Leopoldo López y el guión de la ultraderecha en América Latina
Perteneciente a una de las familias más ricas de Venezuela, el ultraderechista que llamó a la oposición en su país a «articular acciones no pacíficas» ha visitado Chile, Perú, Ecuador y Colombia, difundiendo el discurso de demonización de las izquierdas.
El pasaje del líder de la extrema derecha venezolana Leopoldo López por el programa Mesa Central de Canal 13 este domingo (5/12) y diversos otros medios de la prensa empresarial chilena, donde se le presenta como un supuesto demócrata que lucha por la » libertad», tuvo un guión que para nada es inédito en América Latina: en todos los medios a los que fue López usó la tribuna para demonizar la candidatura de Gabriel Boric, ante periodistas que no hicieron ningún cuestionamiento sobre las no pocas contradicciones respecto a su pasado en Venezuela.
Además de no ser una novedad, esta puesta en escena parece tener claros intereses políticos y electorales, si uno analiza hacia dónde son esos viajes de Leopoldo López y cuándo ocurren. Su última gira en mayo de este año tuvo su principal parada en Lima, en plena campaña por la segunda vuelta de las elecciones presidenciales peruanas entre Pedro Castillo y Keiko Fujimori, y el discurso que López propagó en los distintos medios fue el mismo que trajo esta semana a Chile: “votar en la izquierda es transformar tu país en Venezuela”.
Incluso los viajes de López fuera de periodos de campaña tuvieron un fuerte discurso electoral y de criminalización de las izquierdas. Tras visitar al Perú el ultraderechista fue a Ecuador, para respaldar la llegada del banquero Guillermo Lasso al poder y dedicar ataques al correísmo y otros sectores de la oposición.
Su presencia en Colombia, en diciembre de 2020, fue marcada por ataques abiertos al senador progresista Gustavo Petro, quien lidera las encuestas para los comicios presidenciales que ocurrirán en mayo de 2022, con el argumento de siempre: Petro tiene vínculos con Maduro y quiere ‘venezualizar’ a Colombia.
En el pasado mes de abril, cuando el gobierno de Iván Duque sufría con su propio estallido social, López apareció nuevamente en todos los medios colombianos – aunque virtualmente, desde su residencia en España – para denunciar un supuesto plan de Caracas para desestabilizar el país vecino, y para condenar las protestas contra el oficialismo colombiano por se basaren en “jornadas de extrema violencia”. También hizo un llamado a que el pueblo colombiano “no ponga en peligro lo que tantas vidas, sufrimiento y esfuerzos ha costado: la estabilidad democrática es la más alta aspiración de todo pueblo libre”.
Ese anhelo por estabilidad, sin embargo, es todo lo contrario al historial de Leopoldo López en Venezuela. En febrero de 2014, cuando Nicolás Maduro llevaba menos de un año en el poder, él lideró el movimiento La Salida, cuyo objetivo era uno solo: derrocar por la fuerza al gobierno, incluso promoviendo actos de violencia en todo el país.
Entre los grupos que apoyaron su movimiento en aquel entonces estaba el de los estudiantes universitarios, a quienes López dedico el siguiente llamado: “A los jóvenes universitarios, el llamado es a que se organicen, a que se organicen entre las distintas universidades, a que articulen mecanismos no pacíficos para poder expresar su frustración”.
Quién es Leopoldo López
Leopoldo López Mendoza pertenece a una de las familias más poderosas de Venezuela. Su padre es el empresario Leopoldo López Gil, director del diario ultraconservador El Nacional, quien tras naturalizarse español ingresó a las fileras del PP (Partido Popular), por el cual se eligió eurodiputado en 2019.
El joven Leopoldo López surgió como figura pública a nivel nacional en el año 2000, cuando se convirtió en alcalde del municipio de Chacao, uno de los más importantes del país llanero. En el 2002 se le vio por primera vez involucrado con actos violentos contra el oficialismo venezolano, entonces encabezado por Hugo Chávez: López comandó la toma del Ministerio del Interior el 11 de abril de aquel año, junto a un grupo de militares y manifestantes de derecha, acción por la cual mantuvieron como rehenes al ministro Ramón Rodríguez Chacín y a decenas de funcionarios, por más de 24 horas.
