La caída: Cómo se fue desgastando la fórmula de «Mucho Gusto» tras el estallido social
La tormentosa semana que vivió el matinal de Mega tras la polémica protagonizada por José Miguel Viñuela, y que terminó con la salida del animador y del productor ejecutivo del espacio, es la culminación de una larga y profunda crisis que comenzó con el estallido social en octubre. El giro de “Mucho Gusto” hacia la actualidad y un tono más periodístico no logró conexión emocional con las audiencias, se desvinculó a los rostros cuyas opiniones chocaban con los intereses de los dueños del canal y en menos de cinco meses el panel se redujo de 14 panelistas a solo tres. Sin foco, y ocupando el tercer lugar entre los matinales luego de cinco años de liderazgo, lo de Viñuela era una bomba de tiempo. Al igual que “Don Francisco”, todo vale para él cuando se trata de sumar un punto en el rating.
Más de 2.300 denuncias ante el Consejo Nacional de Televisión, un sumario interno del canal y una demanda acumula el hecho protagonizado por José Miguel Viñuela el pasado jueves 16 de julio, día en que le cortó el pelo al camarógrafo Jorge Miranda, sin su consentimiento. La situación también fue repudiada por el sindicato del canal y en redes sociales miles de mensajes se publicaron “funando” al conductor.
Cercanos al productor ejecutivo del matinal, Pablo “Pablete” Alvarado, comentan que en más de una ocasión le exigió a José Miguel no cortarle el pelo al camarógrafo. Viñuela – en un acto impulsivo- no escuchó y terminó haciéndolo con la excusa de que “estaba contaminado con Covid -19”.
Sin embargo, cuesta creer estas versiones. La tijera no apareció mágicamente, tampoco la música de comedia. Alvarado confesó no haber reaccionado, habló incluso de cansancio. Lo primero es imperdonable para un productor ejecutivo; lo segundo, al menos curioso para alguien con una posición de privilegio en muchos sentidos.
Cuatro días después, el lunes 20, Mega anunció a través de un comunicado la salida de José Miguel Viñuela de “Mucho Gusto”. Se había reintegrado al matinal el 14 de julio.

El sindicato N°1 del canal responsabilizó a Alvarado de lo sucedido. El productor, en una carta dirigida a sus compañeros, presentó su renuncia donde confirmó que ese suceso “ fue la gota que rebasó el vaso”. La dimisión fue aceptada el viernes 24 de julio.
Pablo Alvarado es un hombre de experiencia reconocida al interior de la estación y fue el responsable de transformar a “Mucho Gusto” uno de los programas más vistos. En una entrevista relató que su éxito se debía a “no quedarse en los laureles”, dejando de lado factores como la tremenda inyección de dinero que hizo el grupo Bethia, lo que le permitió levantar a los rostros que quiso de distintos canales. El mejor ejemplo: Diana Bolocco.
Con la salida de “Pablete”, se cierra un ciclo y se acaba la que muchos consideran como la época de oro del “Mucho Gusto”, un espacio que logró destronar al imbatible “Buenos Días a Todos” de TVN, transformándose en líder de audiencia desde el año 2014.
Pablo Alvarado, eso sí, sigue ligado al canal. En su puesto se queda Camila Doenitz, la editora general, su mano derecha desde que hacían juntos Mentiras Verdaderas. Varios se preguntan si Pablete realmente se fue del matinal.
Las réplicas del terremoto al interior del programa continuaron los días posteriores. También se especula con el probable abandono de la periodista Soledad Onetto, quien no se sintió cómoda con lo sucedido. No le gustó la reacción del equipo y cree que es demasiada la exposición del matinal. La respuesta del canal a los rumores fue que “oficialmente Soledad sigue en “Mucho Gusto”, ella tiene contrato con Mega, para renunciar al matinal tendría que renunciar al canal“.
Rodrigo Herrera, ex rostro del programa, cuenta que “la familia “Mucho Gusto” se ha desgranado”. En menos de cinco meses, el panel se redujo de 14 panelistas a tan solo tres: Andrea Aristegui y José Luis Repenning dejaron el matinal por el cambio de formato del programa; José Antonio Neme, Rodrigo Herrera, Begoña Basauri y Miguel Valenzuela fueron desvinculados de Mega; Karla Constant renunció; en tanto Joaquín Méndez y María José Quintanilla conducen otro espacio de entretención dentro del canal. Lo mismo habría ocurrido con Karol Dance tras las críticas y funas en redes sociales.
El desmembramiento de la familia “Mucho Gusto”
Las claves del éxito de Mucho Gusto estaban en la realización de estudios de mercado periódicos para ver el comportamiento de las audiencias, tener un panel diverso y diferenciarse del resto de los programas matinales. Detrás de esto había un jefe omnipresente, Pablo Alvarado.
Los ejecutivos de la estación se vanagloriaban de que el matinal evitara hablar de “temas negativos”. Por eso querían a Pablete, quien por cinco años se transformó en el rey de las mañanas.
Alvarado se autodefine como “un animal de televisión”, que tiene la facilidad de observar a la competencia y hacer algo distinto. Ojo que lo llevó a consagrar al matinal como una gran familia, en donde estaban parentalizados todos los integrantes: los hijos (Karol Dance, María José Quintanilla), la abuela (Patricia Maldonado), el papá (Luis Jara) y la mamá (Kathy Salosny).
Pero Chile cambió y las audiencias también.
La primera en caer fue Patricia Maldonado, víctima de su pasado pinochetista, su cercanía con la extrema derecha y sus declaraciones polémicas sobre la Dictadura y las violaciones a los derechos humanos, lo que la llevó a protagonizar una polémica con el actor Alejandro Goic. Tras este suceso, un grupo de personas liderados por el actor Pablo Schwartz, reunieron 65 mil firmas para solicitar la salida de Patricia Maldonado del programa, incluso los actores del área dramática de Mega hicieron una carta para solicitar lo mismo.
Maldonado fue sacada de pantalla, tras el estallido social cuando se hicieron insostenibles las funas en su contra. Pese a esto “la indomable” sigue contratada por Mega hasta diciembre del 2020, lo que es un permanente foco de conflicto con los trabajadores, que ven cómo mientras a ellos los siguen despidiendo (la semana pasada echaron a decenas de trabajadores), mientras a rostros, que ni siquiera están en pantalla, se les sigue pagando millones.

