Opinión

El poder oscuro del Colegio Médico

El amenazar y amedrentar a la ministra de Salud, el cuestionar el rol fiscalizador, intentar revertir una denuncia, u otras acciones por el estilo, destinadas a montar una defensa corporativa que no busca cooperar con la aclaración de los hechos, sino que solamente propone una defensa para una suerte de inmunidad de la labor médica, es inaceptable para el resto de la población que ve en estos oscuros manejos, privilegios improcedentes e injustificados, y que han sido criticados muchas veces antes por la sociedad chilena.

Durante el mes de abril pasado se produjo una visita por parte del Ministerio de Salud (Minsal) a un hospital psiquiátrico de la Región de Valparaíso, en función de las facultades que esa cartera tiene respecto de su rol fiscalizador de las actividades de salud. A partir de los antecedentes recopilados, el Minsal decidió interponer una querella por acciones que pueden ser catalogadas como tortura, estimando que lo constatado se ajustaba a la definición de ello en nuestro ordenamiento jurídico.

Más allá de si esta última calificación es correcta o no, ya que no es el personal del Minsal quien debe en definitiva determinar la naturaleza última de lo denunciado, el Colegio Médico (Colmed) evaluó que la acción era exagerada e hicieron saber su molestia, al punto de pedir explicaciones a la máxima autoridad en salud del país, incluso llegando a enviarla al tribunal de ética de la entidad, dada su condición de médico. Además, según sugiere un periódico que cubrió la polémica, habría incluso tenido efecto en la renuncia de la jefa del Departamento de Salud Mental del ministerio.

La respuesta del Minsal al reclamo del Colegio, después que la polémica se hiciera pública, se realizó en una reunión que encabezó la misma ministra. En ella le dieron las explicaciones del caso al gremio médico, y aunque no accedieron desde el Minsal, según se informó, al retiro de la querella presentada, dado que esto no es posible según la Fiscalía, sí al parecer se le dieron garantías al Colegio de que la acción no perseguía a ningún funcionario, ni buscaba sanciones, sino que su fin es que se investigue lo ocurrido.

Si bien es entendible la preocupación del ente gremial respecto de sus miembros, llama la atención que estos pretendan poner en entredicho el rol del Ministerio, de sus trabajadores y de la ministra en esta situación que los compromete, tomando en cuenta el tenor de sus afirmaciones y acciones. El amenazar y amedrentar a la ministra, el cuestionar el rol fiscalizador, intentar revertir una denuncia, u otras acciones por el estilo, destinadas a montar una defensa corporativa que no busca cooperar con la aclaración de los hechos, sino que solamente propone una defensa para una suerte de inmunidad de la labor médica, es inaceptable para el resto de la población que ve en estos oscuros manejos, privilegios improcedentes e injustificados, y que han sido criticados muchas veces antes por la sociedad chilena.

El Colegio Médico se equivoca si pretende limitar las funciones del Ministerio de Salud, por el mero hecho de no estar de acuerdo con una denominación más o menos ajustada a derecho, según su criterio. Si esta entidad gremial está consciente de antecedentes relacionados con los hechos cuestionados, y tiene otra opinión fundada, debería emprender acciones de defensa en la justicia, y no abusar de sus privilegios para influir a priori, en una labor que el conjunto de la sociedad ha encomendado al Ministerio en tanto su responsabilidad pública de cara al país. El Colmed con esto indica, una vez más lamentablemente, que ellos asumen estar por sobre el resto de las personas o profesiones, al buscar impedir ser objeto de investigaciones relacionadas con su quehacer.

El Minsal por otro lado, debe tener cuidado en no confundir las necesarias y siempre positivas relaciones de cordialidad con los actores de salud, con una relación de privilegio que, en su grado máximo, pueda hacerlos ceder a las presiones impropias de un actor que representa un interés particular en desmedro del interés general. El Ministerio de Salud u otro organismo de gobierno, no puede ser chantajeado o sometido por un gremio específico, ya que con esto se les otorga un poder de guiar las acciones que la autoridad en salud debe ejercer de manera exclusiva y sin más limitación que el mandato al cual responde.

Las opiniones vertidas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la visión de LVQS.

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