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«Gracias a ti, Don Corleone»: El refrito de la miseria como negocio

Con fondo de biblioteca falso, hoy Don Francisco conversó en el matinal de CHV Contigo en la Mañana acerca de la nueva campaña solidaria «Chile ayuda a Chile». Con el tiempo de encierro cada vez más evidente en su rostro, el enlace mostró a un Don Francisco más canoso que nunca, pero no con menos ansias de volver al ruedo de transformar en show, esta vez, la necesidad de los adultos mayores en estos tiempos de pandemia, casi como negándose al «retiro». Ni Don Corleone se atrevió a tanto.


Recordada es la noche del sábado 4 de diciembre de 2010, cuando Don Francisco da por finalizada una histórica participación de Faith No More. Era la noche de cierre de la Teletón en el Estadio Nacional. Mike Patton, vestido en un elegante traje color palo rosa –como me soplan por interno–, se aproxima al poderoso animador para recibir un reconocimiento (que seguro dejaron en el camarín) y dejar un momentazo para la cultura popular. “Gracias a ti, Don Corleone”, le dice el flamante vocalista inclinándose y besando la mano de un sonriente Don Francisco.

En la película de Francis Ford Coppola, vemos la figura de un todopoderoso Vito Corleone, capo de la mafia italiana con sede en Estados Unidos. A través de una suerte de “cadena de favores” bastante tergiversada, mantiene una red de negocios clandestinos de alcohol, sexo y el juego extremadamente lucrativos. Durante el transcurso de la película, se hace visible el ocaso de su liderazgo, ya que con el paso de los años “se fue ablandando” y evitando verse inmiscuido en el inicio del negocio de las drogas. Esto, claro, es interpretado por sus pares como una muestra de debilidad. Y a esa debilidad, había que someterla.

Don Corleone es atacado e incluso pierde uno de sus hijos a razón de esta situación, lo que lo lleva a tomar la decisión de ceder el timón, para dedicarse a su casa, su mujer, sus nietos y el vino. Mike, te equivocaste. Don Francisco no es Don Corleone. Don Francisco es muchísimo peor.

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Podemos meternos en la discusión sobre el gran Caballo de Troya que es su obra en la Teletón, pero inmediatamente van a saltar los que ven “el regalo”, pero ni se imaginan que clase de “guerreros” hay en su interior. Don Francisco puso los cimientos de su actual poder en la época más oscura de nuestro país, cuando en complicidad con los criminales de la dictadura, se convirtió en el protagonista programático de las televisiones de todos los chilenos. Desde su tribuna, tuvo la desfachatez de hacer chistes sobre los muertos que aparecían regados en las calles, asesinados por el régimen militar.

También fue protagonista de un comercial de ProVida –esa AFP que tiene aun a sus afiliados esperando que depositen su 10%–, donde se hizo famosa la frase “ProVida fue mi decisión, yo respeto la suya”. Lo que pareció olvidarse es el detalle de uno de sus favores para el nuevo y fabuloso sistema de pensiones. Dicho en sus propias palabras: “porque sus accionistas son empresas importantísimas, que me ha tocado conocer de cerca”.

Años después, en una entrevista para Canal 13, Don Francisco recibe una pregunta del público. “Aquí en Chile hay un tema que va aumentando cada vez más, que es la brecha entre los ingresos y el acceso a las oportunidades. ¿Qué piensa Ud. de eso?”. Don Francisco no pierde tiempo y lo apunta con su dedo al joven. “Que está equivocado, que está rotundamente equivocado”, dice categóricamente, continuando su apología a las medidas del modelo económico impuesto en dictadura. Me gustaría saber que es de ese joven hoy.

https://www.youtube.com/watch?v=P1qq69YBHhw

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Esta mañana, para darle el cierre al matinal de CHV, el invitado fue nuestro querido (?) Don Francisco. Aquí fue donde el amo y señor de la televisión chilena salió una vez más al pizarrón para que nos proponga exactamente el mismo modelo con el que se blindó, en apariencia, de toda posible crítica: el negocio de la caridad llamado “Chile Ayuda a Chile”. La campaña buscará reunir fondos para ir en ayuda de los otros invisibilizados por el Estado junto a las personas en situación de discapacidad, es decir, los adultos mayores. Don Francisco ahora viene a poner como instrumento de mercado la vulnerabilidad en la que se puso al adulto mayor del país gracias al modelo económico que tanto defendió.

156 días lleva encerrado, reveló Don Francisco. Su imagen ya no es como en ediciones previas, donde el traje a la medida y el cabello oscuro eran el sello de su prestancia. Hoy, de pelo cano, sin corbata y con profundas marcas del paso del tiempo en su rostro, nos ofrece una revelación; en su última etapa, su interés es para con sus pares. Con una sincronicidad extraordinaria para elegir las fechas, ahora el 18 y 19 de septiembre son la fecha para este verdaderos esfuerzo chovinista por mercantilizar la miseria, el abandono y la soledad en la que se han visto por años los adultos mayores. La misma que ha sido profundizada por las mismas pensiones que reciben de la misma AFP que se encargó de recomendar.

Es muy llamativo el esfuerzo que tiene junto a esos amigos que “le ha tocado conocer de cerca” de reducir la responsabilidad del Estado en dar soluciones; por sobre el lavado de imagen y la obtención de beneficios tributarios de sus redes de contacto. Esos mismos favores que hicieron el poder de Don Corleone.

Don corleone
@maxfeito

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– Oiga Mario, cuando salga de la casa va a encontrar otro Chile, otras carreteras… está ahí hace tanto tiempo, usted también está cambiado, está con otro look ahí… se ve muy bien, ¿ah?–, comienza la conversación Julio César Rodríguez.
– Sí, muchas gracias. Yo echo de menos salir, me cuesta estar aquí… – contesta Kreutzberger.
– No nos cabe duda, Mario.
Bueno, y voy a salir distinto, Julio César. Este que ves aquí es el que se va a quedar pa’ siempre. De aquí en adelante he tenido tiempo para pensar, para meditar. Le decía a mis colegas cuando nos reunimos ayer, de que la vida la vemos distinta de cada ángulo. Yo hoy día la veo muy diferente a como la veía 40 años atrás. Y desde este ángulo quiero participar, quiero compartir, no quiero competir, no quiero nada de eso. Quiero esto otro: quiero compartir, quiero participar, quiero entregar lo mejor de mi por el tiempo que me quede.

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Cuando Don Corleone se vio débil y cansado, se encerró en su casa, vació botellas de vino, jugó con sus nietos y regó su huerto. Dejó que los “asuntos de la familia” pasaran a otras manos. Murió jugando en su patio, pero ya en paz consigo mismo. Don Francisco nos dio esta mañana una verdadera declaración de principios “Este que ves aquí es el que se va a quedar pa’ siempre”. Cuando los codazos y los inmensos intentos de los animadores nacionales que querían ser el relevo no dieron resultado, con tristeza tendremos que soportar la presencia de este verdadero «capo de tuti capi» de la pantalla chica que no afloja.

Espero, de corazón, que Julio César esta vez tenga razón. Que cuando Don Francisco salga nuevamente a la calle, se encuentre con otro Chile y que no sólo sean las carreteras.

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