El culo de Trump
¿Qué relación existe entre el culo de Trump y el agotamiento del discurso imperial estadounidense?
Hace unos días el presidente de los EEUU dijo que, en función de las diversas alzas en las tasas arancelarias que su administración impuso al resto del planeta, muchos países le están llamando “besándole el culo” para negociar. “Haré lo que sea señor” para que la tasa sea rebajada –decía Trump sobre las supuestas llamadas que habría recibido de los demás países. En general, la reacción fue de extrañeza frente a la expresión “besándome el culo”, frase coloquial que, raramente puede ser escuchada por parte de alguna autoridad. Pero el caso de Trump no es cualquier lugar de enunciación.
No solo se trata del presidente de los EEUU, sino de uno que, con su performance, ha dejado expuesto el agotamiento del discurso imperial estadounidense. Si este último encuentra su cristalización geopolítica en el retiro de las tropas estadounidenses de Afganistán y la toma de Kabul por parte de los talibanes bajo la administración de Joe Biden, su irrupción en la crisis estadounidense se expresa precisamente en el triunfo por segunda vez, de Trump. “Segunda vez” –marca una repetición.
Algo vuelve, no quiere irse, no puede ser abandonado, una sombra envuelve a un presente bajo el nombre de un pasado que repite su presencia al duplicar su presidencia: “Let´s make America great again” –el propio slogan trumpista porta la repetición, con lo cual, con su primera presidencia ya repetía algo, un fantasma o arcano –en el fondo un mito- que marca a ese país con extrema violencia: la supremacía blanca como orden de una oligarquía del capital.
Bien entendió Sigmund Freud que toda repetición deviene más violenta que la anterior, así como Karl Marx supo que tal violencia ya no vuelve en la forma de la tragedia sino en modo de una farsa. La violencia de esta “segunda vez” porta a un Trump con respaldo del parlamento y, por tanto, a un trumpismo empoderado que puede hacer y deshacer sin contubernio posible.
Su retorno vuelve, entonces, con más fuerza que la vez anterior, como si un dique, definitivamente “senil” como fue Biden, hubiera terminado por ceder o una Kamala Harris, que habría sido el rostro sonriente del momento en que los dioses abandonan el barco. Y entonces, esta “segunda vez” de violencia más intensa se expresa en la expresión tiránica de que los demás países puedan venir humillados, para “besarme el culo”.
¿Qué relación existe entre el culo de Trump y el agotamiento del discurso imperial estadounidense? Mucha: en nuestra lectura, esa repetición que irrumpe con más violencia no expresa más que el agotamiento del discurso imperial norteamericano. De otro modo: el culo de Trump exhibe el vacío de la máquina imperial, la forma desnuda del capital que, como bien, escribió Mauricio Lazzaratto, pone en juego un momento apocalíptico (apocalipsis definida como revelación del misterio divino) en cuanto el poder dominante se despoja de sus vestidos y se exhibe al desnudo por las calles del planeta[1].
El carácter apocalíptico del trumpismo se anuda internamente con la violencia de su “segunda venida” que solo puede exhibir al mundo el vacío de un culo. El agujero abierto después de apartar el velo, las mediaciones liberales que sostenían el simulacro del discurso imperial estadounidense. Así, el culo de Trump tan solo exhibe la fase apocalíptica del capital en la que nos encontramos entendido como el vacío de la maquinaria imperial estadounidense, su agotamiento discursivo y el momento crítico –y por tanto más intenso- de clases en el que se desencadena una (vieja-nueva) violencia.
[1] https://lobosuelto.com/armarse-para-salvar-el-capitalismo-financiero-lazzarato/
Las opiniones vertidas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la visión de LVQS.



Deja una respuesta