Lunes, Junio 17, 2024

Cómplices pasivos

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Era el año 2013 y, en ese entonces, se cumplían 40 años del golpe de Estado de 1973. Sebastián Piñera estaba en su primer mandato y señaló: “Si buscamos responsables de lo ocurrido durante el gobierno militar y, particularmente, de los atropellos a los derechos humanos y la dignidad de las personas, por supuesto que hay muchos. Por de pronto, las máximas autoridades del gobierno militar, que sabían o debían saber lo que estaba ocurriendo. Pero no solamente ellos. Hubo muchos que fueron cómplices pasivos: que sabían y no hicieron nada o no quisieron saber y tampoco hicieron nada”[1]. Famosas palabras que dieron lugar al término “cómplice pasivo” para identificar a aquellos civiles que trabajaron en la dictadura y callaron frente a su horror.

Civiles implicados con la dictadura, la mayoría promisorios militantes de los partidos de derecha más importantes de la transición (RN y UDI), calificarían, entonces, bajo el término “cómplice pasivo”. Frente al horror nada hablaron, nada hicieron. Se habrían vuelto “cómplices”, pero “pasivos” porque los militares habrían sido los “activos”. La frase de Piñera, por supuesto, no cayó bien en la derecha porque, entre otras cosas, ello permitió darle al piñerismo mayor legitimidad para gobernar, dado que, supuestamente, el empresario había votado que NO en el plebiscito de 1988.

Más allá de esa anécdota, me interesa advertir que, en contra de lo que habitualmente se pensó en ese momento, la noción “cómplice pasivo” exculpa a la derecha de su responsabilidad política en la dictadura. La expresión “cómplice pasivo” introduce una operación discursiva muy fina: expone a la derecha, pero sólo de manera “pasiva” frente a los militares; identifica al sector que trabajó en y para la dictadura, pero le quita agencia desresponsabilizándolo de los hechos.

He aquí el peligro de identificar bajo la noción “cómplice pasivo” a la derecha, pues, en la misma expresión se deja a dicho sector subsumido al poder militar. Así, según este relato, los cómplices activos habrían sido las FFAA y de Orden y los pasivos habrían sido los civiles (la derecha y parte de la DC). Ello explicaría, entre otras cosas, la negativa del general Iturriaga durante la revuelta popular de 2019 de aceptar la tesis piñerista de que estábamos “en guerra”: la noción de “cómplice pasivo” habría constituido el operador fundamental bajo el cual se terminó culpando de todo a las FFAA y de Orden y no a los civiles (la derecha) implicados.

Cuando dicho término fue pronunciado por Piñera generó buena acogida en el progresismo[2]. Incluso, dentro de sus propias filas se produjeron “arrepentimientos” (Chadwick) y “perdones” (Larraín), pero lo cierto es el popularizado sintagma terminó catalizando, nuevamente, el terreno para la impunidad, antes que cualquier otra cosa. El progresismo advirtió el “avance”, sin advertir el doble filo de la expresión. Porque el punto es ¿hasta qué punto la derecha fue “cómplice pasiva”, en qué medida los civiles fueron “cómplices pasivos” de la dictadura cuando el propio Agustín Edwards –en interés de la Pepsi Cola- terminó reuniéndose con Henry Kissinger en los Estados Unidos?

En los hechos, nos encontramos con el mundo al revés: según la versión que construye la expresión “cómplices pasivos”, habrían sido las FFAA y de Orden las que habrían impulsado el golpe de Estado y habría reclutado a civiles (la derecha) que no tenían más rol que el administrativo. En rigor, el asunto es exactamente a la inversa: la oligarquía militar y financiera, cuya vanguardia política fue la derecha chilena impulsó el golpe de Estado y empujó a las FFAA y de Orden a realizarlo vía la conspiración imperialista ya tejida por civiles desde Chile y Estados Unidos. De esta forma, la expresión “cómplices pasivos” en realidad es enteramente falaz: los civiles (la derecha) no fueron sino los verdaderos agentes de la dictadura. Sus protagonistas más decisivos. Fueron ellos quienes reinaron y los militares gobernaron. Por eso, la expresión “cómplice pasivo” es, en realidad, un operador discursivo que le ofrece a la derecha una nueva vestimenta de impunidad.


[1] https://cooperativa.cl/noticias/pais/dd-hh/presidente-pinera-muchos-fueron-complices-pasivos-de-la-dictadura/2013-08-31/082931.html

[2] https://www.cnnchile.com/pais/diversas-reacciones-a-dichos-de-pinera-sobre-el-golpe_20130901/

Rodrigo Karmy
Rodrigo Karmy
Doctor en Filosofía. Académico de la Universidad de Chile.

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