Opinión

La fatiga permanente de Kast

Dicen que José Antonio Kast se estresó y ha dejado en veremos algunos programas televisivos a los que fue invitado. Fue el único que no asistió a una conversación con Pedro Carcuro, y no quiere ir El Candidato de Mega ni tampoco al Candidato llegó tu hora de TVN.

Al parecer el peso de la campaña le pasó la cuenta. O a lo mejor su problema es el trabajo. Tal vez tiene un problema inconfesable con aquello que ha levantado como eslogan de campaña: el esfuerzo, el sudor, conseguir las cosas por sí mismo. 

Y es que Kast, por lo que se cuenta, no es ni de lejos el prototipo de lo que dice defender. Por más que aparezca en todo momento tildando de aprovechadores y flojos a quienes no comparten sus ideas, lo cierto es que, en materia de trabajo, su trayectoria no ha sido extensa, ni menos un ejemplo para todos quienes le siguen.

Su labor en el Congreso, como diputado, no fue lo suficientemente satisfactoria ni para él ni para su sector. Comenzó a adquirir relevancia cuando empezó a aparecer como una mirada disonante en su ex partido, la UDI. Pero nada más. No se le conocen grandes iniciativas, ni proyectos que hayan causado ni siquiera la más mínima discusión, porque él y su actitud eran el centro de su acción política. 

A lo mejor por eso quiere pasar sobre el Congreso y el trabajo legislativo. Le da lata todo lo que requiere la tramitación de proyectos y el esfuerzo político que eso significa. Le agota sólo pensarlo. Ponerse en el lugar de tener que esperar a que se converse, a que se discuta, a que se rechace y vuelva a conversarse nuevamente alguna de sus proyectos, le parece extenuante. Debido a esto, a veces pienso que más que ultraderechista o neoconservador, es cómodo y su idea de hacer “cambios radicales” es más que nada una demostración de lo que le cansa todo lo metódico, lo político.

Es cosa de detenerse en su “gobierno de emergencia”. ¿No es otra prueba de que quiere hacer todo rápido para no verse inmerso en lo que podríamos llamar la “cadencia institucional”? ¿No es acaso su mirada del orden y la seguridad y la forma de resolverlo una expresión de su nulo conocimiento de la acción política? Porque cabe recordar que la experiencia electoral no es lo mismo que experiencia en política.

José Antonio Kast es exactamente todo lo que se supone que viene a destruir con su mirada política. Su idea de la libertad de emprender es meramente un relato electoral, porque él no emprendió en nada y hasta el día de hoy vive de la mesada que le dejaron los negocios de sus padres. Su discurso de que la política debe ser algo así como una actividad en la que los “pitutos” y las relaciones familiares no intervengan en la designación de tal o cual funcionario es también una gran mentira, porque lo primero que hizo fue designar a su hijo, quien no tiene trayectoria política alguna comprobable, como candidato a la Cámara de Diputados.

Pero bueno, eso es a veces la política, crear una gran historia para obtener votos. Lo preocupante no es eso, sino la capacidad que este hombre tenga para gobernar un país. Y no lo digo desde la mirada piñerista del trabajo político en que se supone que un mandatario debe ser una especie de multihombre que finalmente, en los hechos, no logra absolutamente nada y, por el contrario, lleva a un país al abismo por su nula flexibilidad e inteligencia. Lo digo más bien porque la incapacidad de Kast radica en su desconocimiento de lo que se necesita para ser un presidente democrático, que es, hacer, retroceder, insistir, retroceder nuevamente, una y otra vez hasta lograr algo que no sacie sus afanes ideológicos sino las mínimas certezas ciudadanas en el trayecto vital de un país.

Él no parece capacitado para eso, porque se estresa. Pero más importante aún: porque su estrés, su fatiga vestida de “autoridad”, lo llevaría a una impaciencia que atentaría en contra de toda normativa medianamente criteriosa. Lo que nos lleva a pensar que todo el tono de su campaña no es más que un intento de disfrazar su flojera de orden y rapidez autoritaria.

Las opiniones vertidas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la visión de LVQS.

Sobre la autora / el autor
Francisco Méndez
Analista Político.

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