Opinión

Boric? Por supuesto pero…

Las incógnitas en torno al triunfo del defensor de la dictadura y la exitosa votación del candidato virtual, marcan sin duda el momento inicial de todos nosotros. En función de esto, tengo la convicción de que Gabriel ganará la segunda vuelta… a pesar de él.


Han pasado algunos días desde la primera vuelta de la elección presidencial. Con la cabeza más fría y observando los movimientos de las diversas fuerzas que se han desplegado y posicionado, creo pertinente proponer debatir algunas claves que permitan comprender.

Miedo  y estupor parecen ser las principales sensaciones que se apoderaron de buena parte de los ciudadanos y particularmente del comando de Gabriel Boric quien, sin ninguna necesidad, apuradamente, avanzó en un discurso que parece orientarse más a tranquilizar a los mercados, camioneros, empresarios forestales y latifundistas sureños, que a amarrar y convencer a la inmensa mayoría que votó Apruebo en el plebiscito. Lo preocupante tiene más que ver con la inmediatez de la reacción, que con la actuación en sí misma, ya que aparece como una búsqueda de seguridad propia y de lugar de cobijo más que la necesaria búsqueda de transversalidad y de afirmar una posición dominante desde el programa y los ímpetus transformadores. Es como si renunciaran o desahuciaran al octubrismo, parafraseando la intervención de Eugenio Tironi en radio ADN el día miércoles, lo cual- coincidiendo con el sociólogo- es un profundo error.

Dicho error puede estar impulsado por otro miedo, de menor entidad, más pueril, pero avalado por el despliegue del candidato: los resultados del PC, al ser el único partido de Apruebo Dignidad que integra Senadores y también que subió su representación en diputados. ¿Por qué esto genera miedo?, al parecer porque efectivamente se interpreta como un riesgo y se cae en el juego del contrincante; y los esfuerzos por ocultar y suavizar la relación con los socios de pacto trasunta que el objetivo no parece ser programático, (hay voces de los comandos en los territorios que llaman a dejar de tratarse de compañero/a ya que generaría resquemores)

El estupor se ha visto más bien reflejado en la efervescencia que las redes sociales, los amigos, los conocidos y desconocidos han y conversado desplegado. Las incógnitas en torno al triunfo del defensor de la dictadura y la exitosa votación del candidato virtual, marcan sin duda el momento inicial de todos nosotros. En función de esto, tengo la convicción de que Gabriel ganará la segunda vuelta… a pesar de él.

¿Por qué a pesar de él? porque no será por las acciones que está tomando, los tonos que está usando y los clivajes a los que está respondiendo su despliegue inicial con miras a la segunda vuelta, (se ha calificado a si mismo como una víctima de la violencia del 18-O), y los lugares como Bloques Antifascistas, los llamados a no retroceder en los avances de los últimos 30 años (así), llamados a parar al cavernario de Paine y sus cómplices (no pasarán), son los llamados que más abundan, que están articulándose por montones. Y adquieren expresiones interesantes, divertidas, la cantidad de material que se está subiendo a las redes sociales en este sentido, no están digitadas ni responden a una campaña política, se parecen mucho más a lo que sucedió durante la revuelta social.

Para no retroceder se tienen dos opciones, quedarse inmóvil en el lugar o avanzar. Y una de las características del miedo extremo es inmovilizar, sobre todo si no se ve salida. Y, para avanzar y desprenderse del miedo, hay que tener claro el camino, aunque sea difícil.

La principal pregunta, es la incógnita respecto del 10 de marzo en adelante, ¿qué hará Boric? ¿Cómo gobernará? Entendiendo que la situación actual implica un escenario que  tiene una mezcla entre plebiscito de 1988 (sin el impulso de la esperanza y la alegría) y segunda vuelta 1999 (que marcó un punto culmine en la administración de la herencia de la dictadura), desplazando la opción de situarse en el plebiscito de 2020, cabe la pregunta de qué hará. Esta sutil renuncia a conducir este proceso, a proponer, a convocar hacia su causa, su programa, y la decisión de responder a la provocación fascista, libertad versus comunismo, enunciada por el “niño símbolo de la dictadura” es caer en su terreno, en sus temas, no parece responder a una estrategia. Y por tanto parece un tanto débil en términos políticos para avanzar, quizás suficiente para resistir cuatro años, pero indudablemente no parará ni hará retroceder al fascismo eternamente, porque para eso se necesita derrotarlo políticamente y eso implica avanzar con todos aquellos que quieren derrotarlo, pero programáticamente, no por miedo.

Con todo, la hipótesis de que el despliegue mostrado en estos días sea solo el movimiento inicial para convocar a los DC, Socialistas, al PPD, MEO, Radicales etc, es esperanzadora; lo que está en juego es ganarle una elección al fascismo sí , pero más importante aún, debiera ser realizar un gobierno que ejecute las transformaciones que se articulan como demandas desde el 18-O, y esto requiere de un apoyo que no estará dado en el congreso o, más bien, hay que forzarlo en el congreso, con movilización social; para eso se debe convocar otra épica y transformar la resistencia en movimiento para la acción y, así, generar otros sentimientos que convoquen no solo al voto sino también a la adhesión. A los que piensan que “en el camino se arregla la carga”, podemos pasarnos otros 30 años tratando de hacerlo.

A transformar Chile, Gabriel Boric Presidente… pero en serio.

Las opiniones vertidas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la visión de LVQS.

Sobre la autora / el autor
Daniel Moraga Lagarrigue
Psicólogo y Mag. En Comunicación Política.

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