La FIFA bajo la lupa de Aristóteles
A propósito de la expulsión de Miguel Almirón anoche: Lo esencial y lo accidental en el fútbol.
Aristóteles (384-322 AC) sistematizó reflexiones sobre diversos temas (conocimiento, naturaleza, política), pero uno en particular, es parte de su reconocimiento universal: la metafísica.
En su texto bautizado así por Andrónico de Rodas (dirigió la escuela peripatética siglos después), se hablan, entre otras cosas, de la composición del ser.
Dentro de la sustancia (ousía) se diferencia lo esencial, de lo accidental (temas tambien trabajados en el texto «Las Categorías»).
La Esencia sería lo que hace que una cosa «sea» lo que es. Es la naturaleza fundamental, el núcleo inmutable o la «forma sustancial» de algo.
Lo Accidental sería lo que le sucede a una cosa, pero sin alterar su esencia (características, cualidades o estados que pueden cambiar).
La diferencia entre ambos conceptos es que uno «recibe» los cambios, y el otro se constituye en esos cambios.
En simple, para que «algo» sufra cambios, dichos cambios deben acontecer en «aquello que permanece».
La pregunta importante sería: ¿cuántos cambios soporta una sustancia sin que esas modificaciones accidentales logren también trastocar la esencia?
Y si llevamos eso al fútbol: ¿cuántas aberraciones (“modernizaciones” en palabras de la FIFA) soportará el balompié antes de que, como dijo Alfaro, el técnico de Paraguay anoche, pase a ser “otro juego”, otro deporte?
Es cierto, nadie puede estar en desacuerdo de que hay que erradicar el racismo de las canchas, los estadios y la vida, pero entonces, utilizando el razonamiento lógico…¿se expulsará a todos los jugadores que insultan a boca descubierta también? ¿O sólo a los que se tapan?. Ahí aparece una contradicción que se transforma en una pregunta de fondo difícil de responder.
Trump y Netanyahu son racistas y fascistas a cara descubierta e Infantino se sienta con ellos.
Es verdad, la pelota, la esencia, permanece, pero eso no es una garantía eterna frente a los embates ininterrumpidos y venenosos del capitalismo. Al fútbol le cuesta, cada vez más, seguir siendo aquello que nos hace amarlo y sentirlo como el deporte más lindo del mundo.
¿El VAR, la pausa de hidratación, la roja por hablar tapándose la boca, las casas de apuestas como principal auspiciador… tocan la esencia del fútbol o sólo son cambios superficiales que puedan estar a prueba?
Eso también es reflexión metafísica. Hacerse preguntas sobre lo que es lo propio y lo que es ajeno de la pelota, en paralelo a la visualización de la Copa del Mundo, es un acto necesario para no morir de sobredosis de sinsentido en el sofá.
Las opiniones vertidas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la visión de LVQS.


