La mujer hormiga
Agencia Uno
La mujer hormiga va última de la fila para que no la sigan.
¿Por qué eres tan hormiga, mujer hormiga?
Te gusta el pasto como precipicio.
Te inventas el azúcar como Dios se inventa a Dios.
Trepas, trepas y no llegas.
Profusión de cubos blancos más allá de ti.
El filo te quema, el agua te lleva, y la mosca te atrapa.
¿Por qué eres tan hormiga, mujer hormiga?
Abandonas tus huevos, armas tu cueva, y eres la única que se resbala con la baba del caracol.
¿Qué tiene de buena la baba del caracol, mujer hormiga?
Cargas arañas.
Caídas en batalla,
O vejez,
Sirven igual.
Arverjado de araña.
Avispas malas.
Avispas de cintura pequeña.
Muertas bien muertas, mujer hormiga.
Chinitas como lechoncito amargo.
Chinitas sin cabecitas antes de tomar mezcal.
Te inventas abecedario, registro y voz.
Quieres ser Frank Sinatra, Kurt Cobain, Mike Patton.
¿Por qué eres tan hormiga, mujer hormiga?
Porque no eres grunge, punky o hardcord.
Por qué no eres el último artista huérfano que adoptó Warhol.
Por qué no eres el último cuadro que pintó Dalí.
Por qué no eres los pitillos que se compró la Audrey.
Te pones un nombre, pero te llaman A.
A, no ve pastos como precipicio.
Crece.
¿Por qué eres tan hormiga, mujer hormiga?
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