Y usted, ¿en qué gastará su 10% de las AFP?
Deudas, mercadería y ayuda para la familia: estas son algunas de las razones por las que la gente hará retiro de sus ahorros de los fondos de pensiones. A cuatro meses de iniciada la pandemia, le preguntamos a la calle cómo es que esta iniciativa impactará en las precarizadas economías familiares.
Fotos: Catalina García
En las afueras de Tenderini 137, una extensa fila desafía el panorama pandémico de calles y locales vacíos. Muchos están ahí desde la mañana y, cuando son las tres de la tarde, aún guardan lugar esperando una respuesta.
Y esta escena era cuestión de tiempo: tras la aprobación del retiro voluntario del 10% de las AFP, las sucursales comenzaron a repletarse.
La mayoría de ellos son extranjeros: peruanos, colombianos, haitianos. En el caso de estos últimos, muchos apenas saben algunas palabras en español. Pero la contingencia apremia, y ya habrá tiempo para solucionar las limitaciones del idioma.
La urgencia hoy es el dinero.

Sara (55) va a paso apurado hacia la AFP Plan Vital. Una vez allí instala una pañoleta en el suelo y exhibe diferentes productos de cuidado corporal. Al igual que aquellos que repletan las sucursales de las administradoras de fondos de pensiones, ella también sacará su 10%.

—¿En qué ocupará ese dinero?— pregunta esta periodista.
Sus ojos, que se vuelven chinos, delatan que detrás de su mascarilla se esconde una pequeña sonrisa, como si la respuesta fuese más o menos obvia.
—En deudas, en pagar las cuentas. Las tiendas nos llaman y nos llaman, y cuando empezó el estallido social ya estábamos tambaleando con mi hija, que también está sin trabajo.
Similar es el caso de Samuel (25), que se encuentra casi al final de la enorme fila que se toma la calle Tenderini. Está ahí a la espera de obtener la clave digital que le permita acceder a su cuenta de AFP online. Si bien no sabe cuánto es lo que podrá sacar, advierte que sea cualquiera sea el monto le será de mucha ayuda. Es un verdadero salvavidas para las cuentas que ya empezaban a apremiarlo.
—Tengo familia y necesito cubrir los gastos: el arriendo del departamento, por ejemplo, realmente necesito para eso. Estoy sin trabajar desde marzo y no he obtenido ningún beneficio.

El tono de voz de Elizabeth (59) delata angustia. Habla rápido y titubea un poco. Explica que, independiente de las deudas, apuesta por asegurar lo básico: la comida.
—Quiero ayudar a mi hija con mercadería para asegurarme, porque no sé qué pueda pasar más adelante. Espero sacar, no sé, ¿unos 500 mil pesos? Ahora voy a saber.

La fila es resguardada por un grupo de Carabineros. Delimitada por unas cintas, tanto guardias como oficiales procuran mantener el orden, aunque a simple vista todo parece avanzar con tranquilidad.
Unas 20 personas van adelante de Juan (31). Por su acento, se puede intuir que es extranjero. Está solo, y de vez en cuando se le ve compartir un par de palabras con otras personas que están a la cola.
Él, dice, apuesta en invertir el dinero retirado, puesto que sabe que es un bien que, más temprano que tarde, se acabará.
—Pienso hacer un negocio de pollos y papas fritas. Es necesario porque ahora mi trabajo está congelado y necesito pagar mi arriendo y las deudas.

Ya llegando a Paseo Ahumada, dos mujeres apuran un cigarro. Al preguntarles si retirarán lo ahorrado en los fondos de pensiones. Ambas responden que sí, casi al unísono. Y es Francisca (27), la que resume las razones de ella y su compañera.
—La ahorro, porque con el sistema de multifondos igual puedo perder la plata. Espero ponerla en algún banco, para que me genere intereses.
«Deudas» esa la respuesta que se repite. Estas pequeñas confesiones son el paisaje, resultado de los treinta años, donde la supuesta bonanza en Chile, hizo a la clase media más grande, pero no más segura económicamente. Deudas, también de los pobres, esos que perdieron todo durante la pandemia. Deudas para educarse, cubrir salud en medio de pensiones -que en este tiempo- hizo más frágiles a los vulnerables.
A cuatro meses de la llegada del Covid-19 a nuestro país, esta iniciativa se vislumbra como el gran salvataje para aquellos que perdieron su fuente laboral a causa de la crisis sanitaria. Porque, contrario de lo que se cree, el 10% no es un auto, ni una tele, ni un viaje: es sobrevivencia.




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