«Soné a zurda»: Crónica de un infiltrado en el mundo delirante de Kast
Foto: Agencia Uno
Notas de un infiltrado en un WhatsApp de apoyo a la candidatura de José Antonio Kast. Chilenos y venezolanos admiradores de Pinochet y que piensan que la palabra diversidad los puede hacer sonar » zurdos».
“Soné a zurda”, escribe Cora en el chat de apoyo a la candidatura de José Antonio Kast. Lo dice porque se siente mal. Acaba de decir que “es bueno que exista la diversidad”. Y claro, por eso a ella le parece que sonó a zurda, y que debe aclararlo, para que no crean que es infiltrada. Quién sabe.

El escenario virtual es un grupo de WhatsApp, con decenas de participantes, que apoyan la candidatura del mencionado, además de la postulación a diputada de Sonja del Río, en el distrito 10. Es divertido que en la descripción del grupo, se refieran a Kast como “Antonio Kast”, cuando él es tan claro respecto al uso de sus dos nombres. Curioso error.
Al parecer, algunos de los integrantes del chat se conocen desde la campaña municipal, ya que hay quien aclara que a Cora “la conozco en la campaña de Alcalde Felipe Alisandry (sic)”.

En la foto del grupo, aparece obviamente Kast, junto al Rojo Edwards y al medio, en un mediocre montaje de Photoshop, la candidata a diputada.

¿Hablemos de diversidad? Además de la candidata, que obviamente es chilena, en el grupo hay una mayoría de venezolanos, que apoyan con entusiasmo al candidato que quiere hacer una zanja para frenar la inmigración. De hecho, además de la candidata, otra persona que administra el chat es una mujer llamada Zaida, venezolana también.
El grupo permite compartir lo habitual en este tipo de coordinaciones: videos de diversos candidatos, cálculos electorales, memes y saludos. Nada demasiado preocupante. El grupo es incluso fome: sin reflexión, sin contenido. A largos ratos, parece ser apenas un depósito de material propagandístico y poco más.
La calma apenas se altera en un par de ocasiones. Por ejemplo, cuando alguien comparte imágenes y propaganda de la campaña del plebiscito de 1988, recibe como respuesta algunos emoticones y comentarios favorables. Quien envía las gráficas, claramente chileno, les comparte su mirada, casi de “viejo estandarte”: “Este tiempo me recuerda el plebiscito del SI y el no. Ese lo perdimos pero el Presidente Pinochet sacó un 43% de votos. Si logramos recuperar ese apoyo ahora sería un avance. Hay que rescatar su legado, su constitución, su obra”. La llamada no causó tanto impacto, porque para la mayoría de los participantes, venezolanos, no les resuena la referencia.
En otro momento, uno de los participantes, al hablar de los chilenos que conoció en Venezuela, dijo que llegaron “escapando de la dictadura”. El uso de la palabra en cuestión, desató una pequeña tormenta de posteos. El señor pinochetista se indignó, quizás incómodo entre tanto extranjero, quién sabe. Ante sus reclamos, aparecen las disculpas: “(…) Pinochet tuvo sus errores posiblemente sí pero erradicó el comunismo”, se defiende.
Otro venezolano, más entusiasta de la dictadura chilena, va más allá en la defensa: “Necesitamos un Pinochet, un nuevo Marcos Péres Jiménez en Venezuela, un hombre que aniquile a los comunistas y desenquiste la delincuencia en Venezuela, que vaya hasta sus casas uno a uno desapareciéndolos sin tregua alguna”. “Sería la mejor escena de todas :)”, agrega otra persona.

Conversaciones de este tipo se suceden, día a día, en medio de la información de campaña. Meterse en estos chat, así, en silencio, sin intervenir, sin rebatir, es la ocasión no sólo de templar el carácter y la tolerancia. Es la oportunidad de darle una mirada en directo al pensamiento de quienes, desde una especie de miedo visceral, terminan delimitando la figura de una furia que a veces cuesta entender.
Posteo tras posteo, se revelan las inquietudes, las pulsiones, los temores primitivos de un grupo donde la victoria electoral en un país que los acoge, parece no sólo una aspiración, sino una verdadera necesidad. Un grupo donde “sonar a zurda” es mencionar con culpa la diversidad. Misma diversidad que, ciertamente, los ampara y los acoge en un país que sigue siendo generoso con quienes se dan el gusto de celebrar la muerte y la desaparición. Si: esto último también sonó a zurdo.
Hay que seguir observando. Seguramente habrá más material para comentar.


