Opinión

Gobierno de la riqueza

¿Por qué se escribe la historia? Una respuesta habitual es aquella que situándose muy cerca de la vida de los sujetos afirma que la historia se escribe para guardar registro de lo memorable, para recordar por qué una vida es digna de ser vivida. Si bien esta primera definición gusta, rápidamente genera sospechas. ¿Qué es una vida digna de memoria? ¿De quiénes ha guardado registro la historia? La respuesta a estas preguntas no hace sino instalar una tensión agonal en la propia escritura de la historia, esto es, una política de la historia. Podríamos hallar otra respuesta cotidiana al por qué se escribe la historia. Esta respuesta dirá que es para evitar repetir errores. La función terapéutica de la historia en este segundo caso es la de mostrar y advertir, así pasó dadas ciertas circunstancias, así ocurrirá nuevamente si esas circunstancias se mantienen, esto es, una historia predictiva, la historia como maestra vida.

Final de partida. Élites, contraélites y el camino a la desintegración política de Peter Turchin es ese tipo de historia[1]. Habría que decir que la historia que le interesa es la del establecimiento de los factores que propician el auge y caída de las poblaciones. Para ello logra aunar tres áreas disciplinares como la ecología de las poblaciones, la matemática y la historia. La conjunción de estas tres zonas de saber las sintetiza en un método particular la “Cliodinámica”, la historia como la expresión de patrones dinámicos de crisis.

Asumiendo los beneficios de la recopilación y síntesis de macrodatos, la cliodinámica utiliza la información aportada por el trabajo de historiadores e historiadoras en amplios ciclos temporales en búsqueda de regularidades. Esta información convertida en datos se cuantifica luego matemáticamente buscando establecer la red de interacciones entre aquellos datos que posibiliten establecer en qué circunstancias una sociedad compleja entra en crisis, ya sea en forma de estallidos sociales o guerras civiles. Peter Turchin estudia la historia como campo extendido de juegos de guerra.

Por un lado, no habría que olvidar que la historia y la guerra están unidas desde los relatos fundacionales de la propia disciplina, a saber, La guerra del Peloponeso de Tucídides e Historias de Heródoto. Por otro lado, y ya en el siglo XX, la imaginación anticipatoria de Issac Asimov hace de la predicción matemática el nudo central de su gran novela de ciencia ficción Fundaciones. Y si bien estos muy conocidos relatos vinculan guerra e historia, lo que le interesa a Peter Turchin es más bien exponer los factores histórico-económicos, en tanto regularidades, que han conducido a la crisis actual. Algunos de estos factores son la colonización de la vida por parte del mercado, la devastación del planeta, el aumento de la pobreza a nivel global y el escandaloso crecimiento de la desigualdad.

¿Cómo se llega a esta crisis? Teniendo como teatro de operaciones histórico-económicas a Estados Unidos, Turchin plantea que el fin del consenso político y social que representaba el New Deal pone fin también a un orden en que el Estado, el sector privado y la fuerza productiva establecían un mínimo común solidario que impedía el enriquecimiento desmesurado de los ricos y la pauperización extrema de las trabajadoras y los trabajadores. El fin de este consenso tácito ha hecho de la riqueza el bien hegemónico en el juego de la política. En Chile este consenso acaba por completo con el golpe de Estado de 1973.  

La riqueza como punto nodal en la configuración de la política produce dos movimientos paralelos. Las élites compiten por acaparar cada vez más riqueza, generando divisiones intra clase en la puja constante de ser decamillonarios para convertirse luego en centimillonarios y éstos en milmillonarios. Esta competencia por escalar en el gobierno de los ricos genera la sobreproducción de élites, pocos ascensos y frustración de aspirantes a la élite que notan que sus esfuerzos no logran recompensa.

La forma de vida que el gobierno de la riqueza despliega seduce a quienes no la tienen haciéndolos desear sus relatos, exposición y competencia despiadada. Quizás por ello es el éxito de series televisivas como El juego del Calamar o Sucesión y de estilos de vida de influencers que promueven vidas de lujo y gastos extremos como es el caso de las “Kardashians”.

