Criticar sin pintar, basta: El Mercurio se retracta
Mañana o pasado mañana, el diario de Agustín volverá a retractarse de sus propias aseveraciones, negará los avances y demandas comunitarias, aferrándose a la Real Academia Española o a las reales armas que tenga a su alcance. Seguirá sin pronunciarse por la falta de acceso a espacios culturales, ni mucho menos, por los avances que podrían generarse desde el ámbito público o colectivo.
“Valparaíso frena el plan de repintado de fachadas y opta por campaña educativa”, titulaba la edición del domingo 19 de febrero del periódico El Mercurio, en una nota que aseguraba que el proyecto de recuperación de fachadas del denominado plan “Arcoiris”, impulsado en septiembre por el municipio porteño, llegaba a su fin tras “lograr avanzar 605 metros de los 5,7 km. comprometidos”.
Según la nota, desde su inicio -en septiembre de 2022- el proyecto se habría visto envuelto en una polémica centrada en la falta de sanciones disuasivas contra el “vandalismo”, reclamadas por locatarios del plan de la comuna. Uno de ellos, incluso, planteaba la necesidad de exigir el carnet de identidad en los locales de venta de spray, realizando un seguimiento de estas personas.
Argumentos útiles para una nota periodística que pasa por alto la vigencia de penas dispuestas por el Código Penal y la Ley N°17.228, donde los graffitis configuran faltas o delitos de daño, considerando penas de reclusión y multas que van entre 1 y 200 UTM (de $61.950 a $12.390.000).
Específicamente en Valparaíso, por medio de una ordenanza municipal de 2015, se estableció una multa de 5 UTM (un poco más de $300 mil) para quienes efectúen graffitis, murales o rayados sin permiso del propietario de los bienes donde se realizan, lo que se traduce en 10 denuncias de estas características, presentadas bajo la actual administración.
Todo lo anterior, sin considerar la falta de avances legales y en políticas para financiar el arte urbano como mecanismo de resguardo, recuperación y mejoramiento de los espacios públicos y patrimoniales.
En este marco, el municipio presentó el plan «Arcoíris» como una acción de mejoramiento de fachadas, que complementa una campaña educativa y de concientización, pero que según El Mercurio habría llegado a su fin producto de los rayados.
La versión del término del plan dada por el diario fue desmentida el mismo día por la Municipalidad de Valparaíso, la que a través de un comunicado aseguró que el proyecto “no se ha frenado ni se frenará”. Los manotazos del diario de Agustín vinieron en la nota del lunes 20, donde -forzadamente- se cita a la Real Academia Española y su definición de “frenar” como “moderar los ímpetus”, para quitarle gravedad y piso al texto del día domingo escrito por el periodista Mauricio Silva.
El Mercurio ya había manifestado su interés por el proyecto porteño al titular, en octubre de 2022 -a una semana de su lanzamiento- con el categórico texto “Repintado de fachadas en Valparaíso dura menos de 24 horas antes de que vuelvan los rayados”, asegurando desde ya que el proyecto había “tenido corta duración”, sorprendiéndose con los rayados existentes, sin considerar el anuncio realizado por el ente municipal consistente en la aplicación de un polímero anti-graffiti en los muros intervenidos en el proyecto.
El plan «Arcoíris» continuará hasta la Avenida Argentina, completando más de 5 kilómetros desde el sector de la Plaza Aníbal Pinto, y donde el colectivo “Arte en tu Barrio” realizó un mediático mural en el patrimonial edificio de la Cooperativa Vitalicia; más conocido por ser el edificio de Radio Portales.
Desde el remozado espacio se pueden recorrer 300 metros en dirección al puerto hasta encontrarse con el edificio de El Mercurio de Valparaíso, inaugurado en abril de 1901 y parte del Sitio Patrimonio de la Humanidad.
Desde el estallido social en 2019 hasta hoy, el coloso de subida Concepción sigue en completo abandono por parte de la empresa que se enorgullece de poseer «el diario más antiguo de habla hispana». Esto, tras resultar incendiada en el contexto de las protestas de octubre.
Desde ese entonces el edificio reza una serie de leyendas, graffitis, e incluso rayados que hacen alusión a la muerte de 7 huelguistas en 1903, asesinados desde el interior de la estructura.
Pasaron 120 años, y a más de 130 kilómetros, en la comuna de Vitacura, el primo menor de El Mercurio porteño se mantiene preocupado de lo que ocurre en el resto de muros de la ciudad, sin generar más acción que criticar los avances que implica el desarrollo del arte, la cultura y la concientización del cuidado de los espacios públicos.
Mañana o pasado mañana, el diario de Agustín volverá a retractarse de sus propias aseveraciones, negará los avances y demandas comunitarias, aferrándose a la Real Academia Española o a las reales armas que tenga a su alcance. Seguirá sin pronunciarse por la falta de acceso a espacios culturales, ni mucho menos, por los avances que podrían generarse desde el ámbito público o colectivo.
Si fuese real que con un rayado se finalizan los proyectos, la destrucción y abandono al edificio de El Mercurio de Valparaíso nos dice mucho más. Así también, buscar la criminalización y boicot desde las sombras más grises, recurriendo a la crítica barata, sin propuestas ni menos una manito de pintura.
En algún momento se hizo conocida y eterna la frase “Ahora y siempre, El Mercurio miente”. Hoy, gracias a sus últimas ediciones domingueras y aletazos reales, titulamos a todo color: “Criticar sin pintar, basta: El Mercurio se retracta”.
Las opiniones vertidas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la visión de LVQS.



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