Casas sin gente y gente sin casa: La contradicción de Algarrobo
Casas sin gente y gente sin casa: La contradicción de Algarrobo | WIKIMEDIA
Los datos son contundentes y hablan por sí solos. Según el CENSO 2024, la población de Algarrobo es de 16.076 habitantes y tiene 21.324 viviendas. De estas, solo 7.044 estaban ocupadas habitualmente, mientras que 14.273 se encontraban desocupadas. Esto revela una cifra impactante: El 67% de las viviendas de la comuna están vacías, destinadas a la segunda vivienda o a la inversión
Sin embargo, pese a esta enorme cantidad de casas sin habitantes, existe una realidad oculta, contradictoria y dolorosa: el hacinamiento afecta al 4,7% de los hogares locales.
Esta desigualdad se confirma con el Registro Social de Hogares: de las 17.801 personas inscritas, casi un 10% vive en condiciones de hacinamiento medio o crítico, y 2.359 familias deben arrendar para vivir en la comuna. Es decir, mientras sobran casas de veraneo, faltan techos propios para quienes habitan el territorio todo el año.
Al mismo tiempo, vemos cómo proliferan más de cinco nuevos condominios (como Mirador El Yeco, Santa Teresa del Mar o Costa Algarrobo, entre otros).
El problema es que ninguno de estos proyectos ofrece departamentos por menos de 3.000 UF, un precio inalcanzable para la gran mayoría. Esto no solo excluye a las familias locales, sino que dispara el precio de los arriendos y de las casas usadas, alejando cada vez más el sueño de la casa propia para un número importante de algarrobinos y algarrobinas.
El impacto no es solo económico, sino también territorial. Otro ejemplo claro es el megaproyecto en Punta de Fraile, que pretende levantar nueve torres de hasta 8 pisos, sumando 352 departamentos y más de 500 estacionamientos en una zona sensible.
En este, como en el proyecto ArenaMaris en Algarrobo Norte y en otros, vemos cómo el espacio común —ese lugar donde todos deberíamos poder disfrutar de la naturaleza sin importar nuestro bolsillo— termina cercenado. Se levantan rejas e infraestructuras que segregan el paisaje, decidiendo arbitrariamente quién tiene derecho a disfrutar del mar y quién no, y qué flora y fauna se respeta y cuál se sacrifica.
A mi parecer, la conclusión es clara: Algarrobo no necesita más torres para unos pocos. Si algo se ha de edificar, deben ser viviendas dignas para la comunidad que reside, trabaja y hace vida permanente en nuestra comuna.
Millaray Inostroza Araos.
Mujer, Madre, habitante de Algarrobo.
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Efectivamente la cantidad de viviendas vacias casi resulta insultante, por otro lado se proyectan edificaciones conociendo la escases hidrica, existe un gran numero de viviendas, sobre todo parcelas, que sobreviven con el aporte municipal de agua. Algarrobo sustenta su economia como balneario, sin embargo con el aumento de la poblacion el desecho de las aguas servidas sin tratamiento aumenta el tamaño de lo que se conoce como zona de sacrificio, el sector de playa los tubos es intolerable por el olor. Queda agregar el mal manejo de la plaga de algas que afecta una amplia zona y que el municipio pretende limpiar con maquinaria industrial no apta destrozando una úmal protegida zona de importantes y valiosos fosiles. Por otra parte se proyectan edificios sin mejorar los accesos viales, los habitantes de Algarrobo normalmente en verano quedamos divididos por los inabordables tacos en el unico acceso de el lado sur con la zona norte…