Ese problema llamado Pamela Jiles
Todas y ninguna a la vez son las causas de Pamela. La inmediatez de los retiros y de la lucha entre quienes los rechazan y los aprueban, son el terreno indicado para su aparición. En ese campo se maneja muy bien desplegando toda su acidez y su sarcasmo. Como cuando acusó al ministro de Hacienda de andar arrancando para no ser preguntado por los retiros de fondos.
Foto: Agencia Uno
Los días pasan y este gobierno se va topando con problemas en el camino. Es lógico, se trata de gobernar, de aterrizar la retórica de campaña para darle cauce a las promesas y poder saltar ciertas vallas. Una de ellas es los retiros. Y habrá que saber cómo abordarlos.
Pero no es tan simple, porque quien encabeza dicha iniciativa maneja muy bien los tiempos, las señales y los símbolos. La diputada Pamela Jiles no es cualquier política, no tiene una militancia real más que la del “partido del desorden”, porque no tiene un horizonte claro, un compromiso legítimo con algo más que provocar ciertos eventos o acontecimientos que desmoralizan al gobierno de turno, sin importar las ideas que este represente.
Si alguien pensó que Jiles no sería un problema para la administración de Apruebo Dignidad, no sabe muy bien la dimensión del personaje y de lo que es capaz para lograr ciertos objetivos que, más allá de la causa en particular, puedan dejar al poder tambaleando o avergonzándose de ser poder.
Todas y ninguna a la vez son las causas de Pamela. La inmediatez de los retiros y de la lucha entre quienes los rechazan y los aprueban, son el terreno indicado para su aparición. En ese campo se maneja muy bien desplegando toda su acidez y su sarcasmo. Como cuando acusó al ministro de Hacienda de andar arrancando para no ser preguntado por los retiros de fondos.
Me podrán decir que no es sólo la diputada una piedra en el zapato para esta administración. Me podrán argumentar por qué el alcalde Daniel Jadue, parte de la coalición gobernante, es la principal molestia. Pero Pamela es más astuta; tiene mayor margen de acción y puede crear alianzas con quien estime conveniente para lograr su objetivo. No compromete lealtades, porque no las tiene en política. Sabe crear escenas que queden en la retina de lo que alguna vez llamó sus “nietitos” (nunca se ha sabido bien quiénes son), aunque ya no los mencione.
¿Cómo podrá el gobierno cubrir ese frente? Es una buena pregunta. No se sabe. Pero claramente no mirando esto desde la vereda de la política clásica, creyendo que hay algo más que efecto y victorias cortas detrás de la diputada. Porque son victorias cortas que pueden convertirse, a la larga, en un gran triunfo al desmoralizar y hacer pelear a las filas del oficialismo. Eso es lo que está a punto de hacer “abuela”.
Por esto, parece importante estar atento a las jugadas de la parlamentaria. Momentos como este, situaciones de vulnerabilidad como la que experimenta el gobierno por algunos episodios de su primera semana, son propicios para anotar un punto en contra de algo tan importante como la unidad de una coalición.
El poco compromiso con la construcción de redes de poder macizas, y más bien trabajar para la permanente atomización de un sector, es lo que la hace predeciblemente impredecible, y cualquier paso en falso servirá para que sea, a diferencia de lo que piensan quienes miran hacia la derecha, un gran problema, sobre todo si es que se la menosprecia.
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