Serie de chascarros lleva a prensa de EEUU a cuestionar capacidad de Biden de gobernar
Dichos bochornosos, caídas y situaciones raras protagonizadas por el mandatario norteamericano, han afectado aún más su popularidad, junto con los malos índices económicos y sociales de su gobierno, lo que deja el Partido Demócrata en un escenario muy desfavorable para las elecciones legislativas del próximo mes de noviembre.
El actual momento político del Presidente estadounidense, Joe Biden, no es de los mejores si analizamos los problemas que ha acumulado por la inflación y otros índices económicos negativos que su país ha registrado en este 2022, además de las malas noticias que vienen desde Ucrania.
Pero puede ser peor cuando la prensa de su país empieza a cuestionar incluso su capacidad de gobernar. Lo que comenzó con acusaciones de políticos republicanos en las redes sociales, pasó a los medios como el diario The New York Times y la cadena televisiva CBS, que han publicado reportajes en los cuales enumeran los casos de chascarros cometidos por el mandatario en los últimos meses, y levantan dudas sobre si tiene la capacidad para gobernar.
No son pocos los videos en que Biden –quien cumplirá 80 años el próximo día 20 de noviembre– aparece haciendo o diciendo cosas que suenan como bochornos de diferentes magnitudes.
Los chascarros físicos van desde caídas de la bicicleta o de las escaleras que dan acceso al avión presidencial, a situaciones en que termina un discurso y extiende la mano para saludar a alguien, pero no tiene a nadie a su lado, lo que ha pasado más de una vez.
Los equívocos verbales incluyen declaraciones formales e informales. Por ejemplo, la semana pasada, durante un discurso sobre el cambio climático, Biden habló de forma improvisada y abordó el tema de los usos de químicos en la agricultura y su relación con los casos de cáncer en su estado natal, Delaware, señalando que “es por eso que yo y muchas personas con las que crecí tenemos cáncer”. La Casa Blanca tuvo que reaccionar rápidamente, a los minutos, a través de un comunicado público, aclarando que el Presidente no padece cáncer.
En otra situación que ocurrió a principios de julio, cuando hizo una cadena nacional sobre sus medidas para garantizar el derecho de las mujeres al aborto tras la decisión de la Corte Suprema de revocar el fallo del Caso Roe v/s Wade, Biden leyó en el teleprompter las orientaciones “fin de la oración, repetir la línea”, las que obviamente eran solo un indicativo para que continuara con el párrafo siguiente. De hecho, esas orientaciones suelen estar en letras de colores diferentes, para no confundir a quienes las leen.
Por supuesto, esos chascarros han sido aprovechados aún más por los medios de extrema derecha, tradicionalmente aliados del Partido Republicano, como es el caso de Fox News, canal preferido de Donald Trump. El conductor estrella de esa cadena, Tucker Carlson, bromeó en un programa diciendo que “Joe Biden conmocionó al mundo al anunciar, sin previo aviso, que tiene una enfermedad potencialmente mortal (…) Ha sido una semana difícil: miércoles, cáncer; jueves, coronavirus; mañana será viruela del mono”; aunque esto provino desde una información verdadera, ya que Biden efectivamente testó positivo para coronavirus el jueves pasado.
Pero no es solo cosa de medios ultraderechistas. Incluso la prensa más seria, como el diario The New York Times, ha tratado el tema mostrando que Biden tiene intenciones de postular a la reelección en dos años más, pero que su edad se ha vuelto un problema para él y su partido, algo que incluso el mismo mandatario reconoce.
Los cuestionamientos a Biden se vuelven aún más dramáticos para el gobierno estadounidense y para el Partido Demócrata a medida que se acercan las elecciones legislativas, agendadas para el próximo 8 de noviembre.
Las encuestas reflejan esa situación: en la página Real Clear Politics, el Partido Republicano aparece con una ventaja de un 2,5% en el balance de las diferentes encuestas realizadas en las últimas semanas, aunque en una específica, llevada a cabo por Rasmussen Reports entre los días 17 y 21 de julio, la tienda política ultraconservadora obtiene 10 puntos más que la del actual mandatario: 49% contra un 39%. El sondeo más favorable al Partido Demócrata es el de Morning Consult, realizado entre 15 y 17 de julio, que le da un 45% al oficialismo contra un 41% de la oposición.
Aunque también hay que señalar que ese discurso de sembrar las sospechas sobre las capacidades cognitivas de Joe Biden por razones de su edad podría volverse en contra del Partido Republicano, en el caso de que su proyecto siga siendo el de presentar nuevamente a Donald Trump como su candidato presidencial en 2024, cuando el magnate tendrá 78 años, la misma edad que tenía su adversario cuando se enfrentaron en los últimos comicios.

Para completar el trío de figuras que han protagonizado las disputas electorales estadounidenses en los últimos años, hay que señalar que el sector más progresista del Partido Demócrata también está liderado por una persona de esa misma generación: el “socialista democrático” Bernie Sanders –entre comillas por el término con el cual suele describirse a sí mismo–, quien tiene 80 años, uno más que Biden.
La ventaja que tienen los progresistas es que quizás cuenten con un nombre fuerte para la renovación: Alexandria Ocasio-Cortez. La joven congresista de raíces puertorriqueñas es una de las figuras más destacadas en la política de su país en los últimos cinco años, desde que fue elegida por primera vez para la Cámara de Representantes por el Estado de Nueva York, no solo por su impronta en las redes sociales, sino que igualmente por su discurso en favor del combate a la pobreza y para revertir los efectos del cambio climático, siendo una de las impulsoras de la idea del Green New Deal.
Actualmente, Ocasio-Cortez tiene 32 años, pero llegará a noviembre de 2024 con la edad de 35, con la cual podría postular al Senado o incluso a la Presidencia. Si optara por esta segunda alternativa, y en el caso de que ganara, ella se convertiría en la persona más joven y la primera mujer en vencer en una elección presidencial en los Estados Unidos.



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