Quemados por el guanaco: Víctimas muestran lesiones similares al uso de gas mostaza y químicos en el agua serían cancerígenos
Durante las últimas semanas se ha podido observar por redes sociales diversos registros de personas gravemente heridas por algunos carros lanza agua en las manifestaciones. De acuerdo al relato de las propias víctimas, médicos y especialistas en emergencias de materiales peligrosos, las quemaduras pueden ser incluso de 2º grado, las que persisten y reactivan los días posteriores. Los síntomas son grandes ampollas, irritación y descamación de la piel. Este medio tuvo acceso a un informe realizado por un laboratorio argentino, donde se detalla que Fuerzas Especiales mezcló distintas sustancias altamente peligrosas en el agua para reprimir las protestas en el centro de Santiago.
Han transcurrido más de tres semanas desde que Rocío Vargas Gatica (37) fue reprimida y mojada por el carro lanza aguas Nº 42 de Control de Orden Público de Carabineros. Eran cerca de las seis de la tarde del miércoles 18 de noviembre, cuando en la esquina de Ahumada con Alameda se vio rodeada por tres “guanacos” que dispersaban las protestas en el centro de la capital. El impacto del agua la golpeó fuerte, detrás de ella algunos vendedores ambulantes intentaban levantar su mercadería, pero también fueron alcanzados por el cañón del carro. En medio del caos, solo recuerda los gritos.
Dos horas después efectivos policiales de la 3ra Comisaría de Santiago la detuvieron con su ropa empapada de químicos que hasta esa hora continuaron dañándola. La piel le ardía, pero rascarse sólo aumentaba el dolor. Tampoco en ese momento tenía más prendas de vestir ni pudo bañarse adecuadamente para calmar la irritación, por lo que permaneció hasta largas horas de la madrugada con el líquido color café adherido en el cuerpo. A la fecha, aún se evidencian las cicatrices en su piel y gran parte de su espalda permanece enrojecida.
-Ese día el primer chorro del 42 fue color café y me mojó entera. Me quemó todo el lado izquierdo. La piel me quedó despellejada, como si hubiera estado expuesta mucho tiempo al sol. La primera reacción que tuve fue irritación, dolor y tercianas. El jueves me sentía muy mal. Recién el viernes amanecí llena de ampollas en las piernas, cuello, toda la espalda, brazos, cintura, cadera y busto- , relata notoriamente afectada.
“Rocío Resiste”, como es conocida, es una activa manifestante de las jornadas de protestas convocadas por la revuelta social, organizadora de ollas comunes y coordinadora de actividades en los memoriales de Mauricio Fredes, Macarena Valdés, Abel Acuña, Cristian Valdevenito y Romario Veloz. Cuenta que el líquido que la impactó tenía una consistencia grasosa difícil de quitar del cuerpo y recuerda que en la comisaría gritaba por el ardor, mientras además tiritaba de frío. En la constatación de lesiones el informe registró las heridas como quemaduras leves.
-En ese momento solo tenía rojo e irritado. En septiembre me había mojado el guanaco, pero ahora era mucho más intenso. El agua era como un aceite, como petróleo que se queda pegado a tu piel-, recuerda.




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Alida Suárez Pérez (34) es tatuadora y cada viernes de protesta abandona temprano su taller en Providencia para equiparse a cuerpo completo de rescatista y auxiliar a quienes resultan heridos de diversa gravedad durante las movilizaciones. Lo hace sin miedo y, desde el inicio del estallido social y junto a sus compañeros de brigada, han sido testigos del represivo actuar de Fuerzas Especiales –hoy Control de Orden Público (C.O.P)- en las inmediaciones de la denominada Plaza de la Dignidad.
Hace un mes fue alcanzada por los carros lanza aguas que rodean el monumento de la Plaza Baquedano. Recibió los impactos de agua en el Telepizza y luego en el Teatro de la Universidad de Chile. Explica que debido a la menor cantidad de personas protestando en las calles, las brigadas de rescate quedan más expuestas que antes y recalca que los equipos de salud son parte del constante radar de la policía.
