Lunes, Junio 17, 2024

“A Stingo me pedían hacerlo mierda”: Difunden relatos de personas que habrían trabajado en ‘laboratorio de mentiras’ del Rechazo

Compartir

Este lunes el medio El Ciudadano publicó un reportaje en donde, a través de dos fuentes anónimas, expuso que se habría instalado en la comuna de Providencia una oficina desde donde se habría confeccionado y difundido material ‘informativo’ para hacer fracasar el proceso constituyente.

Una de las fuentes del artículo, a quien se identifica con el apodo de Dimitri Neumann, asegura que durante más de 6 meses trabajó en lo que El Ciudadano describe como un “laboratorio de mentiras”, esto al interior de un “digital lab” llamado Rebaño Consultores.

“Yo entendí que era para el tema del Rechazo, y efectivamente fue así. Ahí mi pega era hacer cápsulas y gráficas. Tipo muy kinéticas, harto color, texto impactante; ahí tenían a un publicista que iba pasando los guiones, y luego yo con el programa de edición los convertía en video”, narra Neumann.

Y continúa: “En un principio la campaña era general, para que entre a la primera, era del tipo ‘por que yo amo a Chile, voto Rechazo‘, un mensaje muy simple. No había una cuenta de campaña, la forma de viralización era por WhatsApp porque eran videos muy desinformativos, demasiada desinformación”, señala Dimitri.

Algo que menciona igualmente una segunda fuente a la que cita el medio de comunicación y que habría trabajado en el mismo “digital lab”, a quien se nombra como Goebbels, y que asegura que “la idea era alimentar la desinformación, llegando directo a las personas sin posibilidad de denuncia”.

En ese sentido, Neumann suma luego lo siguiente:

“Nosotros creábamos material para el trabajador de la constru, nos decían ‘crea material pensando que quien lo va a ver es un chileno ignorante que no tiene tiempo’. Para esa persona, un video muy llamativo, mensaje claro y corto, y que se vea bien patriota y que le apareciera en la cara, ¡pum! ¡pum!, con música directa buscando impregnar el mensaje en la cabeza”.

Según sostiene El Ciudadano, los números de teléfonos a los cuales se dirigían los materiales desinformativos, y también denostadores, fueron obtenidos de bases de datos que habría administrado un informático desde Europa. “Había como cinco personas más que se dedicaban a la data y distribución de los materiales”, señala la fuente en la nota.

Dimitri relata un episodio que habría vivido en medio de su trabajo, relacionado a una de las falsedades que se difundieron frente al plebiscito de salida del proceso constituyente.

“Me pasaron un guión que decía que con el nuevo sistema vas a tener que pagar dos sistemas de salud; era relacionado a Isapres y decía: Artículo 9, tienes que pagar dos sistemas, vota Rechazo. Cortito, directo (…) Mientras yo hacía los videos tenía la propuesta de nueva Constitución al lado, pues me quería informar. Leí el Artículo 9, y decía ‘Chile es un país un laico’. ¡Hueón, nada que ver con lo de las Isapres! Yo les dije ‘no puedo hacer esto, eso es mentir directamente'”.

Luego, la fuente relata lo que le ocurrió en términos personales, cuando el trabajo de desinformar a la población comenzó a dar frutos, impactándolo incluso en su relación con su propio entorno. “Después me vino el cargo de conciencia al ver la TV y ver cómo la gente estaba tan desinformada. El daño que yo le estaba haciendo a Chile al hacer este material era enorme; la diferencia es que me pagaban, era mi excusa, pues tengo que comer y una familia”, explica.

Y añade:

“Lo peor de todo era que mi propia familia tenía los mismos argumentos en contra del Apruebo. Yo les decía: ‘te estás creyendo las mentiras que yo estoy haciendo, no creas esa hueá, lee la Constitución, lee las propuestas, no te guíes por lo que ves en Facebook, eso es desinformación’. Me veía peleando con mi vieja por las Isapres y temas torcidos que yo mismo creaba. Era realmente trágico”.

“Se metió plata de la derecha para estas campañas de desinformación desde las sombras. Era todo lo más confidencial posible, porque así mismo lo pedían quienes ponían las lucas. Era un trabajo de inteligencia en secreto”, postula Neumann.

“Sacar de contexto y dejar en ridículo a los convencionales”

“Me tocó hacer top five de la nueva Constitución, donde tenía que sacar extractos de conversaciones y entrevistas, y buscar la forma de descontextualizar. Por ejemplo, si (Daniel) Stingo decía ‘esto no va a funcionar’, ¡pum!, ‘Esto no va funcionar’. Daba lo mismo de lo que estaba hablando, si dijo esas palabras eso iba en el video. Era un trabajo constante, sacar de contexto y dejar en ridículo a los convencionales, bombardear el proceso constituyente”, asegura Dimitri en la nota.

Y agrega sobre el convencional y panelista del matinal de La voz de los que sobran:

“A Stingo lo hacíamos cagar –Con tu platita no o Ya no es tu platita-. Lo hacíamos mierda constantemente. Si decía algo, ¡pum!, le ponías de nuevo la frase, se la remarcabas. Le tenían recelo, me pedían hacerlo mierda a cada rato. Huevá que decía, ‘sácamelo de contexto’ era la instrucción”.

Stingo
Daniel Stingo / Agencia Uno

Y la misma estrategia se habría ocupado respecto de la labor de los convencionales. “El proceso constituyente teníamos que hacerlo un chiste, hacerlo una comedia, que las personas que estaban trabajando en ello se vean como unos payasos. Los materiales rápidamente alcanzaban las 500 mil reproducciones y hasta el millón”, explica la fuente a El Ciudadano.

En ese sentido, el entrevistado suma que “se creaban cuentas fantasmas para subir los videos, cuentas creadas para subir solo un video. Entonces, era imposible rastrear la fuente del material”.

Por último, asegura que “había otras oficinas en la misma de crear videos con desinformación para otros públicos objetivos (…) Dentro de lo que yo supe, había al menos cinco agencias creando desinformación; estábamos divididos según el público objetivo específico”.

Te puede interesar

Lo Último

¡Apoya al periodismo independiente! Sé parte de la comunidad de La voz de los que sobran.
Únete aquí

¡Apoya al periodismo independiente!

Súmate, sé parte de la comunidad de La voz de los que sobran. Así podremos seguir con los reportajes, crónicas y programas, que buscan mostrar la otra cara de la realidad, esa que no encontrarás en los medios de comunicación hegemónicos.