazo.

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Miguel Ángel Kastro, artista visual y grafitero, autor de la ya famosa obra ‘Guernica chileno” (cuyo mural es la fachada del Museo del Estallido Social), conceptualiza este fenómeno actual: “Tiene que ver con cómo hoy es más importante la percepción de la realidad que la realidad, la postverdad que la verdad, lo que se aparenta de lo que realmente es”. Además, sostiene que “este juego tiene que ver con las redes sociales y con cómo en este mundo tan lleno de mentiras y de posibilidades de ser engañados por el sistema, se subvierte con el mensaje”.

En tanto, para el ilustrador Max Feito el hecho de que estos grupos estén copiando el ideario gráfico de la izquierda para sus propósitos, no le es una sorpresa. “La derecha en este país, desde que tengo uso de razón, no tiene una veta artística muy desarrollada o lograda, entonces no les queda otra que copiar o ser tan burdos de robar gráficas «de la competencia», como se podría decir, y la ocupan para ellos”, sostiene.

El diseñador justamente hace la comparación en relación a la estética usada para el plebiscito de 1988, indicando que “nuevamente estamos viendo esa carencia creativa y visual por parte de la derecha. Nos podemos remontar a la campaña que se hizo para el y el No, donde no hubo creatividad, o quizás la que hubo fue enfocada en el miedo y en usar las herramientas de los otros. Y eso se ha ido replicando por siempre, desde esa campaña a lo que pasa ahora con el Apruebo y el Rechazo”.

También consultada, la muralista Juana Pérez refuerza esta idea sosteniendo que esta apropiación de simbología por parte de la campaña del Rechazo le parece “muy simbólica y potente”, ya que -explica- “evidencia cómo la derecha, por años, se ha enriquecido y se sigue apropiando de cosas culturales que son del pueblo”.

Juana Pérez

En ese sentido, Feito apunta que es de conocimiento público que la gran mayoría de artistas y creativos del país están más ligados a la izquierda, y que ahí se puede ver todo un desarrollo creativo y gráfico. “No sé si en otros países pasa lo mismo, pero acá en Chile está más que claro que la derecha no tiene creatividad, solamente tienen desarrollada su área económica, pero al momento de hacer campañas no tienen las herramientas o quizás no tienen la preparación o las cabezas pensantes para proponer algo. Entonces, claramente se ve que no tienen herramientas, habilidades blandas, ni sensibilidad para crear algo nuevo o presentar una propuesta diferente a lo que está pasando al otro lado”, argumenta el diseñador y autor de “Contingencia Ilustrada”.

#AsíNoApruebo

En nuestra época, el acceso a la información pasó a ser parte de la sociabilidad en las redes, donde no hay contextos ni jerarquías, sino retazos de historias y opiniones que son escaneadas –y, con mucha suerte, leídas–. En ese contexto, Miguel Ángel Kastro afirma que “lo que estamos viviendo tiene que ver con el exceso de información: el superávit de mensajes, de contenidos, de capital cultural de imágenes”. Esto lo ejemplifica de la siguiente manera: “Ves algo en Internet, pasas por ello, pero no nos detenemos a pensar, entonces lo que nos queda es la sensación que nos produce. Esto es a lo que apela la campaña del Rechazo ocupando imaginario de la izquierda, como para generar una sensación. Como esa frase «miente, miente que algo queda»; bueno, acá algo queda también. La gente que está haciendo esta campaña está aprovechando el lenguaje que hoy se utiliza”.

Max Feito

En este sentido, Max Feito es directo al señalar que la derecha “es patética a nivel de creatividad” y que solo basta ver en las redes sociales cómo se expresan cuando se ven frente a un debate de ideas y se sienten amenazados. “En vez de contraatacar con propuestas creativas, lo hacen siempre usando las ideas de otros. Eso solo habla mal de ellos, porque ya hemos visto nuevamente en esta campaña del miedo por el plebiscito de salida sus falencias creativas. Los tipos son incapaces de desarrollar o dibujar algo, entonces se tienen que colgar de lo que ya hay, de lo que ya fue creado con un propósito”, profundiza.

“Me parece una dicotomía enorme, esquizofrénico incluso. ¿Cómo tener el principio político que plantea el Rechazo, criticando al pueblo con la misma simbología que ha dado el pueblo? Me parece nefasto, una falta de respeto enorme, que habla mucho y da a entender cómo este movimiento del Rechazo logra evidenciar lo pobre que es a nivel cultural, político y el poco estudio de la historia que han tenido”, enfatiza también en este punto Juana Pérez, quien incluso fue víctima del actuar irracional de personas que vandalizaron el mural “Newen” que estaba realizando junto a Dani Johnson a la salida del Metro Bellas Artes. “Nos dimos cuenta que, al final, la pintura blanca no era contra nosotras, sino que lo que nuestra pintura provoca en otros”, sostuvo en esa oportunidad.

