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Acuerdo con el FMI pone en riesgo futuro de la alianza entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner

Unidad del peronismo en Argentina pende de un hilo por las diferencias entre el actual mandatario y su vice-presidenta, que también es la presidenta del Senado, justo antes del lanzamiento de la “guerra contra la inflación”

El viernes pasado (18/3) fue un día agridulce para el peronismo. En un principio, pareció una importante victoria para el gobierno de Alberto Fernández, con la aprobación en el Senado del acuerdo con el FMI (Fondo Monetario Internacional) para la organización de la agenda de pagos relativa a la deuda de 44 mil millones de dólares adquiridos en 2018, durante el desastre económico del gobierno de Mauricio Macri.


Pero el gesto de la presidenta de la cámara alta, la exmandataria Cristina Kirchner, de retirarse de la sesión antes de su conclusión, en rechazó al resultado de la votación – sobre todo por el hecho de que el oficialismo argentino ganó con los votos de la derecha, favorable al acuerdo –, también puede tener el mismo efecto de significar cambios importantes para el país en el futuro cercano.


Desde inicios de este año se notan señales de desgaste en la relación entre el kirchnerismo – sector que representa no solo los Kirchner sino que se reivindica como un peronismo más a la izquierda – y los sectores peronistas más al centro.


El sector “albertista” del peronismo veía al acuerdo con el Fondo una forma de avanzar en la recuperación económica del país e iniciar lo que el presidente Alberto Fernández llama de “guerra contra la inflación, los especuladores y los oligopolios” – una serie de medidas con las que el gobierno pretende estabilizar los precios en la Argentina, y por las cuales espera contar con un amplio apoyo político y social.


Por su parte, el kirchnerismo apuntó al acuerdo como una forma de imponer otro paquete más de austeridad al país. Incluso algunas figuras importantes dentro del oficialismo mostraron posturas críticas a algunas medidas gubernamentales, y previeron grandes fracasos si no se hacían correcciones.


La semana pasada, por ejemplo, el ministro de Energía, Darío Martínez (kirchnerista) reclamó que el Ministerio de Economía (comandado por Martín Guzmán, albertista) le repasó solamente 21% del presupuesto destinado a contener los efectos de la Guerra en Ucrania sobre los precios del gas, lo que, a su juicio, generará una crisis energética en el país trasandino en las próximas semanas. Martínez también afirmó que ese recorte de recursos sería un adelanto del acuerdo con el FMI, una consecuencia de la austeridad exigida por el organismo internacional para el reordenamiento de los pagos.


Ante esa situación, algunos medios ya especulan con el desembarque de los ministros kirchneristas del gobierno de Fernández, lo que significaría una fragmentación importante de la centro-izquierda en Argentina.


La derecha argentina también enfrenta divisiones, pero las elecciones legislativas de 2021 marcaron un rumbo en esa pelea, con el grupo todavía fiel al expresidente Mauricio Macri perdiendo espacio ante el crecimiento abrumador del sector más cercano al alcalde de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, quien aparece liderando algunas encuestas sobre las presidenciales de 2023.

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