A comienzos del año 2023, Shakira vuelve viral un tema en el que al mismo tiempo que afirma su autonomía, afirma la descripción cosificada de sí comparándose con el valor de autos o relojes de alta gama[2]. Traducción neoliberal del feminismo. Cabe destacar que esta atracción por el gobierno de la riqueza ocurre en y por las imágenes que circulan sin detención en redes sociales.   

En este punto, no habría que dejar de recordar lo que indica Kohei Saito en El capital en la era del Antropoceno[3]. Volviendo a las tesis del intercambio desigual señala que toda acumulación de riqueza en el modo de producción capitalista implica la transferencia del costo a otros sitios, volviéndolo invisible para el propio grupo privilegiado, pero muy vivible para los márgenes que lo reciben[4]. El gobierno de la riqueza transfiere a las periferias el costo del uso de alta tecnología como contaminación, saqueo y depredación de ecosistemas.

El gobierno de la riqueza transfiere a las periferias el costo del disfrute de recursos naturales en la forma de usurpación de tierras y neocolonialismos en busca de apropiación de los recursos naturales. El gobierno de la riqueza transfiere a las periferias el costo de su bienestar y alimentación exquisita en la sustitución de bosque nativo en monocultivos.

El gobierno de la riqueza para su protección y seguridad es también un gobierno armado, el coste del armamentismo se transfiere a aquellos lugares donde se experimentan con nuevas armas enfermando a la población de las periferias.              

Paralelo a la concentración extrema de la riqueza en un cada vez más exiguo grupo -que hace un tiempo ya es mucho menos del 1%- se va acrecentando no solo la precariedad laboral, sino que derechamente la pauperización de una población cada vez más grande a nivel global, la que a su vez recibe como transferencia no deseada todos los costos (deterioro del medio ambiente, enfermedades y violencias) del bienestar del gobierno de la riqueza de las elites de los ricos.

La rapidez con la que se sigue enriqueciendo un pequeño grupo de super ricos es proporcional al crecimiento de una población que se vuelve todavía más pobre generando, así, una distancia imposible de ajustar.

Esta abrumadora distancia entre los que más tienen y aquella población más desposeída es uno de los factores que organizan la crisis contemporánea. Habría que decir además que esta distancia favorece la proliferación de la corrupción y Estados fallidos.

¿Cómo se ha intentado resolver esta crisis América Latina? Con la adopción de agendas securitarias, ejemplo ejemplar, es la política del Nayib Bukele en El Salvador. Más cárceles, más represión, más segregación urbana, encarcelamiento sin debido proceso, prisión preventiva, justicia a la medida de los ingresos de cada quien, etcétera. Al gobierno de la riqueza le es consustancial un Estado carcelario. ¿Y si toda la periferia se convirtiera en una cárcel? ¿sería el fin de la crisis? No. La crisis la produce la avaricia de la élite y su deseo egoísta de ascenso desmedido. El estado de guerra actual es producto del gobierno de la riqueza.

A falta de un consenso para la equiparación de bienestar y costos entre élites y población pauperizada el deseo de riqueza y lujos seguirá siendo el único punto en contacto entre los de arriba y los de abajo. El espectáculo y la integración mediática propiciará la ficción de cierta unidad en el consumo. No está de más recordar que cuando se retira el Estado, bajo la figura del Estado mínimo como lo propicia el neoliberalismo -lo que desea Javier Milei para Argentina sea dicho de paso- ingresa la economía del narcotráfico prometiendo hacer de los objetos de lujo de la élite un bien compartido.


[1] Peter Turchin, Final de partida. Élites, contrálites y el camino a la desintegración política, Trad. Jordi Ainaud i Escudero, Santiago, Debate, 2024.

[2] Para revisar el auge del lujo actual, véase de Luc Boltanski y Arnaud Esquerre, Enriquecimiento. Una crítica de la mercancía, Trad. Juan de Sola, Barcelona, Anagrama, 2022.

[3] Kohei Saito, El capital en la era del Antropoceno, Trad. Víctor Illera Kanaya, Barcelona, Penguin Random House Group, 2022.

[4] Ibid., p. 35 y ss.

Las opiniones vertidas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la visión de LVQS.

Sobre la autora / el autor
Alejandra Castillo
Filósofa feminista.

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