Valorizar a Salvador Allende
He escrito varios libros y artículos sobre el período. Quizás en algunos de estos escritos he realizado críticas, pero nunca he relativizado su valor democrático y, mucho menos, he desvalorizado a Salvador Allende.
Foto: Agencia Uno
El 4 de septiembre se van a cumplir cincuenta y tres años del triunfo electoral de Salvador Allende. Algunos analistas han protestado por intentos del presidente Boric de calificar de mítico el tratamiento del periodo de la Unidad Popular. Si así fuera sería lamentable.
Ello porque se trata de uno de los momentos más democráticos de la historia del siglo XX chileno.
He escrito varios libros y artículos sobre el período. Quizás en algunos de estos escritos he realizado críticas, pero nunca he relativizado su valor democrático y, mucho menos, he desvalorizado a Salvador Allende.
Creo que el gobierno de la Unidad Popular fue una fiesta.Lo fue por las realizaciones que encabezo. ¿Cuáles fueron estas?
Señalo sólo algunas: la estatización de la banca, la nacionalización del cobre, la finalización de la reforma agraria, el estímulo a la participación popular a través de los consejos comunales y cordones industriales.
Como se ve Allende dirigió un gobierno realizador. Uno que avanzó hacia el socialismo por la vía pacífica e institucional.
Por ello mismo esa fiesta se convirtió en una guerra declarada por la oposición de centro derecha. Indico a continuación algunos episodios de ese combate. Hay que partir del desabastecimiento. Se trato de una operación gestada por comerciantes que acaparan productos, de manera de perjudicar al gobierno.
Más tarde, en octubre de 1972, tiene lugar un paro que dura un mes. En el participan transportistas, comerciantes, médicos de la salud pública, estudiantes secundarios y universitarios.
Pese a la larga duración del episodio el gobierno de Allende consigue que el país funcione. Una verdadera proeza. Hay que recordar que ese paro busco crear un caos de tal magnitud que forzara la renuncia de Allende.
Finalmente, el presidente debió nombrar ministro del Interior al Comandante en Jefe del Ejercito General Carlos Prats, luego asesinado por la dictadura.
Otro episodio. A fines de junio de 1973 se sublevó el principal regimiento de tanques de la Región Metropolitana. Los aparatos se abalanzaron contra las puertas del ministerio de Defensa, colocándose frente a La Moneda.
En la tarde fueron obligados a volver a sus cuarteles por el General Prats, acompañado por Pinochet, en ese entonces jefe de la guarnición de Santiago.
Este hecho promovió la idea que Pinochet era un general constitucionalista. Quizás aun lo era, pues había sido nombrado por Allende.
El 4 de septiembre de 1973 fue celebrado con una marcha desde el Paseo Bulnes hasta La Moneda. Los ciudadanos desfilan lanzando gritos y vivas. Nadie pensaba que el golpe estaba cercano.
Pero lo estaba. Se abalanzaba la segunda traición. Allende había nombrado a Pinochet porque le correspondía, al renunciar el general Prats. No paso por su mente la posibilidad de la traición.
Ello porque Allende era un demócrata que confiaba en las fuerzas armadas. No se imaginaba que había generales complotando.
¿Ello desvaloriza a Allende? Todo lo contrario, lo valoriza. Mientras hunde a los conspiradores.
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