Temucuicui: la distancia entre el discurso y la acción de la generación que nos gobierna
Sin duda, esta fue la primera gran prueba para Siches y el gobierno de Gabriel Boric. No es tarea fácil lo que la ministra tratará de realizar, ya que, por lo visto, las maneras son casi tan importantes como el contenido para los mapuche. Hay cuestiones que no se logran solamente con la retórica, sino también con la compresión de los conflictos sociales que se desatan y de sus actores, debido a que la conflictividad social es más que un conjunto de frases que forman una retórica bien compuesta y políticamente aceptable.
Foto: Agencia Uno
Este martes la ministra del Interior Izkia Siches tuvo una compleja llegada a La Araucanía, específicamente a la comunidad mapuche de Temucuicui, en Ercilla. Al parecer, la manera en que llegó con su comitiva no fue bien recibida por cierto sector de los comuneros que ahí habitan; según trascendió en múltiples interpretaciones, hay formas que en esos lugares no les parecen indicadas para entrar en un territorio.
Sin duda, esta fue la primera gran prueba para Siches y el gobierno de Gabriel Boric. No es tarea fácil lo que la ministra tratará de realizar, ya que, por lo visto, las maneras son casi tan importantes como el contenido para los mapuche. Hay cuestiones que no se logran solamente con la retórica, sino también con la compresión de los conflictos sociales que se desatan y de sus actores, debido a que la conflictividad social es más que un conjunto de frases que forman una retórica bien compuesta y políticamente aceptable.
¿A qué me refiero a esto? A que la conflictividad no se comprende solamente con el lenguaje, con la insistente apelación al Walmapu, ni mucho menos con ceremonias ancestrales que dan cierta centralidad a un relato en un gobierno. ¿Por qué? Porque las disconformidades son más complejas que sus idealizaciones. La retórica es vacía cuando realmente lo que se piensa, en la acción, es algo totalmente distinto. Y eso se vio ayer cuando la comitiva llegó con un discurso que reconocía otro Estado, pero actuando, como es lógico que así sea, como un Estado unitario.
¿Por qué es lógico? Porque somos un Estado unitario. En el futuro tal vez seamos otra cosa, pero el Estado de Chile, principalmente desde la década del 30 del siglo XIX, bajo la idea portaliana de la institucionalidad política, es eso. A uno le puede gustar o no. Pero tratar de actuar como lo que no se es, cuando en los hechos se está actuando como lo que se es, es complejo y es la eterna lucha interior con la que esta generación tendrá que lidiar.
Pero tal vez la suerte es que quien está al frente de la misión es tal vez la política más interesante de sus filas. Izkia Siches será la llamada a aterrizar el discurso para sentarse a conversar y poder darle un cauce los antagonismos en disputa, porque quien crea que estos se podrán acallar o solucionar definitivamente, o bien son ingenuos o militan en el partido de la “pacificación”, que no es más que la exterminación del otro.
Si bien, como dijimos al comienzo, el comienzo fue complejo y las características generacionales señaladas pueden muchas veces jugar en contra, lo cierto es que Boric, según indica su corta trayectoria pública en la arena política, eligió a la persona indicada. La titular de Interior, a pesar de que muchos crean que puede ser el primer fusible a quemar, lo cierto es que transita por cierta transversalidad. Su labor en campaña fue una de las grandes razones que dieron vuelta la elección a favor del actual Presidente de la República, por lo que atrevería a decir que no está todo jugado. Que este es el comienzo de un largo camino que puede traer resultados alentadores. Pero para eso, a lo mejor, se necesita urgente la afinación entre la acción y el discurso.
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