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¿Vamos a decir que no?

A esta “creación por ultraje” que han propuesto ciertos adherentes al Rechazo en su adelantada propaganda, utilizando puños en alto (solo cambiando la mano izquierda por la derecha), eslóganes de la revuelta (como Plaza Dignidad), estéticas creadas recientemente como las del colectivo Depresión Intermedia (“Sí po, Apruebo”) o hasta frases de letras de canciones icónicas de protestas, como las de Víctor Jara, se suman también las acciones previas que grupos de ultraderecha han venido desarrollando y que no tienen que ver con la creación, sino todo lo contrario, con la destrucción de mosaicos -como el de Pedro Lemebel-, intervención y borrado de murales, limpieza de carteles y hasta los numerosos intentos de destruir la gran escultura del “Negro Matapacos”, ícono de la revuelta.

“Son incapaces de crear una contraoferta gráfica”, apunta Feito, citando como ejemplo en lo que se transformó la figura del fallecido quiltro devenido en ícono de lucha y resistencia, en contraste con lo que intentaron con la ilustración del “Rubio Matacapucha” realizada por el dibujante libertario Daniel Contreras. Una especie de némesis del subversivo can (que hasta cuenta con una web en donde se recopilan las distintas ilustraciones que se han hecho sobre él), pero que no tuvo fuerza ni significó algo parecido al perro símbolo de la lucha callejera.

“Así ha pasado con muchas cosas, porque ya no basta con la parte semántica o visual de la obra creativa que tiene la izquierda, sino también va en las frases, con eslóganes. Son incapaces de crear hasta eso. Tengo un dibujo de humor gráfico que justamente habla de eso, en el fondo como un nuevo insulto”, remata Feito.

Otro de los símbolos usados en la actual campaña del Rechazo es el logotipo del No utilizado en el plebiscito de 1988. Creado por el publicista Raúl Menjíbar, su icónico diseño con el adverbio de negación en letras mayúsculas sobre un arcoiris multicolor que simbolizaba la unión y la variedad del espectro político concertacionista (naranja para los humanistas, verde para los socialdemócratas y ecologistas, rojo para los socialistas, azul para los democratacristianos, amarillo para los demócratas) hoy es utilizado en afiches para indicar su negativa a la nueva Constitución, a la vez que le hacen un guiño a ciertos sectores políticos, como la Democracia Cristiana o Amarillo x Chile, que han intentado viralizar eslóganes como «Yo no apruebo».

Para Kastro, esta paradoja se da justo en un momento social donde -sostiene- “necesitamos mucho discernir, saber separar la paja del trigo, y eso es súper complejo”. En ese sentido, advierte también que estamos “en un nivel donde nos están engañando todo el tiempo, y lo terrible de eso es que son campañas efectivas”.

“No es una jugada que vaya en la comparativa política de decir «esto que había antes es lo mismo que está ocurriendo ahora y por eso ocupamos este imaginario». No, no va por ese lado político, sino que por el lado de lo simbólico, de la representación de las imágenes. Ese es el juego que está jugando el Rechazo para confundir a la gente y generar caos”, plantea el grafitero e, incluso, va más allá: “Cuando vas perdiendo y sabes que tienes todas las de perder, una buena estrategia es generar confusión, y esa confusión se juega en la cancha de lo simbólico. Apelar a lo más profundo del imaginario de la izquierda es precisamente para hacer entender, de alguna forma, que la crisis política es general. Y no es que sea la intención de la gente del Rechazo, pero en el fondo, es un resultado inadvertido”.

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El matinal

VIDEO | La Voz de los que Sobran – 24 de junio de 2022

Alejandra Valle, Hassan Akram, Rodrigo Herrera y Daniel Stingo unen sus fuerzas y se suman a La Voz de los que Sobran.

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Alejandra Valle, Daniel Stingo, Hassan Akram y Rodrigo Herrera unen sus fuerzas y se suman a La Voz de los que Sobran.

¡Ya está al aire el matinal favorito de los chilenos! De 10 a 12 del día, Alejandra Valle, Daniel Stingo, Hassan Akram y Rodrigo Herrera unen sus fuerzas y se suman a La Voz de los que Sobran. Analizamos esas noticias que mueven la mañana y junto a nuestros entrevistados le damos contexto a lo que pasa en todo Chile.

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La Voz Municipal: Capítulo estreno con los alcaldes Jorge Sharp y Alejandra Burgos

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La voz Municipal

Este jueves 23 de junio de 2022 estrenamos nuestro programa La Voz Municipal, una nueva división de La voz de los que sobran que nace con el objetivo de ayudar a comprender las problemáticas de las comunas de todo Chile.

En este primer capítulo abordamos el tema de la seguridad, y lo hacemos con la mirada de dos alcaldes: Jorge Sharp y Alejandra Burgos, de Valparaíso y Curanilahue, respectivamente.

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