Pactar o no pactar con la izquierda
La candidatura de Carolina Tohá, en este marco, emerge no solamente como una opción viable, sino como una posibilidad de recomposición de la DC como un pilar fundamental de la centroizquierda chilena.
La Democracia Cristiana (DC) se enfrenta a un dilema crucial: pactar o no pactar con la izquierda para la articulación de una lista parlamentaria. En tal escenario la figura de Carolina Tohá se erige como un punto de convergencia decisivo. Los partidos que enmarcan el socialismo democrático, a saber, el Partido por la Democracia (PPD), el Partido Socialista, el Liberal y el Partido Radical, ya han proclamado su apoyo a la candidatura de Tohá para las primarias presidenciales que se desarrollarán el próximo 29 de junio. Esta situación plantea la ineludible necesidad de que los democratacristianos e independientes se sumen a la iniciativa.
El respaldo de exdemocratacristianos, tales como Genaro Arriagada, Ignacio Walker y Jorge Correa Sutil, quienes representan corrientes conservadoras dentro de la DC y han mostrado públicamente su apoyo a Tohá, es un indicativo de que hay sectores significativos dispuestos a colaborar en la construcción de esta alternativa electoral. Este respaldo cobra mayor relevancia en el contexto de la Junta Nacional convocada para el sábado 10 de mayo. La asamblea virtual, presidida por Alberto Undurraga, busca restablecer su candidatura presidencial después de que fuera objetada por el Tribunal Supremo. Sin embargo, la realización de esta Junta se encuentra enmarcada por un conflicto de competencias que podría invalidar cualquier resolución adoptada, creando así un escenario de incertidumbre.
Por un lado, si se lleva a cabo la Junta Nacional, las decisiones resultantes podrían ser consideradas ilegítimas, lo que implicaría un golpe a la estructura interna del partido. Por otro lado, la no realización de la Junta reafirmaría la autoridad del Tribunal Supremo, pero dejaría a la DC sin un canal efectivo de negociación política respecto a la lista parlamentaria y el programa de gobierno que se anhela para una futura administración de centroizquierda.
Este dilema pone de manifiesto la fragilidad actual de la DC y la urgencia de establecer alianzas estratégicas con otros actores políticos de la centroizquierda.
Es evidente que la voluntad negociadora de la DC enfrenta resistente oposición interna. Grupos integristas, representados especialmente por la directiva regional metropolitana, han censurado los intentos de adhesión a la candidatura de Carolina Tohá. Estos sectores consideran que la postulación de Tohá expresa una visión que sigue vinculando a la DC con un polo conservador, distanciándose así de los ideales más progresistas que, sin embargo, no ellos, sino paradójicamente quienes han planteado primarias unitarias, anhelan. Esta tensión interna pone aún más en evidencia la falta de consenso acerca de la dirección política que debe tomar la DC.
La situación del diputado Undurraga, por ende, se complica por la presión ejercida tanto por los exdemocratacristianos que apoyan a Tohá como por los grupos que abogan por un camino propio alejado de la izquierda y, en consecuencia, también del socialismo democrático. Este panorama limita no solo las opciones de Undurraga, sino que también genera incertidumbre acerca de las oportunidades electorales de la DC en un proceso político donde la extrema derecha continúa avanzando de forma persistente.
La oportunidad de la DC radica en convertirse en una razón electoral y política ante la creciente amenaza del neofascismo. La colaboración en una lista parlamentaria con la izquierda no solo permitiría fortalecer las opciones de Carolina Tohá, sino que además posicionaría a la DC como un actor esencial en la lucha contra el avance de la extrema derecha. La historia reciente ha demostrado que la fragmentación de la oposición solo beneficia a aquellos que buscan socavar los principios democráticos. En este sentido, la decisión de apoyar a Carolina Tohá puede representar la recuperación DC, un camino hacia la construcción de una alternativa madura, como la que selló este jueves el humo blanco del Vaticano, frente los desafíos contemporáneos.
El pragmatismo político exige que se supere la retórica divisoria y se trabaje en favor de un proyecto común que exprese las aspiraciones de una sociedad más inclusiva y equitativa. En este sentido, la postura de la DC no solo debe contemplar sus intereses internos, sino que también debe articularse con las demandas de la ciudadanía, especialmente en temas tan relevantes como la justicia social, la igualdad de derechos y la lucha contra la desigualdad.
Así, la clave para la supervivencia política de la DC radica en su capacidad para trascender las diferencias internas y unirse en torno a un liderazgo que represente no solo la continuidad de las tradiciones del partido, sino que también promueva una agenda transformadora capaz de captar el apoyo de los sectores más variados de la población. La candidatura de Carolina Tohá, en este marco, emerge no solamente como una opción viable, sino como una posibilidad de recomposición de la DC como un pilar fundamental de la centroizquierda chilena.
El futuro de la Democracia Cristiana está en juego. La decisión de apoyar a Carolina Tohá se convierte en una cuestión que trasciende la política electoral; implica la definición de su identidad, su lugar en el espectro político y su capacidad de influir en el destino del país frente a los retos que se avecinan. Es momento de actuar con responsabilidad histórica y buscar consensos que fortalezcan la democracia en todas sus dimensiones.
Las opiniones vertidas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la visión de LVQS.



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