-Últimamente todos los equipos y brigadas de salud han recibido ataques directos del guanaco. Nosotros nos distinguimos mucho, llevamos escudos y ropas con cruces que evidencian que somos de salud. Si viene el carro 42, el tóxico, todos corremos porque sabes que te vas a quemar sí o sí-, comenta.
Aún se observan las marcas que le quedaron en la piel.
-El agua me cayó dentro del oído y me asusté porque pensé que podía quedar sorda. En la noche, me saqué todos los tóxicos. Ahí empezó una reacción en el cuello. En la mañana estaba evidentemente quemada, con muchos granos y me picaba demasiado. También tuve reacción en mi cara, se me hinchó parte del ojo izquierdo como si me hubieran pegado un combo y los labios-, recuerda.
Pavel Pavelic Jofré (48) es encargado de logística de Rescatistas Voluntarios con un amplio historial de trabajo de auxilio en manifestaciones y confirma el relato de las dos mujeres.
-La fuerza policial volvió a arremeter con una fuerza feroz con líquidos desconocidos tremendamente irritantes que ahora sí causan quemaduras que perduran en el tiempo- , dice.


-Es una medida totalmente descontrolada e innecesaria, porque produces un daño con algo que no sabes cómo contrarrestarlo. Cuando estás en la calle ves que no les importa nada, que le tiran a la gente gas pimienta a la cara, a los que somos de salud, a todos. Es un ataque desmedido y no les importa las consecuencias en la salud de las personas, les da lo mismo-, relata.
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El principal agente químico irritante que se conoce, presente en las bombas lacrimógenas y chorros del carro lanza aguas, es el CS (clorobenzalmalononitrilo), desarrollado en Estados Unidos en la década de 1920. En los años cincuenta las fuerzas militares estadounidenses lo utilizaron como arma para reemplazar el gas CN y pronto se convirtió en un arma de uso común, empleado en altas cantidades durante la Guerra de Vietnam.
Carlos Jara Bravo (50) es analista químico, formador de bomberos, miembro del equipo de Rescatistas Voluntarios y experto en emergencias con materiales peligrosos. Ha participado de cursos en Europa, Estados Unidos y desde el 18 de octubre colabora con ayuda humanitaria en las calles de Santiago.
“El CS es un gas que se genera por agentes pirotécnicos y se deriva por una combustión. Son las granadas de mano y los cartuchos que son disparados por las escopetas, por ejemplo. Otra forma que se agrega el CS es hacerlo polvo y se aplica tipo extintor, que es lo que hace el vehículo táctico blindado (zorrillo). Y está también la versión mezcla, que es una solución para mezclar a través de los carros lanza aguas”, explica.
En nuestro país, la utilización de dispositivos químicos por parte de las policías se encuentra autorizada por la Ley de Control de Armas 17.789; la que en su artículo 3° señala que «ningún particular podrá poseer, tener o portar artefactos fabricados sobre la base de gases asfixiantes». Además, establece explícitamente en su inciso cuarto que Carabineros de Chile y Fuerzas Armadas se exceptúan de esta prohibición.
Sin embargo la falta de regulación aumenta los peligros y daños ocasiona el uso de agentes químicos en la población. En nuestro país se evidenció durante el estallido social, cuando Carabineros lanzó bombas lacrimógenas vencidas, provocando daños a la salud desconocidos en las personas.
El informe “Letalidad encubierta: Efectos en la salud del uso de las armas ´menos letales´ en las protestas”, publicado por Physicians for Human Rights, las bombas lacrimógenas, granadas de mano, proyectiles de energía cinética, agentes químicos irritantes, camiones lanza aguas, granadas de aturdimiento, dispositivos acústicos de largo alcance y armas de energía dirigida, apunta en la misma línea. De acuerdo a la investigación, estas armas han sido utilizadas como instrumento de represión política para desalentar, desmoralizar, intimidar, lastimar y matar a quienes protestan, en lugar de ser utilizadas como herramientas para la gestión de las manifestaciones.