Otro funado por las redes sociales fue Karol Lucero, comunicador que logró notoriedad pública de la mano de Pablete, quien incluso le dio su propia sección “la patrulla juvenil”. Su caída comenzó cuando realizó un comentario poco empático sobre una pareja indigente que fue entrevistada en el matinal, en dicha instancia dijo: “La historia es súper conmovedora, pero no me gustó que ellos están esperando que les den un empujón”, desatando una ola de críticas en redes sociales. Luego vino el poco claro episodio de una transmisión en vivo en que le habrían practicado sexo oral y un video en donde se veía al animador tocando de forma indebida a la modelo Maneleky González mientras trabajaba en el reality Resistiré.
Todos estos hechos detonaron que durante el estallido social fuera funado y acusado de “acosador y degenerado”. Lo que ocasionó que Mega no renovará el contrato de Karol Lucero para el 2020.
La crisis que llegó con el estallido social
“Cuando uno pierde un liderazgo que ostentó por más de cinco años, generalmente esas son las crisis que hacen que los equipos pierdan el foco”, reflexiona el analista de medios, Luis Breull.
Las palabras de Breull tienen relación con la baja sostenida de audiencia que experimentó “Mucho Gusto” desde el estallido social en octubre de 2019. El programa comenzó a decaer mucho antes del escándalo de Viñuela y, en menos de cinco meses, ya había pasado del primer al tercer lugar, lo que obligó a constantes cambios editoriales y de panelistas.
“Una de las principales causas de la baja sostenida del rating creo fue la pérdida de conexión emocional con las audiencias. Antes del estallido social Mucho Gusto era un programa de entretención y compañía, donde había espacio para la risa, conversar sobre la vida de los panelistas y sus problemas, un matinal donde la contingencia estaba limitada a noticias de interés humano. Pero tras el 18 de octubre, el programa reestructuró su pauta, dio más espacio al análisis de actualidad, al debate político e integró actores sociales en los paneles”, explica Rodrigo Herrera a este medio.
A su juicio el programa pronto se hizo insostenible porque las opiniones iban en contra de los intereses de los dueños del canal. “En el canal no hay espacio para la opinión” dice. Sus declaraciones a favor del estallido social en pantalla también habrían influido para que saliera de pantalla.
Pese a la evidente incomodidad de algunos panelistas con el giro periodístico del matinal, el canal insistió en el formato y en marzo Mega anunció la división del espacio en dos: uno enfocado en actualidad conducido por Diana Bolocco, Michelle Adam y Soledad Onetto (para llegar a las nuevas generaciones que protestaron en Plaza Dignidad) y otro dedicado a la entretención liderado por Luis Jara y Viñuela. El último espacio fue suprimido el 16 de mayo debido a la contingencia y la necesidad del canal de contar con ambos rostros para otros proyectos de entretención.
Todas estas ‘movidas’ fracasaron rápidamente ya que Luis Jara decidió pasar la cuarentena en Miami y Viñuela se enfocó en “Dale Play”. Además se acortó el matinal en 60 minutos para emitir el programa “La Hora de Ganar”, un espacio pagado por Lotería de Chile.
“Este programa rompió la coherencia programática del bloque matinal y se lo regaló a la competencia. Además hacer un periodismo tan duro en las mañanas los dejó en una posición extraña”, señala Breull.
En lo que va del año “Mucho Gusto” promedia 6,1 puntos de rating; detrás de “Bienvenidos” con 6,3 y “Contigo en la Mañana” con 6,4. Las señales comenzaron inmediatamente después del estallido.
Chile ya había abierto los ojos. Esos matinales que durante años le hablaron a la señora Juanita que revolvía la olla, se perdieron cuando el público empezó a requerir información con una mirada más crítica para enfrentar las desigualdades sociales, que se profundizaron con la pandemia.
“Un matinal hecho por mujeres y para mujeres no funcionó en la práctica porque perdieron el liderazgo y eso hizo que se desordenara la declaración de principio”, concluye Breull.

Es que potenciar la presencia femenina en pantalla no es suficiente para acercarse a las nuevas audiencias más despiertas y fiscalizadoras. “Sobre todo si se intenta hacer con rostros tan lejanos como Diana Bolocco, que llora cuando “conoce” la realidad social del país gracias a un estelar (“Quién Quiere Ser Millonario”) o Soledad Onetto, que entiende al ministro Mañalich porque ninguno de ellos sabe cómo viven los pobres”, opina una fuente de la industria que prefiere reservar su nombre.
Según la socióloga y académica de la Universidad de Chile, Chiara Sáez, los matinales todavía tienen cabida en la televisión chilena, pero con “un modelo híbrido de matinal, que articula entretención y editorialidad”.
Y para eso, “Mucho Gusto” tendrá que reinventarse desde sus bases. Tal como lo dicen, en tono de humor, los creadores tras Nano Videos.



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