Presentan recurso de protección a favor de la reconocida criminóloga Doris Cooper, declarada interdicta y confinada en un asilo de ancianos
Presentan recurso de protección a favor de la reconocida criminóloga Doris Cooper, declarada interdicta y confinada en un asilo de ancianos
Patrocinado por la abogada Claudia Orellana González, el periodista y activista de los derechos humanos LGBTIQ+ Víctor Hugo Robles, conocido como “el Che de los gays”, interpuso un recurso de protección a favor de la reconocida socióloga y criminóloga Doris Cooper Mayr, quien fue declarada interdicta a petición de su hija en 2018 y que actualmente se encuentra confinada e incomunicada en la Fundación Ángel de mi Guarda, casa de reposo ubicada en la comuna de Ñuñoa.
Según el recurso, dicha institución impediría la comunicación, llamadas telefónicas y visitas a Cooper. La acción constitucional, presentada el 22 de enero de 2026, se dirige en contra de Katia Bannura, hija de Doris Cooper; de su hermanastro, el arquitecto Alberto Moreira Mayr; y de la Fundación Ángel de mi Guarda, cuya representante legal es Gloria Godoy Ramos.
El recurso de protección señala:
“Doña Doris Cooper es una eminente socióloga y criminóloga, académica universitaria y panelista de televisión en temas de alta connotación pública. Hasta hace pocos años mantenía una vida intelectual activa, docente y pública. No obstante, bajo una declaración de interdicción —hoy cuestionada por su falta de rigor y actualización— ha sido despojada de su autonomía”.
“En el expediente Rol V-68-2019 del 20° Juzgado Civil de Santiago, la afectada fue declarada interdicta por demencia en un proceso voluntario iniciado por su hija, Katia Bannura. Tras el suicidio de su único hermano, ocurrido hace 14 años, Bannura pasó a ser hija única y pariente más cercano de la presunta interdicta. En su solicitud presentó un certificado de la COMPIN en el que se describe que Doris Cooper padece una discapacidad mental y física severa (70%), calificada como irreversible y sin posibilidad de reevaluación”.
“Sin embargo, en apego a la realidad, mi representado —amigo personal de doña Doris—, tras diversos intentos de visitarla, cuando logra acceder a ella se encuentra con una persona con alta capacidad de comprensión mental y un estado físico normal. Esta situación genera una profunda contradicción respecto de la determinación adoptada por la COMPIN, que calificó su condición como irreversible y sin posibilidad de reevaluación”.
El recurso añade:
“Si la señora Doris Cooper padeciera demencia senil, como fue informado, dichas patologías debieran avanzar con el tiempo. No obstante, al día de hoy, podemos observarla en una entrevista realizada por mi representado como una persona completamente capaz, sin rasgos de demencia y con una lucidez evidente”.
Asimismo, se consigna que la representante legal de la Fundación Ángel de mi Guarda, Gloria Godoy, compartió con el señor Robles un diagnóstico emitido por profesionales de la residencia, el cual señala:
“Luego de ser evaluada por el médico geriatra de la residencia, se considera que Doris no presenta pérdida del juicio de realidad ni cuadros que den cuenta de demencia. Su discurso es coherente, sin pérdida de memoria a corto ni largo plazo. Solo presenta una desnutrición severa y una depresión no tratada, plenamente justificada —a juicio profesional— por la muerte de su hijo y por el posterior maltrato y abuso recibidos por parte de su hija Katia”.
El recurso también relata que Víctor Hugo Robles, en su calidad de amigo y periodista, intentó durante un año comunicarse con Doris Cooper sin obtener respuesta a llamadas, mensajes ni visitas presenciales, siendo detenido reiteradamente en la puerta de la Fundación. Sin embargo, el lunes 12 de enero logró ingresar tras insistir y luego de recibir una autorización excepcional por parte de Gloria Godoy.
Durante esa visita, Doris Cooper solicitó ayuda, manifestando que se encontraba en lo que calificó como una “cárcel civil”. Robles constató su delicado estado emocional, describiéndola como nerviosa y angustiada. Según su relato, Cooper señaló que su hermanastro no la visita, no le compra ropa, no la lleva al médico y que no se le permite usar teléfono ni recibir visitas.
El testimonio fue publicado el 17 de enero en el sitio La Voz de los que Sobran, generando preocupación entre exalumnos, académicos y diversos sectores de la comunidad.



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