Opinión

Karol Cariola, desilusionada de sí misma

Cariola, quien parecía ante las cámaras como la más institucional entre los institucionales del Partido Comunista, al punto de encabezar la Cámara luego de años de que su partido estuvo fuera de siquiera pensar presidirla, aparece en esos chats como una autoflagelante dura, si es que nos remitimos al lenguaje concertacionista de los años noventa.

De los audios filtrados a La Tercera por la Fiscalía en los que la diputada Karol Cariola y la exalcaldesa de Santiago Irací hassler hablan en contra del Presidente Gabriel Boric y la vocera de gobierno Camila Vallejo, muchas conclusiones se han sacado respecto a la oportunidad del medio de filtrarlos, del objetivo real para hacerlo, y si tienen alguna relevancia periodística real. De lo que poco se ha conversado es del trasfondo de lo dicho por Cariola y Hassler, donde se deja entrever una desilusión con el gobierno y la manera en que han ido resultando las cosas, acusando que lo único que les ha significado son costos.

Cariola, quien parecía ante las cámaras como la más institucional entre los institucionales del Partido Comunista, al punto de encabezar la Cámara luego de años de que su partido estuvo fuera de siquiera pensar presidirla, aparece en esos chats como una autoflagelante dura, si es que nos remitimos al lenguaje concertacionista de los años noventa.

Su enojo y decepción nos revelan que tras el discurso público siempre hay un reverso privado, pero, en este caso, también un deseo de erigirse como la representante de un espíritu progresista más profundo al lado de quienes compartieron pasillos estudiantiles con ella.

¿Lo habrá hecho para reafirmarse como militante comunista ante sí misma y su compañera de partido, y así no dar a torcer su conciencia moral ante las derrotas que el gobierno debió sufrir respecto a lo que quiso hacer en un comienzo, o pensará realmente que todo esto ha sido un costo permanente para ella y su colectividad? 

Si es lo segundo, podríamos convenir en que este gobierno claramente ha tenido dificultades para cumplir todo lo que se propuso tal vez con demasiada confianza en su capacidad política; pero si es lo primero, diríamos que Karol pretende afirmarse en aquello que, por lo general, cierta izquierda siempre se ha afirmado para no caerse mal, que es culpar al resto de las imposibilidades de algo que, en el fondo, no ha podido hacer por incapacidad o porque descubrió en el camino que lo que era hermoso en el papel, era irrealizable concretamente.

Yo me quiero quedar con esta última alternativa, para entrar en otro tema que no sea el lógico oportunismo de un medio para publicar etas conversaciones.

Todo parece indicar que Karol quiere, junto a su amiga Irací, saciar sus deseos supuestamente izquierdistas para quedar bien con la conciencia de la líder estudiantil que alguna vez fue. Por eso se refugia en las relaciones privadas para descansar de lo que debe hacer en materia pública.

Para la Karol privada, la burocracia política, encarnada en la figura del Presidente (o “P”, como dice en sus chats) y Camila Vallejo, es en donde descansa su frustración de no poder congeniar dentro de sí su figura institucional con la de sus deberes morales de militante.

Echarles la culpa a otros por los costos de la política y la imposibilidad colectiva de lograr materializar un discurso de campaña, que fue también el que alimentó sus años de lucha estudiantil, es un bálsamo para el alma del militante, para no sentirse tan traidor de sí mismo.

 Y es que hacer, realizar, es una tarea complicada, y más aún lo es darse cuenta de que la política es un terreno peliagudo en el que hay más concesiones que grandes logros inmediatos, como se cree desde la República Independiente del discurso comprometido de las marchas. Más aún si se pertenece a un sector político que muchas veces ha renunciado al poder real y no le toma el peso real al adversario político con el que se enfrenta.

El dolor que muestra Karol Cariola y el resentimiento hacia los suyos, parece más bien un dolor y un resentimiento hacia ella misma y la tristeza de haber llegado a un lugar de poder sin experimentar lo que creyó que experimentaría. Es darse cuenta de que ya está demasiado satisfecha con lo que creyó que nunca lograría satisfacerse.

Karol necesita de esas rabietas con su amiga Irací e insultar al Presidente por el que votó, porque no hacerlo la haría sentirse, ni Dios lo quiera, cómplice de un entreguismo, de una renuncia, o simplemente de un conformismo que le parece el peor de los pecados, aunque, en la realidad, parezca muy conforme con su vida y lo logrado.

Siquiera pensar que lo hecho es lo que se pudo, la haría dudar de sus convicciones e incluso de su domicilio ideológico. Por lo tanto, lo más sano parece ser reafirmarlo en privado, mientras públicamente sigue haciendo como si nada pasara en su interior.

Las opiniones vertidas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la visión de LVQS.

Sobre la autora / el autor
Francisco Méndez
Analista Político.

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2 respuestas a “Karol Cariola, desilusionada de sí misma”

  1. Me sorprende como tienes más claridad de los motivos de Carol, que ella misma, concuerdo en parte con la frustración que tú dices que ella siente, yo estaría más frustrado por pertenecer al PC sabiendo la cantidad de marañas que se hacen por detrás y que ella no desconoce (UARCIS), y de las cuales también ha sido parte. Los comunistas arruinaron el comunismo.

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