Opinión

8M (¿seguro?), para todas

El año pasado cuando llegó el 8M partí sin dudarlo a Plaza Dignidad. Caminé por General Bustamante, y por inercia, en dirección a la cancha que se toma la calle. Antes de llegar me puse un poco nerviosa; iba con mi hija y mi polola. Recién estaban pintando la cancha, habían algunas conocidas. Mi hija lo pasaba bien, pero mi cabeza iba a mil por hora.

Debía ir a dejar a mi hija a las 20:00 donde su otra madre, así que no había ninguna posibilidad de encontrármela ahí. Pese a que tenía absoluta certeza que nada podía pasar, me sentía alerta. Poco a poco la angustia se apoderaba de mí. Si podía encontrarme a alguna de sus amigas. No sabía como reaccionaría al verlas, ni tampoco mi hija.

Comencé a sentir un montón de manifestaciones corporales. Incomodidad. En ese momento me encontraba en medio de un juicio por VIF, del que constantemente dudaba de haber iniciado. Hasta ese día.

Apareció una de sus amigas. Me puse muy nerviosa, mi polola lo notó y me apretó la mano, me preguntó que me pasaba. Le pedí que me sacara de ahí y fue lo que hizo. Al alejarnos un rato me quedé con otros amigos, mientras ella se llevaba a mi hija a los juegos. Apenas se fueron exploté en llanto. En ese momento me di cuenta de lo afectada que estaba por todo lo vivido. Llamé a mi terapeuta. Caí en cuenta de lo mucho que me faltaba por sanar, de que nunca me había sentido tan dañada y que no podía seguir dudando de mí. No he vuelto a estar presente en una manifestación feminista en torno al fútbol y lo extraño.

Viene un nuevo 8M y mis palpitaciones suben y mi pulso empeora de solo pensarlo. No se si voy a ir.

Estos días no he dejado de pensar en las miles de mujeres que viven o vivieron violencia, abuso, maltrato psicológico o cualquier otra denostación, por parte de alguna mujer que sigue asistiendo a la marcha y convirtiéndola en un espacio que no es seguro para muchas lesbianas que se ven obligadas a compartir la calle con sus agresoras.

No estoy planteando que haya que hacer una lista de prerrequisitos feministas para asistir a la marcha. Es más, creo que muchas veces todas hemos cometido algún “acto machista” con o sin darnos cuenta. Todas nos equivocamos y seguiremos errando. Crecimos en el mismo sistema patriarcal y la deconstrucción es constante.

 
No tengo dudas de que hay mujeres, que aún hoy no se sienten seguras en la marcha. Es importante hacernos conscientes de aquello. No puedo llegar a imaginar lo duras que deben ser algunas historias. Debemos dejar de romantizar las relaciones lésbicas. No hablar de esto es el escenario ideal para quienes ejercen cualquier tipo de abuso y el peor castigo para las víctimas.

Actualmente por fin se están hablando estos temas y nos hemos dado cuenta de que no son cientos, si no miles y miles las mujeres que han sufrido algún tipo de vulneración: en su casa, en su trabajo, en el médico o en la calle. La mayoría de las veces son los hombres hétero-cis los abusadores, en distintos ámbitos, y el bloque separatista de las manifestaciones feministas debe respetarse por lo mismo. No conocemos cada historia y el sector de la marcha donde no son bien recibidos los aliados masculinos, da seguridad a muchas mujeres.

Sin embargo para las disidencias y mujeres heterosexuales que han sufrido abusos por parte de sus congéneres en ámbitos personales o laborares, lamentablemente aún no podemos contar con un lugar seguro en este 8M.

Las opiniones vertidas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quienes las emiten y no representan necesariamente la visión de LVQS.

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