López fue procesado en la Justicia por su participación en los hechos de abril de 2002, pero terminó libre debido a una amnistía concedida por Chávez en 2007. En la misma época, en una entrevista para el canal estatal VTV, reconoció su participación en la detención ilegal de personas durante el golpe de Estado, pero lo calificó solamente como “un error”.
En 2008, López lanzó su candidatura a alcalde de Caracas, pero su postulación fue rechazada por la Justicia, tras una condena por corrupción relativa a la malversación de fondos durante su gestión en Chacao. El líder opositor alegó que la condena fue un montaje del chavismo en su contra, aunque el oficialismo respondió que hay documentos comprobando el uso de recursos públicos municipales con fines políticos y para enriquecimiento personal.
Sin poder candidatearse, López solo volvería a tener protagonismo cuando lanzó el movimiento La Salida, justamente en 2014, cuando dio la declaración llamando a los estudiantes a que “articulen mecanismos no pacíficos” en contra del gobierno de Nicolás Maduro – quien asumió el poder en marzo del año anterior, tras el fallecimiento de Chávez.
López se entregó a la policía el 18 de febrero de 2014. En junio del año siguiente, la Justicia lo condenó a 13 años y 9 meses de cárcel por delitos de “incendio de edificio público, daños a la propiedad pública, instigación a delinquir y asociación para la delincuencia organizada”. Curiosamente, los cargos contra López son muy similares a los que sus aliados de la derecha chilena consideran imperdonables a los presos de la revuelta – aunque hay que considerar que los detenidos en el estallido social chileno tienen como única prueba en su contra los testimonios de Carabineros, y en el caso de López, la prueba que sostuvo la sentencia fueron sus declaraciones públicas en favor de acciones “no pacíficas” contra el gobierno de Nicolás Maduro.
En el 2016, su esposa Lilian Tintori inició una gira internacional para visibilizar su caso, aunque esta también sirvió de comodín electoral para distintas candidaturas de derecha en América Latina – por ejemplo, apoyó a Sebastián Piñera en 2017 y respaldó su discurso de que sus adversarios Alejandro Guillier y Beatriz Sánchez convertirían a Chile en Venezuela.
De hecho, ese también fue el tono de las declaraciones de López este domingo en Canal 13, al comentar sus pronósticos sobre un eventual gobierno de Gabriel Boric: “Venezuela llegó a esa situación trágica de una política totalmente equivocada. Claro que eso puede pasar en Chile. Boric tiene mucha cercanía con el proyecto político continental que representa Maduro”, declaró el extremista de derecha, que también dijo no creer en las críticas que el candidato de Apruebo Dignidad ha manifestado en contra del gobierno de Maduro.
Ninguno de los panelistas de Mesa Central cuestionó al representante de la extrema derecha sobre sus dichos violentistas en 2014, ni sobre sus causas por corrupción en 2008. Preguntar sobre aquellos hechos permitiría, entre otras cosas, hacer un paralelo con sus opiniones sobre el estallido social en Chile. Entre las muchas contradicciones de López está su condena a protestas contra gobiernos de derecha, como lo hizo este año en Colombia.
Actualmente, López no se encuentra en prisión. De hecho, recibió el beneficio de la prisión domiciliaria en julio de 2017, pero permaneció allí por menos de dos años: en abril de 2019, un grupo de militares desertores venezolanos atacó a la Base Aérea de La Carlota en abril de 2019 y sirvieron de distracción mientras otro grupo logró liberar a López.
En seguida, lo llevaron a embajada de España, donde permaneció por 18 meses, hasta que logró salir clandestinamente del país. Actualmente, el líder opositor vive en el país ibérico, que le concedió asilo político. Desde su nueva residencia, se ha hecho cercano al partido de neofranquista VOX, y a otros íconos de la extrema derecha internacional, como la familia Bolsonaro en Brasil y el empresario Steve Bannon, el ex asesor de Donald Trump que ha organizado toda una red de movimientos y partidos ultra conservadores de todo el planeta.



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