Opinión

¿Qué pasa con el partido Demócrata Cristiano?

Se está en otro mundo: el de Putin con su proyecto imperial y con la China del llamado “socialismo de mercado”. Pero la pregunta final es ¿qué queda de la Democracia Cristiana?

En estos días se han conocido múltiples renuncias al Partido Demócrata Cristiano. ¿Qué pasa? Para entenderlo hay que analizar la clase de partido ha sido y señalar cuál es su papel en el sistema político chileno.

Se señalan primero datos sobre el origen de la organización El PDC se funda en 1957 mediante la fusión de la Falange Nacional y del Partido Conservador Socialcristiano. Por lo tanto, es una organización relativamente nueva. Hay que recordar que el Partido Radical nace en 1867, el Comunista en 1922, el Socialista en 1933.

Pero también hay que tomar en consideración que la Falange Nacional, antepasado del Partido Demócrata Cristiano, surge en 1938. Pero lo importante es que clase de partido ha sido y es. El Partido Demócrata es un centro excéntrico, es decir uno con carácter ideológico.

La excentricidad consiste es que se supone que un partido de centro debe ser pragmático, por lo tanto, fluctuante como el Partido Radical chileno; también debería ser un partido sin ideología, esto es sin un activo proyecto.Pero el PDC planteó durante mucho tiempo la necesidad de pasar del capitalismo al comunitarismo, un tipo de sociedad con un modelo de gestión de empresas autogestionadas. Pero que no fue una copia del caso yugoslava, pues fue inventado por la DC mucho antes.

Ello porque la inspiración era la doctrina social de la iglesia, en especial la encíclica Cuadragésimo Anno, , la cual fue emitida en 1931. Además, se inspira en el pensamiento católico de algunos autores franceses como Leon Bloy, un crítico severo del capitalismo, o como Jacques Maritain, quien habla de crear una “nueva cristiandad” en sus libros “Humanismo Integral” y “El Hombre y el Estado”.

Pero ¿cuál ha sido la trayectoria política del Partido Demócrata Cristiano? Diversa. Entre 1964 y 1970 encabeza la llamada “revolución en libertad” con Frei Montalva como presidente. Un reformismo orgánico, el cual realiza una nueva reforma agraria, implanta la sindicalización campesina, prolonga la educación obligatoria de seis a ocho años, crea la Promoción Popular y las leyes de Juntas de Vecinos y Centro de Madres.

Entre 1970 y el golpe militar del 11 de septiembre encabeza, en alianza con la Derecha, la guerra contra el gobierno de Allende.Dos partidos muy diferentes. Uno progresista, el otro reaccionario.Uno que se quiebra dos veces, en mayo de 1969 dando lugar al Mapu y en 1971a la Izquierda Cristiana.

También uno que, después de vacilaciones iniciales, se integra a la lucha contra la dictadura. Es el partido donde milita Rodolfo Seguel, presidente de la Confederación del Cobre, donde milita Manuel Bustos, otro dirigente sindical. También Gabriel Valdes, quien está a la cabeza de las negociaciones con el ministro del Interior de la dictadura Sergio Onofre Jarpa. En ellas se pide la salida de Pinochet, por supuesto que sin éxito.

Es un partido que se juega por el No contra Pinochet. Es Patricio Aylwin quien discutiendo con el ex ministro Jarpa, recibe el primer reconocimiento desde la derecha del triunfo del No.

Aylwin es también el primer presidente post dictadura electo democráticamente.En su gobierno hay un ministro socialista, con decisiva participación en las negociaciones. También, se crea la Comisión de Verdad y Reconciliación, la cual determina la existencia de más de tres casos de detenidos desaparecidos.

Luego viene el segundo gobierno demócrata cristiano post dictadura, el de Eduardo Frei Ruiz Tagle. En este, con ministros socialistas a la cabeza, no se apoya el juicio a Pinochet en Londres y se detienen por razones de estado los juicios contra un pariente del dictador. Se desarrolla una especie de “miedo de estado”. Y más tarde tiene lugar el comienzo de un proceso de decadencia, marcado por la derrota de Frei Ruiz Tagle contra Sebastián Piñera, la primera de un militante de centro izquierda.

Pero la crisis que ha generado las actuales renuncias es el producto de la división de opiniones a propósito de la nueva constitución. La dirección del partido se manifiesta a favor del apruebo mientras importantes militantes estuvieron a favor del rechazo. Pero lo significativo no es la diferencia de opiniones. Ellas existieron en este partido, por ejemplo, a propósito del golpe, sin provocar un quiebre. Lo importante es la división que ha tenido lugar.

Ella muestra que hay militantes del partido analizado que desean crear otro centro. Lo hacen promoviendo uno que agrupa a ex militantes de la Democracia Cristiana, pero también del Partido Radical o del PPD, como Jorge Tarud.

¿Qué proyecto, qué enfoque ideológico tendrá ese centro? Será seguramente un centro laico, sin una ideología socialcristiana como la Democracia Cristiana. Pero ¿qué más? Es uno que surge en una época muy distinta de aquella en la que apareció el PDC. Este surgió en el mundo de la guerra fría y le tocó vivir cambios decisivos del pensamiento cristiano, marcado por el Concilio.

El nuevo partido, llamado Demócrata, pertenece a otra época, tanto en Chile como en el mundo. En Chile estamos en un momento distinto, con la aparición de una izquierda diferente, alejada de los enfoques doctrinarios del siglo XX, incluso entre los militantes del Partido Comunista integrados al gobierno.

Además, se está en otro mundo: el de Putin con su proyecto imperial y con la China del llamado “socialismo de mercado”. Pero la pregunta final es ¿qué queda de la Democracia Cristiana? Para sobrevivir de esta crisis debe resucitar, esto es ponerse a hacer política, tomando posición en los debates actuales, y recuperando un enfoque ideológico, uno para el siglo XXI, el de la reforma del capitalismo. Si esto no ocurre, si sigue en silencio, será sobrepasada por el nuevo centro.

Las opiniones vertidas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la visión de LVQS.

Sobre la autora / el autor
Tomás Moulian
Sociólogo y Premio Nacional de Humanidades.

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