La enseñanza del estallido social

El gran apoyo, en la base y en el parlamento del retiro del 10%, muestra el deseo de otro Chile: no uno utópico que plantee una sociedad socialista ahora, sino uno posible, que formule una política de cambios.

Es necesario volver al análisis del estallido social. Este fenómeno fue la expresión de una crítica a una sociedad mercantilizada, con un progresismo limitado, lejos de los sueños de Allende cuando hablo de las grandes alamedas por donde circularía el hombre nuevo.

Una sociedad que es, más bien, una prolongación de la dictadura, apenas corregida por la Concertación y la Nueva Mayoría. Una sociedad donde la gente necesita el aporte del 10% porque no tiene ahorros para enfrentar la pérdida del trabajo.

Por lo tanto, una sociedad que necesita de grandes reformas. Y que tiene en octubre del 2020 la posibilidad de debatir sobre ellas. Porque ese será el momento de la discusión constitucional. En ella, al producirse el apruebo, habrá posibilidad de discutir sobre los procedimientos de elaboración de una nueva constitución y también sobre sus contenidos.

Una nueva carta que sea el basamento jurídico de un Chile distinto. Donde se cambien las pensiones, la salud, la educación, el sistema político, atenuándose el presidencialismo exacerbado que existe en la actualidad.

Donde se formulen reformas de carácter social demócrata, o sea reformas que modifiquen el sistema existente y creen una democracia más participativa.

El gran apoyo, en la base y en el parlamento del retiro del 10%, muestra el deseo de otro Chile: no uno utópico que plantee una sociedad socialista ahora, sino uno posible, que formule una política de cambios.

Pensar a partir del estallido social permite además no entrar en la estéril polémica planteada por los críticos del retiro de fondos.

Este debe ser visto como un episodio excepcional porque el fondo del problema es mucho más profundo. Ese retiro es necesario en esta ocasión porque vivimos en una sociedad, que antes de ser afectada por la pandemia, ya requería grandes cambios.

El asunto de fondo es la necesidad de una política de reformas. Hacia allá hay que caminar de manera progresiva, pero constante.

Esa es la gran enseñanza del estallido social.

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