Boric, crisis en Ucrania y la nueva política internacional
La opinión del Presidente Gabriel Boric sobre la crisis bélica en Europa del Este puede hacer intuir que se tomará la postura de la gestión de José Miguel Insulza, Heraldo Muñoz, Ignacio Walker o Soledad Alvear. Un camino que solo ha reducido el margen de liderazgo político en la región y ha ampliado la soledad diplomática de Chile. Esto sería lamentable.
Foto: Lukas Solis / Agencia UNO
El ataque e invasión de Rusia a Ucrania ordenada por Vladímir Putin ha provocado el más tajante rechazo y una serie de sanciones políticas y económicas por parte de Occidente, en una escalada de la tensión diplomática no vista en, al menos, los últimos 70 años.
La crisis bélica se da en un escenario geopolítico en transformación, donde los esquemas unipolares o la hegemonía norteamericana ha dado paso a esquemas multipolares o de post hegemonía estadounidense. El mapa post Guerra Fría se encuentra en retirada -o al menos de capa caída, como vemos en el caso de OTAN, Unión Europea y Estados Unidos-, dando paso a un nuevo orden del poder internacional, encabezado por China y su sagaz diplomacia.
La incursión bélica de Putin ha sido abiertamente criticada y condenada, en tonos enérgicos y hasta dramáticos, apuntando con todos los adjetivos posibles al Presidente ruso y homenajeando a los habitantes de Ucrania en los medios de comunicación. Las redes sociales han sido cruciales, sobre todo para la arremetida de Occidente, configurando un escenario entre «buenos» y «malos».
Chile no se ha quedado atrás. Los Presidentes en ejercicio y electo han condenado “la agresión armada de Rusia y su violación a la soberanía e integridad territorial de Ucrania”, como expresó el propio Sebastián Piñera. “Estos actos vulneran el derecho internacional y atentan contra vidas inocentes, la paz y la seguridad internacional», añadió a través de su cuenta en Twitter el mandatario.
En tanto, Gabriel Boric señaló: “Rusia ha optado por la guerra como medio para resolver conflictos. Desde Chile condenamos la invasión a Ucrania, la violación de su soberanía y el uso ilegítimo de la fuerza. Nuestra solidaridad estará con las víctimas y nuestros humildes esfuerzos con la paz”.
Y es en este punto en el que hay que poner particular atención. El similar tono de Piñera y Boric obliga a poner las alertas respecto de cuál será el diseño en materia de política internacional del gobierno que asume este 11 de marzo.
La diplomacia es el espacio más sutil, acerado e -incluso- más afilado de la gestión política. Las formas y tonos dicen mucho en las relaciones internacionales y, por lo mismo, puede ser un error que Boric se alinee con la postura del Presidente saliente. No solo porque ponerse del lado de Piñera ya es jodido, sino también porque pareciera que en materia de relaciones internacionales podríamos seguir la misma errática, criticada y poco amable política que tantos problemas nos ha generado con nuestros vecinos latinoamericanos.
Ya dejó un gusto extraño la elección como futura ministra de Relaciones Exteriores de Antonia Urrejola, quien fue presidenta de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y asesora cercana a José Miguel Insulza en su cuestionada gestión como Secretario General de la OEA.
La opinión del Presidente Boric sobre la crisis bélica en Europa del Este puede hacer intuir que se tomará la postura de la gestión de Insulza, Heraldo Muñoz, Ignacio Walker o Soledad Alvear. Un camino que solo ha reducido el margen de liderazgo político en la región y ha ampliado la soledad diplomática de Chile. Esto sería lamentable.
En cambio, se pudo haber enviado un mensaje en pro de articular esfuerzos (primero) con la región, y fortalecer espacios multilaterales para generar alternativas que superen la bipolaridad mundial y avanzar hacia la multipolaridad para contrarrestar a las potencias; y, más importante, llamar a caminar hacia la “diplomacia de los pueblos”, con un claro enfoque de soberanía nacional y latinoamericano. Un discurso que sí eligió, por ejemplo, la presidenta de la Convención Constitucional, María Elisa Quinteros.
Le faltó esto a las palabras de Boric, que prefirió sumarse al canto condenatorio uniforme contra la acción militar de Putin, antes que ver el escenario diplomático en su total dimensión, con los costos y beneficios que pueda tener. Boric puede quedar amarrado a actuar de similar manera que sus antecesores en los conflictos que se puedan producir en el orbe. ¿Cuál será la reacción cuando China se decida a llevar a cabo el ataque que hace meses prepara contra Taiwan?…
El proceso de cambios que se inicia debe ser circular y establecer posiciones con propuestas concretas y de proyección, no con reacciones que tengan la buena aprobación de los algoritmos. De lo contrario, solo se repetirán fallidas experiencias por todos conocidas.
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