Opinión

Se debió evitar volver a Estado de Emergencia en La Araucanía

Parece necesario anticipar las cosas. Porque si bien las vocerías de Camila Vallejo son grandes ordenadoras del relato del gobierno cuando hay desórdenes evidentes, hacer trabajar mucho a una vocera revela un problema de organización previa en toda administración que gobierna un país.

Esta columna no pretende acusar traición a principios, alegar rendición ante el enemigo, ni nada parecido. No es mi intención preguntarme en tono purista por qué el gobierno recurrió al Estado de Emergencia en La Araucanía, ni rasgar vestiduras, sino tratar de argumentar por qué me parece que es una mala idea si es que el conflicto busca encauzarse.

Es cierto, la violencia en la llamada Macrozona Sur sigue siendo un gran problema porque la conflictividad social y política en aquel lugar escapa a cualquier simplificación buenista; si es que la generación gobernante creyó que apelar al Walmapu y a cierto lenguaje que reconocía luchas multiculturales lograría atenuar la crisis, la evidencia y la crudeza del conflicto habla por sí sola y no necesita ninguna interpretación semántica.

Muchas veces intentar darle significados a las cosas es quitarles las contradicciones y las afiladas consecuencias que traen consigo si es que se las menosprecia. Y lo que sucede en el sur de Chile ha sido menospreciado por todos quienes participan del debate público.

Pero ¿significa esto que es el Estado la única esperanza? Claramente no. Y no lo será tampoco porque por mucho que haya una política social que lo acompañe, militares en la zona no es sólo peligroso para los armados que creen estar comenzando una revolución, sino para toda una población que-ojalá me equivoque- no va a querer hacer política bajo esas condiciones.

Aunque la única alternativa sea manejar la situación en el sur con un brazo armado y otro político, parece ingenuo creer que, mientras esas armas sean militares y no policiales, el intento de hablar con todas las facciones resulte.

Se debe- o a estas alturas se debió- tomarle el peso a la situación si es que se pretende no sólo solucionar un tema de seguridad, sino también encontrar una alternativa para que las controversias en la zona puedan calmarse- porque nunca desaparecerán del todo- por un buen tiempo.

Lógicamente a estas alturas volver a terminar con el Estado de Emergencia sería muy complejo, pero cabe preguntarse al interior de Palacio-al igual que con el casi quinto retiro- por qué no se evita llegar a estos momentos.

Por mucho que apelemos a la juventud, a la inexperiencia y a todo aquello en lo que nos refugiamos para no culpar a una generación novata en La Moneda, lo cierto es que también hay que cuestionar cómo el discurso no va de la mano de una acción política fijar un camino para realizar los grandes desafíos que los mismos integrantes de ésta se propusieron. Con esto no estoy pidiendo cambios radicales ni mucho menos relativizar la complejidad que requiere gobernar, más aún en estos días.

Lo que falta, según creo, es que la mirada país vaya de la mano de un mayor entendimiento de lo que se puede o no hacer, y sobre todo saber qué aspectos de ciertos temas trabajar con más prolijidad. O para ser más gráfico: evitar que la bomba que puede hacer explotar la estructura política del gobierno, llegue incluso a ser activada.

Parece necesario anticipar las cosas. Porque si bien las vocerías de Camila Vallejo son grandes ordenadoras del relato del gobierno cuando hay desórdenes evidentes, hacer trabajar mucho a una vocera revela un problema de organización previa en toda administración que gobierna un país.

Las opiniones vertidas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la visión de LVQS.

Sobre la autora / el autor
Francisco Méndez
Analista Político.

También te puede interesar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¡Apoya al periodismo independiente! Sé parte de la comunidad de La voz de los que sobran.
Únete aquí

¡Apoya al periodismo independiente!

Súmate, sé parte de la comunidad de La voz de los que sobran. Así podremos seguir con los reportajes, crónicas y programas, que buscan mostrar la otra cara de la realidad, esa que no encontrarás en los medios de comunicación hegemónicos.