Cuando tu corte de pelo importa más que la selección nacional
Siempre que pasa algo está Arturo Vidal en medio. Muchos de su ex compañeros en Europa han reconocido públicamente que no tenía integridad como deportista fuera de la cancha, pero más vale taparse los ojos y oídos, total “el King es una máquina”.
[Barbero por fuera de los protocolos o fiesta clandestina tapada por lo primero…en medio de una pandemia y una copa, ese ya no es el punto].
La noticia interrumpió nuestro almuerzo, a un día del crucial duelo contra Uruguay, los mensajes filtrados, hipótesis y noticias en desarrollo, nos dejaron con reflujo.
Un nuevo supuesto escándalo se sumaba al triste guión de La Roja en su historia más burda y prepotente. Lo escándalos sobran: “condorazo” (89), “dublinazo” (2006), “puertoordazo” (2007), “bautizazo” (2011) y el “Ferrari” de Vidal (2015); todos eso “azos” que creíamos habían llegado a su fin con las copas y el buen rendimiento, aparecían como fantasmas debajo del césped.
Es cierto que son jugadores con biografías complejas y llenas de desigualdades, y que la fama, éxito y dólares exorbitantes nublan a quienes no tienen un buen juicio construido con los años. No es menos verdad que en la roja siempre faltó un “estatuto ético” de comportamiento (hubo quizá un pequeño oasis con Bielsa, aunque se sabe que ocurrieron cosas que el rosarino supo “administrar”), pero nada de esto justifica que hagan, con la ilusión futbolística de un pueblo entero, un cóctel de inconsciencia y se lo beban al seco.
¿Le compensamos a Vidal todas sus tonteras por ser un monstruo en la cancha? Debe haber un límite.
Varias reflexiones dejan esta nueva indisciplina: Vidal y Medel dormían en la misma habitación, mismo lugar desde el que nuestro querido (pero no santo) pitbull llamaba a distintas personas desordenando el ambiente e incluso poniendo en riesgo el bienestar emocional de algunos titulares (no pueden llamar al Chino Ríos y poner en peligro la integridad psicológica de Maripán, por ejemplo). En esa misma habitación se le vio “pelusear” a Vargas y bailar a muchos de los jóvenes que hoy fueron señalados, pero claro, estaban patrocinados por sus ídolos de infancia.
Siempre que pasa algo está Arturo Vidal en medio. Muchos de su ex compañeros en Europa han reconocido públicamente que no tenía integridad como deportista fuera de la cancha, pero más vale taparse los ojos y oídos, total “el King es una máquina”.
Si entendemos el deporte como fenómeno social, debemos luchar siempre contra esa dicotomía aparente pero no real: son deportistas, trabajadores de la cultura dentro y fuera del rectángulo verde.
A mi entender “Machete” confió mucho en los referentes en esta pasada. A mi entender, aunque no comparto la forma, el círculo cercano de Bravo siempre tuvo razón (y al parecer Díaz también). A mi entender, y hoy es más verosímil, es posible que le hayan hecho la cama a Rueda, pues con él, si bien no había vértigo en la cancha, al menos había tranquilidad en la concentración.
Es triste porque este ciclo estaba bien aspectado, pero los mismos que nos hicieron llorar con las primeras dos copas, nos hacen odiar el poco profesionalismo y empatía hacia un proyecto deportivo que es grupal, colectivo y con resonancia, se quiera o no, en la cotidianidad de los/as que amamos este deporte.
Pd: ¡Bienvenido a the chilean way Ben!
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Lamentablemente algunos futbolista chilenos nunca van a madurar y son un mal ejemplo para las futuras generaciones que quieren ser PROFESIONALES del fútbol.