Opinión

El problema de Lucas Palacios no son los profesores, sino los profesores organizados

Para el gremialismo neoliberal del que viene Palacios, y que este gobierno profesa, el énfasis en los gremios está en cuando estos no tienen vocación de universalidad, o sea, cuando sus objetivos no son explícitamente políticos y se contentan con sus intereses transitorios y su autodeterminación. En cambio, cuando su función involucra pensar cosas más grandes que su grupo de pertenencia, se los encuentra peligrosos. Por eso es que hace unos meses en La Moneda pusieron a competir con Izkia Siches a un médico que encontraba muy “ideologizada” la administración del Colegio Médico, y su gran promesa era recuperar el nivel del club social del gremio.       

Las declaraciones en que Lucas Palacios cuestionaba la voluntad de trabajar de los profesores, debido a la oposición del gremio a las clases presenciales, impulsaron a muchos a contar testimonios y confesiones que plagaron las redes sociales. La idea era relatar las experiencias personales de docentes y las vivencias en días de pandemia en que su trabajo se ha vuelto más complejo por el cambio de contexto y herramientas habituales.

Todos querían enfatizar en que lo dicho por Palacios era injusto con las realidades de quienes enseñan diariamente a los hijos del país; pero, como sucede comúnmente por estos días, soslayaban el factor ideológico de lo dicho por el secretario de Estado.

Si bien las críticas al ministro recalcaban el carácter patronal de sus dichos, lo que parece más característico del sector que representa son sus explicaciones posteriores.

Palacios, creyendo que arreglaría la situación, dijo que no se refería a todos los profesionales que ejercían, sino al Colegio de Profesores. Es decir, a la organización debido a su composición política. No era un cuestionamiento a los profesores dispersos, a esos que trabajan sin mayor inconveniente en cualquier situación que se les presente, sino a quienes tienen un horizonte político, o creen tenerlo, respecto a la educación y el rol del profesorado.

Aunque no se creyera, ahí estaba realmente la verdad de lo que pensaba el ministro. Más que un desdén hacia la función educativa, era un enfrentamiento con otro sector político. La clásica idea de que el problema de ciertas entidades sea cómo están conformados y hacia qué intereses rinden cuentas más allá del tema en cuestión, y eso es muy característico de un pensamiento que cree que los grupos intermedios deben carecer de todo componente ideológico, como si eso fuera posible, y como si despolitizarlos no fuera precisamente politizarlos de otra manera.

Para el gremialismo neoliberal del que viene Palacios, y que este gobierno profesa, el énfasis en los gremios está en cuando estos no tienen vocación de universalidad, o sea, cuando sus objetivos no son explícitamente políticos y se contentan con sus intereses transitorios y su autodeterminación. En cambio, cuando su función involucra pensar cosas más grandes que su grupo de pertenencia, se los encuentra peligrosos. Por eso es que hace unos meses en La Moneda pusieron a competir con Izkia Siches a un médico que encontraba muy “ideologizada” la administración del Colegio Médico, y su gran promesa era recuperar el nivel del club social del gremio.

Para qué hablar de la relación del gobierno de Piñera con los camioneros. Este grupo de presión le era bastante más cómodo porque sus fines cortos servían para tratar el tema de La Araucanía como un asunto delictual más que político, y porque sus peticiones comenzaban y terminaban en ellos y sus negocios más que un tema estructural.

El tema de la vuelta a clases es un asunto que traspasa el interés particular del profesor; independientemente de si la dirigencia del Colegio es o no hábil, o si a veces hace peor las cosas de lo que cree (criticarlos es casi un suicidio en las redes), lo relevante acá es que cuando se hablan temas como la salud o la educación, también se están cuestionando formas, normas comunes que son más grandes que las leyes internas de los gremios, las que son más fáciles de resolver cuando estos solo funcionan hacia adentro sin mirar el exterior.

Las opiniones vertidas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la visión de LVQS.

Sobre la autora / el autor
Francisco Méndez
Analista Político.

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