Brutal testimonio de lonko Curamil tras ser herido por Carabineros: denuncia que estuvo tres horas sin recibir atención médica
Foto: Mapuexpress
El reconocido dirigente responsabilizó directamente a APRA de la quema de la casa de una werken desde donde venían cuando fueron atacados por la policía y detenidos. La autoridad mapuche recibió impactos de perdigones y una bomba lacrimógena en momentos en que manejaba su camioneta, con su hijo de 16 años y un sobrino a bordo.
La tarde de este viernes fue dejado en libertad el lonko Alberto Curamil luego de ser detenido este jueves, tras ser tiroteado por funcionarios del GOPE de Carabineros en Lautaro, en la Región de La Araucanía.
Cabe recordar que el integrante de la comunidad Pancho Curamil es uno de los dirigentes más conocidos de la zona, básicamente por llevar a cabo acciones de recuperación de tierras y proyectos de protección al medioambiente que le significaron ganar en Estados Unidos el Premio Nobel Verde por la preservación del ecosistema.
Al salir de la unidad policial, el lonko respondió preguntas de la prensa, siendo luego su estremecedor testimonio difundo por Radio Kurruf.
Curamil explicó que los hechos ocurrieron este jueves tras una manifestación que calificó en más de una oportunidad como «pacífica», y que se realizó en apoyo a una werken del lof Koyam Montre de Perquenco cuya vivienda fue quemada el día miércoles. Al respecto, el dirigente mapuche denunció que «APRA incendió la vivienda de nuestra werken», refiriéndose a la Asociación Para la Paz y la Reconciliación en La Araucanía, organización de latifundistas del sur sobre la que pesan sospechas ante el recrudecimiento de la violencia en la zona sur del país.
«Queremos denunciar la violencia que está generando este grupo APRA que está amenazando y poniendo en riesgo nuestras vidas (…). Sin dudas que APRA estuvo detrás de todo el trabajo intelectual en el cual se ejecutó la quema de la vivienda de nuestra hermana», insistió el lonko, quien destacó que la mujer afectada vive en el hogar siniestrado con un niño de 8 años.

«SIN MEDIAR PROVOCACIÓN, EMPEZARON A DISPARAR»
Alberto Curamil explicó que fue en el momento en que se retiraban desde el lugar de la manifestación hacia su comunidad cuando apareció una camioneta del GOPE de Carabineros, quienes lo interceptaron y «sin mediar provocación, comenzaron a disparar», según relató. Junto a él iban su hijo de 16 años Moisés y su sobrino Eduardo (18), quienes también fueron detenidos, todos por supuestos «desórdenes públicos».
El dirigente fue alcanzado por los disparos de perdigones -los que aseguró fueron percutados a dos metros de distancia-, causándole estos heridas que exhibió hoy ante la prensa que lo esperaba afuera de la Comisaría de Lautaro. Uno impactó en su tórax, otro en su brazo derecho y otro en la pierna izquierda, debiendo ser llevado horas más tarde al hospital local. Por otra parte, aseguró que una bomba lacrimógena que los policías dispararon hacia adentro de su camioneta por el vidrio trasero, lo alcanzó en su espalda, lo que le hizo perder el control del vehículo.
Por otra parte, denunció que tras su detención «en ningún minuto hubo una atención de urgencia para mí. Estuve casi tres horas desangrándome por los perdigones del GOPE». Junto con ello, advirtió que a su hijo menor de edad los funcionarios policiales «le apuntaron con sus fusiles».
«La fuerza policial que reprime a nuestra gente está sin control y están siendo adoctrinados por un gobierno fascista», concluyó Curamil.



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