“Las normas internacionales que abordan el uso de las armas menos letales son muy acotadas y no existen restricciones acerca del tipo de armas que pueden usarse en manifestaciones, ni acerca de su fabricación y comercialización. La falta de regulaciones basadas en evidencia sobre el uso de estas armas se ve acentuada por estándares poco desarrollados sobre: cómo lograr una gestión policial adecuada de las protestas sociales; cómo aislar a grupos pequeños de manifestantes que podrían recurrir a la violencia sin tener que usar la fuerza de manera indiscriminada; cómo evitar la escalada del conflicto y los enfrentamientos entre los manifestantes y las fuerzas policiales o de seguridad y cómo atenuar los daños o lesiones en los casos donde se hace necesario el uso de la fuerza –entre otras cuestiones- vinculadas a la intervención policial en contextos de protesta”, indica Physicians for Human Rights.
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El médico y académico de la Universidad de Chile, miembro de la ONG “Salud a la Calle”, doctor Juan Villagra Inostroza, es enfático en señalar que el carro lanza aguas tiene fuerza de poder suficiente para ser letal.
-Hay demostración internacional de que el uso de balines, lacrimógenas y carros lanza aguas tiene potencial mortal cuando se utiliza de mala manera (…) Y lo hemos visto en Chile, en el caso de Rodrigo Avilés. El carro lanza aguas tiene dos vías para generar daño grave: 1) el uso de químicos. Dependiendo de la concentración, y hay que ser claros que no sabemos cuál es la concentración que puede ser tóxica para la salud, cuál es la concentración que puede generar estos daños y tampoco sabemos cuánta concentración está ocupando Carabineros 2) El funcionario que genera la agresión no tiene contacto directo con el escenario, y esto es relevante porque pierde noción de realidad del daño que está realizando. En el caso de Avilés, por ejemplo, es bien importante eso, porque judicialmente eso lo absuelve de mayor dolo y culpa de sus actos-, detalla.
El informe “Acerca del uso de gases lacrimógenos por agentes del Estado” realizado por la Universidad de Valparaíso en noviembre de 2019, arroja que “la exposición a CS y OC (gas pimienta) produce un amplio espectro de efectos sobre la salud, a nivel agudo y crónico. La exposición aguda a CS en concentraciones utilizada por la policía para control de disturbios produce irritación instantánea de ojos, nariz, boca, piel y vías respiratorias”.
El documento también indica que “Altas concentraciones de CS u OC pueden provocar severos síntomas respiratorios como síndrome de disfunción reactiva de la vía aérea, además de hemoptisis. La infiltración del tracto respiratorio bajo puede inducir edema pulmonar, apnea y paro respiratorio (…) Estudios de función pulmonar mostraron restricción y obstrucción de vía aérea mediana y pequeña, más severa en mujeres. También se observaron efectos respiratorios en residentes de las áreas donde se lanzó el gas lacrimógeno, lo que sugiere que los agentes lacrimógenos representan un riesgo ambiental persistente”.
Ante esto, el doctor Villagra menciona que las autoridades sanitarias y el mundo científico deben observar atentamente el desarrollo y avance del estado de salud de las personas que han estado sometidas durante varios meses a los gases y químicos irritantes que son lanzados por la agentes del Estado, por ejemplo, en las inmediaciones de la denominada “Zona cero” de la Plaza Italia.
-No está mal hablar de ´zonas de sacrificio sanitario´ dado que cumple las características similares y cumplen una reacción activa que genera una contaminación ambiental en una zona donde viven personas, permanente y consistente con el uso de esos químicos todos los días en los lugares cercanos a la plaza. Hay territorios específicos que se ven afectados porque la concentración del uso es cotidiana y alta-, dice






El viernes 10 de enero del 2020, Alida junto a Rescatistas Voluntarios atendían un perro callejero gravemente afectado por gases lacrimógenos en las cercanías del Punto de Salud “Los Músicos”, ubicado en la esquina de Ramón Corbalán con la Alameda. Fue en ese preciso momento que se encontró frente a frente con el carro lanza aguas Nº 44 de Carabineros y vivió largos minutos de angustia donde imaginó lo peor. Ese día pensó que moriría asfixiada. Las imágenes del carro rápidamente fueron compartidas, debido al intenso y llamativo color amarillo del agente químico lanzado a la multitud.
