Opinión

La mentira de “la Roja de todos”

La famosa “Roja de todos” es un negocio, un vulgar y frío negocio donde hay que estar atento a cada movida para no perder auspiciadores. Lo otro son recursos discursivos que buscan trascender y darle un significado mayor de lo que es para darle legitimidad social.

En un comunicado lleno de frases célebres y lugares comunes que erigían a su marca como un factor de unión entre los chilenos, la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP) se mostró molesta ante la utilización que hizo el comando del Apruebo al texto constitucional de la camiseta de la Selección Nacional, La Roja.

La organización dijo que el equipo nacional- y principalmente su marca- estaba por sobre cualquier diferencia política, cualquier opción electoral, ya que su propósito era unir a Chile antes que caer en particularidades o miradas ideológicas determinadas. Se situaba en el panorama electoral chileno como una gran universalidad despolitizada, algo que estaba arriba, sobre el bien y el mal; sobre el Apruebo y el Rechazo, e izquierda y derecha.

Puesto así, cualquier persona podría encontrarle razón a esta especie de declaración de principios de esta selección de jugadores nacionales que dan la vida por la patria en el terreno de juego. Se podría incluso citar a Diego Armando Maradona y decir que, efectivamente, la “pelota no se mancha”.

Pero la realidad es mucho más compleja que los malos textos repletos de frases hechas para el bronce. Los intereses comerciales y políticos atraviesan lacerantes todos esos manifiestos que parecen tan lindos y unificadores.

Aunque algunos no lo crean (aunque parecería extraño que alguien no lo hiciera), La Roja es un producto que se financia con auspiciadores. Y a su alrededor se mueve mucho dinero e intereses políticos. Por mucho que ante la mirada del hincha de la Selección esto no sea más que esa pasión gritona ( y a veces hasta patéticamente llorona, agreguemos), la política sí les importa o si no, convengamos, no se habrían manifestado ante lo sucedido particularmente en la campaña señalada.

¿Por qué mostrar su molestia ahora y no antes, ya que como símbolo ha sido usado en múltiples oportunidades? No se sabe, pero puede haber mucha teoría al respecto; sin embargo, este no es el lugar para desplegarlas, sino para hacer funcionar un poco la cabeza y no quedarse con estos grandes discursos de imparcialidad que no son tales porque nada, absolutamente nada lo es.

No existen esos entes virginales y apolíticos que cruzan toda controversia coyuntural con un real mensaje de unidad. Y eso pasa porque las sociedades están construidas de diversos y constantes conflictos, disputas, y, como dijimos, intereses.

La famosa “Roja de todos” es un negocio, un vulgar y frío negocio donde hay que estar atento a cada movida para no perder auspiciadores. Lo otro son recursos discursivos que buscan trascender y darle un significado mayor de lo que es para darle legitimidad social.

Son movidas comerciales vestidas de declaraciones de valores que no tienen ninguna participación real en el día a día en la ideología futbolera.

Las opiniones vertidas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la visión de LVQS.

Sobre la autora / el autor
Francisco Méndez
Analista Político.

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