Congreso despacha a ley proyecto que elimina la «conducta homosexual» como causal del divorcio por culpa
En adelante no podrán invocarse los meros pensamientos o el fuero interno de un individuo para determinar un divorcio culposo, sino que para ello será necesario que el cónyuge haya violado su deber de fidelidad, lo que ya se encuentra contemplado en la ley.
Por 119 votos a favor, 7 en contra y 5 abstenciones, la Cámara de Diputados aprobó este miércoles y despachó a ley el proyecto que elimina de la Ley de Matrimonio Civil la causal de «conducta homosexual» en el divorcio por culpa, terminando así con una discriminación histórica hacia las personas por su orientación sexual.
El texto plantea que la orientación sexual de una persona no puede producir efectos jurídicos, especialmente si ello significa una adjudicación de culpa. En ese sentido, se agrega que, en adelante, no valdrán los meros pensamientos o el fuero interno del individuo para determinar el divorcio culposo, sino que para ello será necesario que el cónyuge haya violado su deber de fidelidad, lo que ya se encuentra contemplado en la ley.
El divorcio podrá ser demandado por uno de los cónyuges cuando se haya incurrido en una violación grave de los deberes y obligaciones que les impone el matrimonio, o de los deberes y obligaciones para con los hijos.
Lo anterior se deberá traducir en la realización de determinadas acciones por parte de alguno de éstos, como un atentado contra la vida o malos tratos graves contra la integridad física o psíquica del cónyuge o de alguno de los hijos; la trasgresión grave y reiterada de los deberes de convivencia, socorro y fidelidad propios del matrimonio; el abandono continuo o reiterado del hogar común; una condena ejecutoriada por la comisión de alguno de los crímenes o simples delitos contra el orden de las familias y contra la moralidad pública, y también en contra de las personas que involucre una grave ruptura de la armonía conyugal; o una situación de alcoholismo o drogadicción que constituya un impedimento grave para la convivencia armoniosa entre los cónyuges o entre estos y los hijos.



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