Keir Starmer renuncia como primer ministro del Reino Unido
Decisión generó la sexta dimisión de un mandatario británico en 10 años y abre camino al ascenso de Andy Burnham, exalcalde de Manchester y considerado favorito para remplazarlo
El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, anunció este lunes (22/06) su dimisión del cargo y del liderazgo del Partido Laborista, que ejerce el poder actualmente en el país.
En la declaración por la que dio a conocer la noticia, el político afirmó que “la pregunta que se plantea en mi partido ahora es si estoy en la mejor posición para liderarnos en las próximas elecciones generales, he recibido la respuesta de mi grupo parlamentario a esa pregunta y la acepto con serenidad”.
El anuncio se produjo tras la creciente presión dentro del partido para que Starmer cediera el poder a un nuevo líder capaz de revitalizar al gobierno, que atraviesa dificultades. El mandatario llegó al poder tras la victoria en las elecciones de julio de 2024, pero desde entonces su popularidad y la de su Partido Laborista se han desplomado.
Keir Starmer es el sexto primer ministro en una década en anunciar una dimisión anticipada, y el primer laborista en hacerlo. Ante de él lo hicieron David Cameron, Theresa May, Boris Johnson, Liz Truss y Rishi Sunak, todos del Partido Conservador.
Además, la renuncia se produce un día antes del décimo aniversario del referendo que resultó en la victoria de la opción por la salida de Reino Unido de la Unión Europea, el llamado “Brexit”, que ha generado grandes transformaciones en economía y la política del país.
Posible remplazante
Starmer afirmó que permanecerá como primer ministro interino hasta que se elija a un nuevo líder laborista en las próximas semanas.
El favorito para reemplazarlo es Andy Burnham, exalcalde de Manchester y elegido hace pocos días a un asiente en el Parlamento británico, por lo que pasó a ser un candidato a nuevo líder del Partido Laborista.
Curiosamente, ese mismo lunes se publicó en los medios de comunicación británicos un artículo titulado “El Estado Productivo” producido por figuras laboristas que apoyan la llegada de Burnham al liderazgo del partido.
El texto aboga por la implementación de un proyecto para fortalecer ampliamente la capacidad del Estado para gestionar directamente los servicios públicos, recuperando el control de estos sectores de manos de decenas de empresas privadas que prestan estos servicios de manera ineficiente.
En uno de sus pasajes, el ensayo argumenta que los ciudadanos del Reino Unido pagan varios “bonos de privatización” mensuales, un término utilizado para referirse a “cargos adicionales incluidos en las facturas cotidianas (agua, electricidad, gas y otras) que funcionan como impuestos ocultos y regresivos, que también sirven para transferir riqueza de los contribuyentes a los accionistas”.
El exto también afirma que “los sectores esenciales de Gran Bretaña cuestan más que las alternativas comparables, no porque produzcan más o mejor (que el sector público), sino porque están organizados para obtener mayores beneficios, y los trabajadores pagan las consecuencias”.


