Opinión

El Bielsismo vuelve a Juan Pinto Durán

Si bien a los bielsistas de corazón no nos puede ni debe ganar la nostalgia y emoción con la llegada del Toto, lo cierto es que su ADN y trayectoria parecen contener lo necesario para ilusionarnos racionalmente (sí, se puede). 

Las comparaciones son odiosas, cierto, pero en este caso no se trata de eso, consta de identificar algo innegable: Bielsa propagó una «escuela», y el recién nombrado DT de La Roja, es uno de sus estudiosos más aplicados.

Estuvo siempre cerca de Marcelo. Fue él quien lo descubrió a los 14 años y desde ahí no paró de ganar copas y conceptos cerca del rosarino. Ganó todo como juvenil de Newell´s, para luego llegar al primer equipo y ser parte de ese imborrable plantel que lograría el campeonato de primera división 90-91 y el clausura 92 (además del subcampeonato de la Libertadores de ese mismo año). El «Toto» fue parte de aquellos que hicieron gritar al Loco “Newell´s Carajo”. 

Para Bielsa, según sus palabras: “Berizzo fue el mejor jugador en la campaña de 1990”. Zaguero veloz en la cancha e igual de rápido para internalizar los conceptos, fue dirigido también por su maestro en el Atlas mexicano. Luego retornó a Argentina para ser parte del River memorable de Ramón Díaz, junto Crespo, Salas, Gallardo, Sorín, Francescoli. Tuvo su paso por Europa (Olympique de Marsella, Celta de Vigo y Cádiz) y vistió 13 veces la Albiceleste. 

Como DT salió del alero de Bielsa (del 2007 a 2010 fue su ayudante técnico en uno de los procesos más importantes en la historia de la Selección Chilena) para tener un breve paso por Estudiantes de la Plata (45% de rendimiento) y uno bastante exitoso en O’Higgins de Rancagua (60%) -logró el primer y único campeonato de esa institución-. De ahí al viejo continente, y a equipos no menores: Celta de Vigo (49%), Sevilla (59%) y Athletic de Bilbao (31%); para finalizar en la selección del Paraguay (37%) donde nunca pudo plasmar su idea de juego. 

Sobre su trabajo con Bielsa comentó alguna vez: 

“Fue una gran oportunidad para mi poder trabajar a la par de un entrenador como Bielsa, un técnico de su nivel y de sus conocimientos. Significó un gran aprendizaje. Pude conocer sus ideas por dentro, el laboratorio de ideas. Puede decir que fui un afortunado. Conmigo ha sido una especie de guía, educándome sobre cómo empezar a dirigir».

En total como DT ha dirigido 366 partidos, ganando 155, empatando 99 y perdiendo 112. Pero más allá de los números, parece ser una elección correcta para retomar el proceso (o quizá reiniciarlo) de regeneración de jugadores en la alicaída Selección. Conoce el medio, a los jugadores, el predio (que irónicamente encontró igual que hace 12 años), la compleja cultura exitista y superficial de gran parte del periodismo deportivo y, lo más importante, exigió la estabilidad necesaria para liderar este tipo de proyectos (ojalá la ANFP cumpla). En lo táctico, suele jugar con un 4-3-3 que puede mutar a un 4-2-3-1, y se dice que cundo encuentra un 11 titular, se aferra a eso con la obsesión propia de su escuela técnica. 

Dijo sobre su estilo:  

“Tenemos similitudes (con Bielsa). Intento elaborar mi metodología de trabajo en sus enseñanzas, pero soy diferente. Me gusta atacar, tener el balón y ser protagonista. Necesitamos recuperar el balón, ser agresivos y, entre más cerca estemos del arco rival, el ataque está resuelto”.

Esperemos que, con su forma de dirigir y plantear el juego, Chile retome el camino de exigencia táctica, disciplina, compromiso, dinamismo, presión, versatilidad, que lo llevó a ser de las mejores selecciones del continente y del mundo. 

Es cierto, una nueva generación dorada no se saca debajo de un sombrero, pero es más seguro formarla con dedicación y estilo definido, que seguir creyendo que los estandartes son eternos. 

Si bien a los bielsistas de corazón no nos puede ni debe ganar la nostalgia y emoción con la llegada del Toto, lo cierto es que su ADN y trayectoria parecen contener lo necesario para ilusionarnos racionalmente (sí, se puede). 

Es obvio, no son lo mismo, y el DT de 52 años -que debutó ante Corea del Sur- lo deja claro: “Hablo a menudo con Bielsa, soy su amigo y hablamos de mi llegada aquí. Pero sólo Bielsa puede ser Bielsa”.

Pero hay algo que sinceramente espero sea casi un calco: la ética deportiva y laboral; pues tal como dijo el ex defensa central argentino: “Mas allá de la admiración profesional, siento que Marcelo es un gran ejemplo humano”. «Me ha enseñado un montón de cosas acerca de hacer bien mi labor. La intención de la búsqueda permanente de la mejora del trabajo. Un gran rigor laboral. La enseñanza de que nada está aprendido y que todo está por descubrirse. Me enseñó a trabajar honestamente y a no hacer de esa honestidad sólo una imagen, sino la raíz y el eje de una profesión que él ha dignificado”. 

Sinceramente espero que con Berizzo, Chile vuelva a jugar #chorizo

Las opiniones vertidas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la visión de LVQS.

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