Cultura B

Luis Sepúlveda vive al sur de Francia

A tres meses de su muerte, una librería infantil en Albi expuso en su vitrina un homenaje al escritor chileno. Diversos títulos, ediciones de bolsillo, ilustradas y otras de colección, destacan el legado literario de sus historias que forman parte del currículum escolar a nivel nacional. Unos cientos de kilómetros al oeste, una compañía de teatro cumplió 20 años adaptando cuatro obras del autor. Este es parte del extenso alcance de la obra de Luis Sepúlveda en Francia.

A tres meses de su muerte, una librería infantil en Albi expuso en su vitrina un homenaje al escritor chileno. Diversos títulos, ediciones de bolsillo, ilustradas y otras de colección, destacan el legado literario de sus historias que forman parte del currículum escolar a nivel nacional. Unos cientos de kilómetros al oeste, una compañía de teatro cumplió 20 años adaptando cuatro obras del autor. Este es parte del extenso alcance de la obra de Luis Sepúlveda en Francia.


Albi es una pequeña ciudad medieval ubicada a 70 kilómetros al este de Toulouse, la cuarta ciudad más grande de Francia. Allí, los cerca de 50 mil habitantes conviven entre construcciones que datan de mediados del siglo XIII. En dos semanas, el pueblo entero celebrará el décimo aniversario desde que la UNESCO la declaró patrimonio de la humanidad; especialmente gracias a la catedral Sainte-Cécile y al Palacio de la Berbie, donde se encuentra actualmente el centenario Museo Toulouse-Lautrec.

Entre estas construcciones medievales se encuentra Les Petits Vagabonds (Los Pequeños Vagabundos), una librería especializada en literatura infantil y adolescente. Hoy, su vitrina es protagonizada por la obra del escritor chileno Luis Sepúlveda, con títulos como Un viejo que leía novelas de amor (1988), Historia de un perro llamado Leal (2016) –traducido como Historia de un perro mapuche– y una edición de colección de Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar (1996).

“Es un autor que en Francia amamos mucho”. Su vendedora, Claire, lo recuerda con emoción. “Muchos de mi generación crecimos con sus historias y su obra es realmente un tesoro que apunta a todas las edades”. Ella, personalmente, ha leído cuatro obras del recién fallecido escritor chileno, dos durante su etapa escolar.

Varias obras de Luis Sepúlveda han sido escogidas como parte de los contenidos curriculares en los colegios de Francia. A través de los años, diferentes títulos han ido rotando, dejando al escritor como uno de los autores imprescindibles de la literatura hispanohablante. Para el periodo 2020-2021 –que comienza en septiembre próximo–, la obra seleccionada por el Ministerio de Educación francés es Patagonia Express (1995). La recomendación es que “sea leída antes del inicio de clases”.

Luis Sepúlveda
Les Petits Vagabonds

“Su obra es altamente recomendada cuando los niños comienzan su independencia lectora, a partir de los 9 o 10 años”, señala Claire. “En esa línea, libros como Historia de un caracol que descubrió la importancia de la lentitud (2018) son relatos muy emotivos y que dejan importantes mensajes a los niños. Quizás por eso es tan exitoso aquí y en todos lados, me imagino”.

La obra de Sepúlveda comenzó a entrar en el demandante mercado literario francés desde 1992 con Un viejo que leía novelas de amor. Sólo ese título ha vendido más de 1.250.000 ejemplares. “Para comprender su éxito, basta simplemente con verlo firmar sus libros en alguna librería”, señalaba en 2010 el diario Libération, uno de los medios más importantes de Francia mientras informaba que La sombra de lo que fuimos (2009) había vendido 45 mil copias en dos meses.

20 años en el teatro francés

“Voy a leer mi hoja porque mi español no es bueno”. Nadine Pérez, actriz del Burloco Théâtre, sostiene temblando un papel escrito de su puño y letra apenas finaliza su función en 2010 de Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar. Ella no sólo es la protagonista, sino que también se encargó de adaptar al teatro la novela de Sepúlveda. El ímpetu mostrado hace solo minutos, y la experiencia de 10 años montando esta obra, es eclipsado debido a la presencia en el público del mismo Luis Sepúlveda.

“Para mí es un día muy excepcional”, arremete con voz temblorosa y con extremo cuidado para que el autor entienda su español. “Hace algunos años leí esta historia a mi hijo y cuando llegué a la última página, cerré el libro y supe que algo más importante acababa de pasar. Como si hubiese encontrado a alguien muy humano, un mundo de solidaridad y ternura. Gracias de nuevo, Luis, por esta lección de libertad, esta poesía que da esperanza, risa y ganas de luchar por un mundo más humano”. Luis Sepúlveda se acerca a Nadine en medio de la ovación de la audiencia. Ella lo mira con timidez y él la abraza, acariciándole el pelo. Ninguno habla la lengua del otro, pero una mirada fija, tierna y emocionada bastó para una retribución mutua.

Luis Sepúlveda
Luis Sepúlveda y Nadine Pérez

Esta compañía teatral ya ha adaptado cuatro obras de Sepúlveda en este formato desde el 2000, presentándolas en distintas ciudades del sur del país. Incluso, se presentó en el prestigioso Festival d’Avignon. Además de Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar –que volverá a escena en febrero de 2021 en la ciudad de Bordeaux–, el repertorio de la compañía también incluye La sombra de lo que fuimos, Historia de Mix, de Max, y de Mex y Un viejo que leía novelas de amor.

“Este vuelo de la gaviota se convirtió para mí en un vuelo personal y profesional”, recuerda hoy Nadine Pérez. Con mucha nostalgia recapitula con detalle los cuatro momentos en que se vieron, de las cuales tres fue como espectador de su obra. “Me cuesta hablar. Es sorprendente porque no es alguien a quien vea todos los días. Es alguien quien me acompañó en la literatura, en el imaginario… discúlpame”, las lágrimas impiden continuar su relato. Cuenta que cuando Luis Sepúlveda murió hace 3 meses, su página de Facebook se llenó de condolencias, como si hubiese perdido a un familiar cercano. “Luis Sepúlveda fue alguien excepcional, muy humano, que defendió a los débiles y a los pobres. Muy comprometido con la naturaleza y con toda su lucha por la causa chilena”.

El interés por la obra de Luis Sepúlveda en Francia es alta. Y Nadine cuenta que la respuesta del público fue muy buena desde el comienzo, como también en términos de ventas de sus libros. “Como es un autor muy conocido aquí en Francia, muchos nuevos clientes entraron atraídos por nuestro pequeño homenaje a él”, señalan en la librería. En el sitio web de Les Petits Vagabonds, figuran más de 30 ediciones distintas para los diversos títulos de Luis Sepúlveda. “Si miro esta vitrina en esta pequeña ciudad, imagino los homenajes que le estarán haciendo a él en su país, ¿no?”.

También te puede interesar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¡Apoya al periodismo independiente! Sé parte de la comunidad de La voz de los que sobran.
Únete aquí

¡Apoya al periodismo independiente!

Súmate, sé parte de la comunidad de La voz de los que sobran. Así podremos seguir con los reportajes, crónicas y programas, que buscan mostrar la otra cara de la realidad, esa que no encontrarás en los medios de comunicación hegemónicos.