Opinión

Se está construyendo el terreno ideal para Parisi

Eso lo entendió Pamela Jiles, quien busca el momento indicado para estar lejos y cerca de todo. Para desarmar lo concreto y hacer impenetrable lo líquido. Por lo mismo, ha comenzado de a poco a hacer una pequeña alianza con Parisi, para así aferrarse a lo que está sucediendo y a lo que viene en el futuro inmediato, que es el desmoronamiento definitivo de los escombros en los que estamos hoy.

La crisis política y económica en Chile continúa. Por más que algunos se aventuren a hacer tesis, a imaginar que la fractura que supura al interior nuestro fue algo sobreinterpretado o una maravillosa gesta heroica, lo cierto es que eso está ahí, latente, palpitante, molestando y generando desconcierto en cada habitante de nuestro territorio, de manera distinta, con conclusiones contradictorias, demasiado claras o difusas.

Mientras quienes evitan preguntarse sobre cómo crear una nueva fórmula hacia el futuro creen que la exigencia de lo material que hoy vemos en la ciudadanía es lo único a lo que se debe atender para lograr cierta tranquilidad, los emocionados, los que viven de momentos y no de acciones, en el fondo se regocijan por tener otro acontecimiento al que recurrir para reafirmar su consecuencia, su compromiso con una cantidad de cosas que suenan bonitas pero que, si es que no se hace política, no terminan más que en efímeras huellas de voluntarismo mal direccionado.

Entre esos dos mundos, entre esas dos pasiones que se recriminan unos a otros, está llevándose a cabo un nuevo antagonismo que nace de la desesperación de buscar certezas, caminos a seguir, agarrarse a pasiones, hacer análisis que puedan dejar tranquilos a muchos con los valores que dicen defender.

La opinología ha tomado bandos; los que creen ser la sensatez y la cordura hecha carne, miran a los otros, a los que creyeron ser parte de una revolución que solo vive en sus cabezas, como si fueran niños jugando a ser lo que no fueron cuando tuvieron la edad para serlo. Y en cierta medida están en lo cierto, sin embargo, no identifican que ellos también son parte de ese espíritu infantil, pero de uno que necesita al padre, a un Gran Otro para validarse, al extremo hacer suyos sus logros.

Todo esto nos está sumergiendo en un viaje sin retorno en el que no hay un mínimo acuerdo sobre cómo darle cauce a una catástrofe que tiene mucho de autocomplacencia de décadas, de habernos encantado con lo que fuimos, y de luego enamorarnos de lo que creímos, el 18 de octubre, que habíamos dejado de ser.

Es una lucha intestina en la que lo único que se busca es tener una certidumbre sin siquiera pensar cómo darle origen.

Cuando suceden tamaños estallidos, no solo quienes los protagonizan conscientemente son parte importante de ellos, sino también -y sobre todo- quienes dicen negarlos, quienes dicen querer ser una fuerza distinta a la que explotó. Y Franco Parisi es eso. Es el padre del estallido de los que caminan entre el inconformismo personal y el conformismo general, y con esa conclusión ha logrado traer tras suyo a muchos que atraviesan esa pelea ya mencionada entre los que buscan interpretar a su favor lo que vivimos hace tres años.

Eso lo entendió Pamela Jiles, quien busca el momento indicado para estar lejos y cerca de todo. Para desarmar lo concreto y hacer impenetrable lo líquido. Por lo mismo, ha comenzado de a poco a hacer una pequeña alianza con el economista, para así aferrarse a lo que está sucediendo y a lo que viene en el futuro inmediato, que es el desmoronamiento definitivo de los escombros en los que estamos hoy.

Es sumamente peligroso, pero nadie se da cuenta. Al contrario, algunos medios recurren a Parisi para que hable de lo que él entiende que hay que hablar hoy, que es el problema inmediato, el que atrae la mirada del ciudadano medio, y no se sopesa que aquella debacle final, musicalizada con el ruido del populismo reaccionario, está cada vez más cerca.

Las opiniones vertidas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la visión de LVQS.

Sobre la autora / el autor
Francisco Méndez
Analista Político.

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