-Me saqué la máscara y le grité a todos los que estaban ahí que entraran. Me llegó una estela amarilla, no el chorro directo, sino que una brisa leve con el viento. Vi el líquido color amarillo venir hacia mi cara, así que me puse nuevamente la máscara. A los segundos tosí y se me cerraron las vías aéreas. No podía hablar. De inmediato me entraron al punto, sacaron el equipo y estaba ahogada, con la garganta apretada, seca. Al rato, no podía ver, estaba invalidada total, sentí que me iba a morir. Escuchaba cómo gritaban los cabros quemados por el agua del guanaco y me calmaba diciendo que no podía caer aquí-, cuenta.
Ese día de enero la totalidad de los puntos de salud colapsaron debido a la gran cantidad de personas quemadas. Se estima que alrededor de 600 personas fueron víctimas del químico irritante sobre la piel. Días previos al ataque, las brigadas sanitarias se habían preparado con puntos de unidades descontaminadoras, los que incesantemente fueron atacados por Carabineros, sin respetar las banderas de ayuda médica ni sus integrantes.




Aquella jornada, un destacado equipo de científicos argentinos visitaba el país alertados por las graves Violaciones a los Derechos Humanos que ocurrían en Chile. Junto al equipo de Rescatistas Voluntarios sacaron muestras del agua del carro lanza aguas Nº44, las que fueron analizadas por el Centro de Química Aplicada (CEQUIMAP) de la Universidad Nacional de Córdova. El objetivo del análisis era tener certezas de qué estaba lanzando el personal de Carabineros para preparar neutralizadores adecuados para el daño provocado.
Este medio tuvo acceso al estudio, en el cual se logra identificar una gran cantidad de agentes químicos diluidos en el agua.
“Lo que podemos decir de este análisis en términos generales es que efectivamente hay un peak que identifica el CS. Pero además hay un derivado, que es el primero en la lista, que es el cloruro de metileno. Esta sustancia es uno de los diferentes solventes con los que se disuelve el CS y es malo, posiblemente cancerígeno. Hay otras trazas que se identificaron, que son todas derivadas de la cúrcuma, y probablemente por eso tiene ese color anaranjado, que serían el 3, 4 y 5 de la tabla. También apareció una traza de apiol, que es una sustancia con características abortivas. La conclusión es que sí estaban utilizando algún tipo de solución con CS, desconocemos la calidad de la solución y que posiblemente no se estén cumpliendo las concentraciones de las mezclas recomendadas por el fabricante. No es de extrañarse que estemos frente a productos de muy mala calidad. Cuando le echas CS al agua, lo que esperas es que el agua haga el efecto lacrimógeno, que en el fondo hay que tener claro los diferentes elementos. En ningún minuto se esperan que el agua con CS produzca quemaduras químicas, porque ya dejamos de hablar de un agente lacrimógeno y empezamos a hablar de un agente vesicante, es decir, produce quemaduras químicas en la piel (…) y esto está prohibido según la Convención Internacional de Armas Químicas. Cuando tú ves ahora un quemado en Santiago de Chile, de la semana pasada, es igual a las fotografías de los quemados con gas mostaza de la Primera Guerra Mundial”.
En la ocasión, personal policial afirmó que “apenas se detectó una coloración inusual, se procedió al retiro inmediato del carro lanza aguas”. Cabe destacar que Carabineros de Chile se ha negado a entregar la información sobre qué agentes químicos utilizan en sus municiones, amparados en la Ley de Seguridad del Estado.
Por su parte, miembros del equipo de Rescatistas Voluntarios informaron que hace pocas semanas enviaron el informe a la fiscal Ximena Chong, quien se mostró agradecida del análisis, ya que investiga la violencia y excesos provocados por Carabineros de Chile durante el estallido social.
Actualmente la brigada de rescate recorre el centro de Santiago con las unidades descontaminadoras móviles que crearon especialmente para lograr enfrentar los gases químicos.



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