Avanzar hacia municipios feministas
La Subdirección de Igualdad de Género, Diversidad Sexual e Inclusión de la Municipalidad de Santiago, nace como un espacio pionero que busca abrir una nueva senda para desplegar la política pública en los territorios, otorgándole al enfoque de género interseccional una categoría más alta en la institucionalidad.
Irací Hassler Jacob, alcaldesa de Santiago. Rosario Olivares Saavedra, Subdirección de Igualdad de Género, Diversidad Sexual e Inclusión, Municipalidad de Santiago.
Vivimos un contexto histórico, particularmente importante para los feminismos en nuestro país y en el mundo. Luego de décadas de trabajo y movilización, se vienen suscitando cambios fundamentales en distintos ámbitos de la vida, los que también están haciendo eco en las instituciones. La transversalidad de los temas de género en el proceso constituyente, un programa de gobierno feminista con un gabinete paritario, el aumento de municipios feministas y la primera bancada de las disidencias en el Congreso, dejan de manifiesto cómo el movimiento feminista y LGBTIQA+ ha desbordado las calles para entrar, ampliamente, en diversos espacios de nuestra sociedad.
Pensar y construir un municipio feminista requiere entender la gobernanza con otra perspectiva para nuestras ciudades y territorios, pero también entenderlo como una nueva forma de ejercer la política en un ámbito donde históricamente las mujeres y la comunidad LGBTIQA+ han estado poco representadas. En la última elección, el número de alcaldesas en Chile subió de un 11,9% a un 17%, y de concejalas a un 33%, superando la cifra más alta ocurrida el 2012 de un 25,2%. Particularmente en Santiago, nuestro concejo está compuesto por ocho mujeres de un total de diez concejales, lo que, sumado a lo anterior, da cuenta de un proyecto feminista que se va consolidando.
Pero, ¿qué implica construir un municipio feminista? En primer lugar, el acceso de las mujeres y disidencias sexuales a la ciudad requiere cambios profundos, de ciudades que no discriminen, que entreguen oportunidades y derechos, independiente de la identidad y orientación sexogenérica, la raza, la edad, discapacidad o clase social. Un modo de abordaje a esta demanda hace bastantes años ha sido en distintas partes del mundo la incorporación de la interseccionalidad en las políticas locales. Esto nos lleva a situarnos desde un modo de entender los feminismos que tiene sus raíces desde mucho antes de que se designara el concepto de interseccional, en mujeres como Olympia de Gouges, quien en 1791 compara la opresión patriarcal con la colonizadora, hasta la actualidad de los feminismos negros, latinoamericanos y las diversidades sexuales.
Desde una perspectiva tradicional, las políticas públicas han sido pensadas para un ciudadano o ciudadana en general, estándar, lo que indudablemente ha dejado afuera a amplias franjas de la sociedad. También han surgido formas de institucionalidad a través de grupos definidos, como oficinas de la mujer, o de personas en situación de discapacidad, que han logrado avanzar en las problemáticas de sectores históricamente precarizados en nuestros territorios, pero que invisibilizan los cruces entre diversas formas de desigualdad que pueden habitar un mismo cuerpo. ¿Cómo escogemos si somos mujer, lesbianas, migrantes o descendiente de pueblos originarios (PPOO)?
Llevar adelante un política interseccional, si bien no es una solución rápida ni definitiva -fundamentalmente porque estamos comenzando a trabajar en ella-, puede ser un aporte en la construcción de políticas públicas que generen menos sesgos y exclusiones, debido a que los ejes de desigualdad no son vistos de forma independiente, sino que se interrelacionan, entendiendo que los seres humanos somos mucho más complejos que una lista de categorías que nos definen. Sabemos, por ejemplo, que las oportunidades o accesos para mujeres rurales de PPOO, migrantes irregulares, o en situación de discapacidad, han sido mucho más esquivas que para mujeres de ciudad y clase media alta.
Es justamente en el marco de estas reflexiones y experiencias que nace la Subdirección de Igualdad de Género, Diversidad Sexual e Inclusión de la Municipalidad de Santiago, como un espacio pionero que busca abrir una nueva senda para desplegar la política pública en los territorios, otorgándole al enfoque de género interseccional una categoría más alta en la institucionalidad, que busca abordar de manera mucho más efectiva la precarización de la vida de mujeres, disidencias sexuales, PPOO, migrantes y personas en situación de discapacidad. Un municipio feminista para todas, todos y todes, para avanzar hacia un Santiago sin discriminación; una ciudad donde vivir mejor.
Las opiniones vertidas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la visión de LVQS.



Deja una respuesta