Opinión

Una revista usada del siglo pasado

Su programa, sumado a las opiniones vertidas en medios de comunicación, son decisivas y como dicen sus “fans”, ultra patrióticas. Plantea refundar el país o des-fundarlo o desfondarlo. Por una parte, renovar e intensificar la explotación neoliberal y por otra, devolverlo a un espacio semejante a los tiempos dictatoriales.



                                                         

A la manera del ruido subterráneo de unas aguas que emergen e invaden, José o José Antonio o Pepe o Pepito Kast (como se prefiera llamarlo) proclama los principios que lo fundan, las seguridades que lo habitan, lo hace de manera tranquila, ordenada, definitiva. Lo reitera en las múltiples entrevistas en las que comparece, siempre igual a sí mismo, con una sonrisa más o menos controlada en la que se lee la abierta superioridad que él piensa que porta y que lo define y lo autoriza. Es raro. Parece un personaje de una revista usada de los años 50 del siglo pasado. Una curiosidad.

Su programa, sumado a las opiniones vertidas en medios de comunicación, son decisivas y como dicen sus “fans”, ultra patrióticas. Plantea refundar el país o des-fundarlo o desfondarlo. Por una parte, renovar e intensificar la explotación neoliberal y por otra, devolverlo a un espacio semejante a los tiempos dictatoriales.

Para él representa un objetivo primordial poner fin a varios Ministerios, entre ellos, desde luego, el de Cultura y el de la Mujer. Pepe, señala con su sonrisa imperturbable, que su gobierno despedirá a 30.000 funcionarios públicos, trabajadores que él define como simples “operadores”. Propone “achicar” el Estado  (a la manera de un trasnochado fanático Chicago), bajar impuestos (lo que implica desfinanciar ayudas sociales). Y asegura que, durante su mandato, se privatizará Televisión Nacional.

Uno de sus numerosos objetivos radica en la negación más abierta de las emancipaciones de las mujeres. Hay que recordar el oficio inquisitorial enviado a la Universidad de Chile, relacionado con la entrega de información acerca de estudios o espacios o cursos relacionados con feminismo. Propone derogar la ley de aborto en tres causales. Resulta extraño, incoherente en él y en cierto modo perturbador para los estrictos “valores familiares” que cultiva, que Pepe o Pepito no pretenda derogar la ley de divorcio. Existe allí una incoherencia. Y es completamente contrario a las uniones civiles. Acepta que exista homosexualidad en Chile, pero les exige a  ellas y ellos que sean castos a lo largo de sus vidas. En relación a las identidades transexuales, no reconoce que existan. Y aunque no es lo suficientemente explícito, al parecer, la sexualidad dentro del matrimonio la entiende con fines exclusivamente procreativos, él  mismo tiene una familia numerosa que mantiene y gestiona gracias a sus herencias y a los negocios familiares, algunos realizadas en paraísos fiscales.

Está en contra de las políticas migratorias de Angela Merkel, señala que mantiene contacto con sus parientes que residen en Alemania. Cuenta que ellos, sus familiares, vivían de manera paradisíaca en un pueblo compuesto por aproximadamente 1.500 personas, pero enfatiza que sus parientes le informan que la decisión de Merkel de aceptar migrantes, ocasionó que hasta el pueblo idílico llegaran a instalarse 20 migrantes y eso les arruinó la vida a las 1.500 personas.

La solución para los altos índices de delincuencia que afectan al país, los solucionará con la “mano dura”: la cárcel y el fin de “la puerta giratoria” (lugar común de la derecha sin resultado alguno) no relaciona en ningún punto del mapa social, la ecuación entre delito y desigualdad social.  

Habla de una patria y una bandera. Desde luego no comparte ni en un milímetros la idea de naciones para la diversidad indígena que puebla el país, porque asocia luchas territoriales con narcoterrorismo e impulsa con urgencia el Estado de Sitio en La Araucanía.

Desde luego hay muchas más medidas en su largo programa, pero estoy segura que José o José Antonio o Pepe o Pepito (como lo quieran llamar) nunca va a pagar doble porque es hombre de una sola línea. Es lineal.

Sin embargo la pregunta más urgente es acerca de la existencia de una inconmensurable falla en las encuestas o en los partidos, si este proyecto político accediera a una segunda vuelta presidencial. Ya sabemos cómo opera la hegemonía para producir dominaciones, sus mecanismos para generar obediencia y hasta sumisión. Una parte de las mujeres, las más oprimidas de todo el sistema, podrían apoyar una opción que les es completamente adversa, lo harían debido a la colonización de sus imaginarios.       

Y ya sabemos quiénes pagarían de manera masiva las costos de este programa completamente regresivo. Un programa  “retro” organizado desde lo ganancial, la abierta violencia. Y el desprecio.

Las opiniones vertidas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la visión de LVQS.

Sobre la autora / el autor
Diamela Eltit
Escritora, Premio Nacional de Literatura 2018.

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