lunes, junio 24, 2024

Fito Páez y la banda sonora de nuestros días de juventud

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No sé si es la mejor serie que he visto en mi vida. Lo que sí sé es que me hizo llorar y me mantuvo pegada a sus ocho capítulos en una sola tarde.

No hay persona que haya quedado indiferente en esta estrecha faja de tierra o allende Los Andes, a El Amor Después del Amor, la serio biopic de Fito Páez creada por Juan Pablo Kolodziej y dirigida por Felipe Gómez y Gonzalo Tobal, que se estrenó el miércoles 26 de abril en Netflix y ya es tema de los que fuimos niños, niñas, adolescentes y jóvenes entre los 80 y los 90.

Es la banda sonora de nuestros días y eso te transporta de inmediato a la emoción. Vamos revisando la vida de Fito (interpretado cuando niño por Gaspar Offenhenden y, cuando adulto, por Iván Hochman) y al mismo tiempo vamos entendiendo su melancolía, sus letras tristes, enamoradas, rabiosas o esperanzadoras, como la existencia misma.

Entonces nos llega directo a los recuerdos y el corazón. Nos acordamos de nuestra familia, de los caminos que decidimos tomar, nos preguntamos qué habría pasado si hubiésemos tomado el otro, si la vida nos hubiese hecho encontrarnos con la muerte trágica cara a cara, si nuestro padre no hubiese decidido escuchar música con nosotros, si nuestra madre, tía o abuela no diera los mejores abrazos del mundo.

Es importante destacar los puntos altos de la serie. El casting. Qué onda el casting. ¡Buenísimo! Los actores dan muy bien con el tono de sus personajes, sin caer en la caricaturización. Ni cuando se drogan, ni cuando toman alcohol hasta caerse.

La fotografía, muy enfocada en la luz que se cuela por ventanas y cortinas espesas y que llega a las caras en los escenarios y en la orilla del mar.

El arte en general, que da perfecto con el tono de la época. Y cuando hablo del tono, me refiero a los años de la dictadura tan grises, azules y verdes. Y a los del despertar post dictadura, tan brillantes, tan de esos locos peinados raros.

Fabiana. Sí, Fabiana Cantilo (Micaela Riera), qué personaje entrañable. Confieso que no sabía que su relación había sido tan larga e importante. Y bueno, la música de Fabiana Cantilo siempre me ha gustado mucho. Nada Es Para Siempre es una de mis favoritas. Ahora la amo como persona también. Gran amiga, gran compañera, igual que Fito.

Entiendo que la serie está basada en las memorias del propio Páez, sin embargo, no es condescendiente con el músico. Y con nadie. Ningún personaje es la perfección, todos tienen sus luces y sus sombras. A Fito lo conocemos exponiendo sus temores, sus defectos y sus virtudes.

También están todos esos que forman la tribu del rosarino y él les agradece. Está su padre, que lo llevaba a la disquería. Están Baglietto, Charly y Spinetta, que supieron sacar su mejor parte. Está Ale, su amigo de la infancia.

Y están las mujeres, todas sus mujeres. Las de su familia, que siempre lo protegieron: su abuela, Josefa Páez, y su tía abuela, Delia Zulema Ramírez de Páez. Está Fabi, su compañera. Y Cecilia Roth, que le devolvió el alma con su amor sano y maduro.

¿Están los excesos? Sí, también, sin un protagonismo moralista ni una frivolización que les dé glamour.

Y las llaves. Las llaves que se van abriendo para llegar al momento del éxito en distintos sentidos. Profesional, amoroso, estable. Porque “nadie puede y nadie debe vivir sin amor”. Ni Fito, ni tú, ni yo.

1 COMENTARIO

  1. Las llaves, las llaves del piano que tanto le costó tener para abrirlo a la música, su madre al perfume que lleva el dolor de su vida.

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