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«El uso del WhatsApp para diseminar noticias falsas»: Así replica la campaña de Kast estrategias de Bolsonaro

Utilización de bots, ataques direccionados a partir de big data y difusión de fake news fomentando el pánico moral son parte de la receta que ya funcionó en Brasil y en los EEUU.


La campaña de José Antonio Kast en estas elecciones presidenciales trajo un nuevo elemento a la disputa política en Chile, al utilizar algunas estrategias no tan conocidas en el país, aunque sí fueron exitosas en elecciones recientes en Brasil y en los Estados Unidos, donde también sirvieron para que figuras de extrema derecha arribaran al poder.

En ese sentido, el uso de las redes sociales y del big data son dos de los elementos centrales. La filtración de datos de millones de personas a partir de sus perfiles en redes sociales fue lo que permitió a las campañas de Donald Trump en los Estados Unidos, y de Jair Bolsonaro en Brasil, tener una gigantesca base, con la que se puede generar estrategias específicas para lidiar con distintos públicos.

El periodista y académico brasileño Gunther Aleksander es experto en redes sociales y vive en Chile, donde observa en estos comicios muchas similitudes con lo que también presenció en 2018, cuando acompañó en Brasil la campaña que terminó con la victoria de Bolsonaro. Según él, la campaña de Kast utiliza algunas cosas de aquella estrategia bolsonarista, sobre todo en el uso del whatsapp para diseminar noticias falsas o generar la falsa impresión de que una idea se hizo masiva en la sociedad.

“Whatsapp es la herramienta más importante porque es capaz de emular una opinión masiva, aunque en realidad es una opinión fabricada, pero al ser difundida una enorme cantidad de perfiles falsos, hace pensar que es una idea compartida por muchos”.

Aleksander también observa que es en whatsapp, y no en Facebook ni en Twitter, donde más se difunden las llamadas fake news. “Whatsapp tiene la ventaja de que es mucho más difícil hacer el rastreo del origen de una noticia falsa, entonces uno puede hacer un disparo masivo de publicaciones de una fake news y difícilmente lo van a pillar”, cuenta el experto.

Cómo se producen la fake news

En el 2018, Jair Bolsonaro hizo del whatsapp una de sus principales herramientas de campaña, también para potenciar su proyecto, pero sobre todo para atacar a su entonces adversario, Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores.

Fueron decenas de fake news en contra del candidato de la izquierda, y de las más diversas, unas hablando del cierre de iglesias evangélicas y otras – la más difundida de todas – alertando sobre un absurdo plan del adversario para distribuir mamaderas en forma de pene en las escuelas. Todos esas fake news tenían como punto en común el objetivo de crear el llamado “pánico moral”, concepto descrito por el sociólogo británico Stanley Cohen como “la reacción de un grupo de personas basada en la percepción falsa o exagerada de algún comportamiento cultural de forma a simular una amenaza a la sociedad”.

La big data es fundamental para aquellos que producen esas mentiras, porque nutren a los desarrolladores de las campañas informaciones que permiten generar diferentes estrategias, con diferentes abordajes para cada perfil de votante.

En ese sentido, por ejemplo, llama la atención como los ataques de Kast a Gabriel Boric en redes sociales parecen apuntar a públicos específicos que favorecen al candidato de Apruebo Dignidad, como #BoricAcosador, quitarle apoyo entre las feministas y el público femenino en general, o #BoricMaltrataPerros, apuntando al votante preocupado del medio ambiente y derechos de los animales, también mayormente favorable al magallánico.

“En las disputas electorales, sacar votos de tu adversario es tan importante cuanto buscar votos propios, y de hecho algunos comandos dividen sus equipos en dos, para cada una de esas tareas”, explica Gunther Aleksander.

¿Cómo se llegan a esos datos personales? A través de los datos que nosotros guardamos en nuestros perfiles en redes sociales. Y no solamente eso, la cosecha de esos datos también se da cuando respondemos esos cuestionarios en Facebook sobre “con qué personaje de la saga de Harry Potter me parezco”, y la aplicación nos pide tener acceso a nuestros datos y se lo entregamos, o cuando utilizamos aplicaciones que nos ofrecen mostrar fotos nuestras más viejos, o más jóvenes, también a cambio de acceder a nuestros datos.

Esa estrategia de uso de datos personales en campañas electorales quedó al descubierto en mediados de la década pasada, cuando se conoció el caso de la empresa Cambridge Analytica, que desarrolló esos instrumentos de perfil psicológico para cosechar datos de usuarios de Facebook, y posteriormente los vendía a campañas políticas.

Su cliente más conocido fue Donald Trump, que usó ese servicio para su campaña electoral de 2016, aunque en aquel mismo año la, en el referendo del Brexit en el Reino Unido, los responsables por la campaña para que el país dejara la Unión Europea también tuvieron el respaldo de ese servicio.

Campaña permanente

Si recordamos todas esas campañas en las que se verificó el uso de fake news, big data, bots y otras herramientas encontramos claramente que los une el hecho de que son los grupos u partido de extrema derecha que protagonizan esos casos: Brexit, Donald Trump, Jair Bolsonaro, y ahora en Chile, algunos de esas características se notan en la campaña de José Antonio Kast.

En los países donde esos servicios fueron utilizados, el uso de esas herramientas, incluso de forma ilegal, solo se descubrió después que las votaciones fueron ganadas por las respectivas candidaturas.

La excepción fue Brasil, donde eso se descubrió durante el proceso electoral. En octubre de 2018, en medio a la campaña del ballotage entre Bolsonaro y Haddad, el diario Folha de São Paulo publicó un reportaje comprobando que un grupo de empresarios gastó un monto (equivalente en reales) a 1,8 mil millones de pesos para financiar los disparos masivos de fake news contra el candidato de la izquierda. De todas formas, eso no impidió la victoria del Bolsonaro – y además, sirvió para que se iniciara una ola persecutoria en contra de la periodista Patrícia Campos Mello, autora del reportaje y que se volvió blanco de constantes ataques de fanáticos de Bolsonaro en las redes, hasta el día de hoy.

En una entrevista para el canal alemán Deutsche Welle, Campos Mello afirmó que “hoy en día los periodistas son perseguidos en Brasil. Aunque no se puede comparar eso a una situación de guerra, en la cual hay personas muriendo, sí se puede decir que a los periodistas nos están atacando constantemente, en internet, en las calles, verbalmente y a veces físicamente, estamos sujetos a campañas de difamación conducidas por autoridades gubernamentales y un asedio judicial”.

Ese relato de la periodista no se refiere solo a lo que pasó en 2018 sino que a una postura que Jair Bolsonaro siguió promoviendo como presidente, incluso utilizando el aparato estatal. La prensa brasileña incluso apodó al equipo comunicacional de su gobierno como “Gabinete del Odio”, debido a que su estrategia de tratar de difamar quienes piensan o difunden noticias que desagradan el gobierno. Para Gunther Aleksander “esa es la lógica de la campaña electoral permanente, que también debe reproducirse en Chile, gane o pierda Kast, sea para sostener su eventual gobierno o para mantener un posible gobierno de Boric bajo ataque constante, como de hecho ya lo hacen con la Convención Constitucional”.

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