Derechos Humanos, nada más pero tampoco nada menos en la nueva Constitución
Foto: Agencia Uno
La Revuelta dejó en claro que el Estado chileno, si es manejado por personajes sin escrúpulos, es capaz de repetir casi punto por punto el historial que marcó a sangre y fuego la dictadura cívico militar. Lo vimos, lo vivimos con espanto, y no queremos que eso vuelva a suceder. No queremos que haya la más mínima posibilidad de que una vez más, desde el Estado, se atente contra la ciudadanía que ejerce su derecho a protestar.
Son tiempos intensos, tiempos de esperanza, tiempos de sueños y también tiempos de dolor. Hay demasiadas ventanas abiertas, por donde entra el viento fresco del cambio de ciclo, pero también se cuelan los fantasmas de un pasado que se resiste a dejarnos. Entre la Revuelta, la pandemia y el nutrido ciclo electoral, Chile intenta reinventarse y sanar sus heridas. Para algunos, lo que está en curso es una refundación. Para otros, es apenas un ajuste de esta patria a estándares mínimos de convivencia humana. Más allá del nombre que le pongamos, sin duda que es momento de ir cambiando las cosas en este paisito en que nos tocó vivir.
De todos los temas pendientes, asoma la necesidad de ponerse a tono con el respeto irrestricto a los Derechos Humanos. La Revuelta dejó en claro que el Estado chileno, si es manejado por personajes sin escrúpulos, es capaz de repetir casi punto por punto el historial que marcó a sangre y fuego la dictadura cívico militar. Lo vimos, lo vivimos con espanto, y no queremos que eso vuelva a suceder. No queremos que haya la más mínima posibilidad de que una vez más, desde el Estado, se atente contra la ciudadanía que ejerce su derecho a protestar. El proceso constituyente en curso, abre otra ventana, por donde puede entrar la brisa de la esperanza.
Desde la Corporación 3y4 Álamos se impulsa la idea de incorporar en el nuevo texto constitucional el respeto irrestricto a los Derechos Humanos. La Corporación integra a cientos de personas que pasaron por este ex Campo de Prisión Política, Tortura y Exterminio que funcionó entre los años 1974 y 1977, en la comuna de San Joaquín, Santiago de Chile. En el lugar, hombres y mujeres desaparecieron, o sufrieron tormentos inhumanos. Desde esa experiencia y esa mirada, se levanta una propuesta concreta, que busca establecer en las bases de este nuevo Chile, una mirada y una estructura constitucional que obligue al Estado a ser un real garante de la protección de los derechos fundamentales de la ciudadanía.
La recomendación de 3y4 Álamos sugiere que en un preámbulo del texto constitucional se establezca el compromiso del Estado de Chile con el derecho a la verdad, justicia, memoria, reparación y compromiso de no repetición. Junto con eso, en el cuerpo del texto, se deben incluir principios constitucionales en los cuales se reconozca la importancia de la memoria histórica respecto de las violaciones a los Derechos Humanos, con un irrestricto respeto, conservación, mantención básica y permanente de los Sitios de Memoria. La Nueva Constitución debe consagrar la práctica de la Verdad, la Justicia, la Reparación y la Memoria para que el NUNCA MÁS sea una realidad que impida el negacionismo y comprometa al Estado a no volver a violar los derechos humanos de sus pueblos.
Estas propuestas no son testimoniales, sino que más bien son urgencias que una época de apertura impone, para poder vivir una vida de paz y justicia. Como parte de la nueva constitución política que nos daremos, será el mínimo desde el cual habitaremos nuestra historia, una historia diferente, un ciclo nuevo donde, por fin, la dignidad se haga costumbre.
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