Tras superar nuevo intento de golpe, Bernardo Arévalo asume como presidente de Guatemala
Ceremonia de cambio de mando tuvo retraso de nueve horas debido a maniobra que expuso la complicidad entre fiscales y partido de derecha ligado al antecesor Alejandro Giammattei
Los cinco meses transcurridos entre la victoria electoral de Bernardo Arévalo y su asunción como presidente de Guatemala estuvieron marcados por varias acciones en la Justicia buscando anular el resultado de las urnas, y no fue diferente en la madrugada de este lunes (15/01), cuando el líder del partido ambientalista de centroizquierda Movimiento Semilla finalmente asumió el cargo, luego de superar otro intento de cuestionar la validez de su triunfo.
La ceremonia estaba prevista para la tarde de este domingo (14/1), cumpliendo una tradición que se mantiene desde hace casi 40 años: todos los presidentes guatemaltecos desde Vinicio Cerezo, en 1986, asumieron el cargo en un 14 de enero.
Sin embargo, la asunción de Arévalo terminó marcada por la misma dinámica que acompañó la política guatemalteca durante los últimos cinco meses, en los que la legitimidad de las autoridades electas en junio y agosto pasados estuvo permanentemente bajo la amenaza de acciones promovidas por el Ministerio Público del país que buscaban anular la victoria del entonces presidente electo e incluso proscribir a su partido, alegando presunto fraude en el registro de afiliados.
Maniobra legislativa
Este domingo, sin embargo, la iniciativa que puso en duda el cambio de mando provino del Legislativo, más precisamente de las bancadas del partido Vamos, sector conservador vinculado al ahora expresidente Alejandro Giammattei, antecesor de Arévalo.
Durante la juramentación de los nuevos congresistas, los parlamentarios de Vamos presentaron una moción para intentar prohibir la llegada al Congreso de los 23 representantes electos por el nuevo partido oficialista Movimiento Semilla.
La solicitud se basó en el dictamen de los fiscales Rafael Curruchiche y Leonor Morales y apoyado por la fiscal general Consuelo Porras, alegando presuntas anomalías en los datos presentados en las actas electorales y en las planillas de registro de militantes del partido de Arévalo.
La maniobra fua desmantelada en las últimas horas del domingo, gracias a un decreto de la Corte Suprema de Justicia de Guatemala, que obligó el Legislativo a aceptar la juramentación de los parlamentarios del Movimiento Semilla, afirmando que el dictamen alegado por el sector conservador no había sido analizado por el Poder Judicial, por lo que no tenía validez jurídica. Aun así, el episodio terminó evidenciando la complicidad entre la Fiscalía guatemalteca y el partido conservador Vamos, ahora en la oposición.
Discurso del nuevo presidente
Tras cerca de nueve horas de retraso, la ceremonia de asunción de Arévalo tuvo su inicio, ya en la madrugada de este lunes (15/1).
Al asumir su cargo, el nuevo presidente de Guatemala hizo una primera declaración, afirmando que su llegada al poder “representa un paso firme hacia un futuro en el que la participación ciudadana y los cambios positivos para la población tendrán prioridad en las decisiones del Estado”.
“Durante estos últimos meses hemos enfrentado situaciones tensas y complejas, impulsadas por grupos que temen nuestra promesa de llevar a cabo una lucha profunda contra la corrupción en nuestro país. Estos episodios llevaron a muchos a pensar que estábamos destinados a otro retroceso y a un nuevo período de autoritarismo, pero aquí estamos asumiendo este desafío”, agregó el nuevo presidente guatemalteco.
El presidente de Chile, Gabriel Boric, fue uno de los jefes de Estado que estuvo presente en la ceremonia. También participaron los mandatarios de Paraguay, Santiago Peña, y de Costa Rica, Rodrigo Chaves, además del rey de España, Felipe VI.
¿Quién es Bernardo Arévalo?
Nacido en 1958, Arévalo es el primer presidente de izquierda de Guatemala desde el gobierno de su padre, Juan José Arévalo (1945-1951). También es el primero en nacer fuera del país, pues vino al mundo en Montevideo, capital de Uruguay, donde su familia se exilió tras el golpe de Estado contra el sucesor de su padre, Jacobo Árbenz, en 1954.
Su elección en 2023 fue turbulenta. En la primera vuelta, el 25 de junio, Arévalo dio la gran sorpresa al quedar en segundo lugar, dejando fuera del ballotage al candidato oficialista Manuel Conde, elegido por el expresidente Giammattei como su sucesor natural.
En segunda vuelta, el 20 de agosto, el líder del Movimiento Semilla venció a otra política tradicional: Sandra Torres, exprimeradama, viuda del ex presidente Álvaro Colom (2008-2012) y líder del partido Unidad Nacional por la Esperanza (UNE), también considerado de centroizquierda.
Luego de los dos triunfos electorales, Arévalo y su partido comenzaron a enfrentar varias acciones impulsadas por la Fiscalía encaminadas a anular los resultados de las urnas y cuestionar la legalidad del Movimiento Semilla.
En septiembre pasado, organizaciones vinculadas al movimiento indígena iniciaron un campamento permanente frente a la sede de la Fiscalía general, en Ciudad de Guatemala, para protestar contra las acciones tomadas por la institución.
Tras la ceremonia de asunción, el presidente Arévalo y la vicepresidenta Karin Herrera acudieron al campamento y pidieron a los campistas que regresaran a sus hogares, poniendo fin a un período de 106 días de movilización permanente.



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