Efecto anti Trump: La izquierda reelige al Primer Ministro en Australia
El discurso laborista pasó a tildar la candidatura opositora como “DOGE-Dutton” y a acusarlo de ser “cómplice” de los aranceles que afectaron a las empresas australianas que venden acero y aluminio a los Estados Unidos.
El Primer Ministro australiano Anthony Albanese salió reelecto en las elecciones generales celebradas el sábado (03/05), logrando un nuevo mandato del Partido Laborista, de centroizquierda, en el país de Oceanía.
En su discurso tras la confirmación de que habría obtenido la mayoría simple, Albanese dijo que “los australianos han optado por afrontar los desafíos globales a la manera australiana, cuidándonos unos a otros y construyendo el futuro”.
“Estamos en camino de formar un gobierno mayoritario laborista, con mayoría absoluta en el parlamento”, agregó el mandatario reelecto, dando a entender que podrían alcanzar los dos tercios de los escaños.
El pronóstico no se cumplió, aunque los laboristas ampliaron su mayoría en el parlamento australiano, pasando de los 77 representantes elegidos en los comicios de 2022 a los 85 conquistados este año.
Además, la principal fuerza opositora, el derechista Partido Liberal Nacionalista, liderado por Peter Dutton, registró una pérdida de 12 escaños, quedando con solamente 41 sillas.
Efecto anti Trump
Según los principales medios de la prensa australiana, la derrota de la derecha fue generada por una estrategia de alabanza al estilo de gobierno de Donald Trump en los Estados Unidos, y de su principal aliado empresarial, el magnate Elon Musk.
Hasta mediados de enero, las encuestas en Australia apuntaban a una muy probable derrota del oficialismo, debido a que se le culpaba por el aumento actual del costo de vida, así como de los precios de los alquileres y las propiedades, y por permitir el ingreso de demasiados inmigrantes al país.
Mientras tanto, Dutton y su fuerza política afirmaban que ante la llegada de Trump a la Casa Blanca, él sería el interlocutor ideal para que Canberra pudiera tener buenas relaciones con Washington.
Sin embargo, desde que Trump regresó a la presidencia y con su política de guerra arancelaria afectando a la economía australiana. El fenómeno surgió incluso antes del gran aumento de las tasas anunciado en abril, más precisamente en febrero, cuando los Estados Unidos impusieron un cobro extra de 25% al acero y al aluminio importado de otros países, lo que afectó fuertemente a Australia, uno de los principales proveedores de esos insumos al mercado norteamericano.
En abril, el gran aumentó elevó en más 10% las tasas a los productos de Australia, lo que significó que el acero y el aluminio del país quedaron 35% más caros que lo normal, debido a que las nuevas medidas arancelarias estadounidenses son acumulativas.
También fue acumulativo el rechazo de la opinión pública australiana a la figura de Trump y en consecuencia a la de Dutton, que pasó a buscar formas de alejarse del discurso que mantuvo hasta enero pasado, pero sin éxito.
Los laboristas sí que tuvieron éxito, también porque supieron explotar la abierta admiración de Dutton al magnate Elon Musk, otra figura cuyo rechazo en Australia se potenció desde su llegada al gobierno estadounidense, en el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, por su sigla en inglés).
El discurso laborista pasó a tildar la candidatura opositora como “DOGE-Dutton” y a acusarlo de ser “cómplice” de los aranceles que afectaron a las empresas australianas que venden acero y aluminio a los Estados Unidos.
Energía nuclear
Otro tema que los laboristas supieron aprovechar fue la promesa de la derecha de construir siete generadores nucleares financiados por el gobierno.
Albanese afirmó que Dutton pretendía recortar recursos para políticas sociales para utilizarlos en la construcción de los generadores nucleares.
Australia actualmente no tiene energía nuclear.



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