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Así es crecer en el Wallmapu: La historia del niño mapuche torturado en la marcha contra la violencia

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Su imagen, doblegado de rodillas mientras un carabinero lo sostiene del cuello, causó indignación en las redes sociales y será por mucho tiempo un símbolo de la brutalidad policial en el sur de Chile. Lo detuvieron y torturaron durante una marcha contra la violencia. Pocos días antes la PDI ya había irrumpido en su casa y detuvo a su madre, al defenderla lo golpearon en la cabeza con una pistola. Después de esa semana, Nahuel ya no es el mismo. Así es crecer de golpe en el Wallmapu.


(*) El nombre del adolescente fue cambiado para proteger su identidad

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Grisel Fritz Ñancul (43) estaba conversando en su casa cuando escuchó el ruido de gente que correteaba en el terreno. Había sido un día especialmente tranquilo, con una sobremesa extendida después de cocinar una cazuela de pollo. Luego con Nora, su hermana, encaminaron a su tía Leticia a quien por su edad ya le cuesta ponerse de pie. Faltaban pocos minutos para la una y media de la tarde. Un llamado de su cuñada las alertó, varios uniformados recorrían el lugar y el huerto de arándanos que tanto trabajo les había costado.

Los niños se asomaron por la ventana. Fue allí cuando apuraron el paso y avistaron a un equipo de la Policía de Investigaciones (PDI). Nora les ordenó que salieran. De ahí en adelante, como ocurre en los momentos traumáticos, los recuerdos se vuelven borrosos. Le dijeron que buscaban a su hermano. Lo que sigue es un forcejeo, la cara de Nora contra una posa de agua mientras dos policías están sobre ella.

-Me cuesta respirar-, les advirtió ella y nadie la escuchó.

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Nahuel de apenas 14 años trata de defenderlas, es el mayor de los niños, el único hombre en ese momento en la Comunidad Autónoma Likankura de Mulchén, integrada mayoritariamente de mujeres. La hija de Nora que tiene 12 años cree que van a matar a su mamá, tira golpes como puede, un policía hace el ademán de pegarle. Los adolescentes gritan, mientras dos niñas de un año y medio quedan solas adentro de la casa.

A Nahuel lo golpean en la cabeza con la culata de una pistola. Ya ha vivido experiencias similares, pero esta vez le pegan fuerte. También siente asfixia. Cuando la policía se lleva a su mamá, lo tienden de espaldas en una carreta, quizá es el shock o la sangre que corre profusa por su nariz. Insiste en que se está ahogando.

Algo se rompió en él ese día, dirá más tarde Grisel. Nada volverá a ser lo mismo.

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En esta historia pocos saben que Grisel y Nora son lideresas de un territorio en recuperación: el fundo Ranquilco a seis kilómetros del río Renaico. Una semana después, en palabras de ambas, a Nahuel los carabineros lo reconocieron y por eso le volvieron a golpear en la marcha contra la violencia a la infancia mapuche. Nahuel, como ellas, heredó la marca de quienes nunca más podrán vivir tranquilos.

-Yo miro a mi hijo y ahora él es otro, porque estaba siempre jugando o trabajando en el invernadero, buscando en su teléfono información para las tareas. Ahora está lleno de rabia, de odio, se enoja por todo, sabe que pueden volver-, confiesa Grisel.

Si Nahuel fuera un niño winka (no mapuche), quizás jugar bien al fútbol y sacar buenas notas en el colegio serían sus únicas preocupaciones, pero a su corta edad ya le salvó la vida a su tía Nora cuando un guardia de la Forestal Mininco casi le cercenó el seno derecho. También ha visto a su familia atacada y herida con perdigones, y a sus primos padecer lo mismo que él: las pesadillas, la irritabilidad, el odio a Carabineros. Es decir, los efectos cronificados de tanta violencia.

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La foto apareció en todas las redes sociales, un efectivo de Fuerzas Especiales tiene a Nahuel por el cuello, en otras fotos aparece con el brazo alzado y lo que tiene empuñado en su mano derecha no es una piedra, ni una molotov, es una manzana. Su cuerpo enjuto es abandonado a un perro callejero que lo muerde en la pantorrilla, en el video se cuentan más de siete carabineros para contener ese niño. Él cierra los ojos por el dolor.

La imagen nadie la olvida. Ocurrió en una de las esquinas de la Plaza de Armas de Temuco, entre empujones y golpes su cuerpo arrodillado frente al policía parece una pintura renacentista, pero es verdad, está ahí y duele. Nahuel es un niño, pero está cansado de esa vida.

Es la marcha en contra de la violencia hacia la infancia mapuche y lo irónico es que decenas de niños fueron gaseados y perseguidos. Nahuel fue subido al carro policial cerca de la una de la tarde y lo soltaron a las cinco y media. Grisel recibió la llamada de una lamien, ella estaba junto a otros comuneros intentando dejar una carta al intendente de Temuco para pedir el cese de la violencia policial.

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-¡Aló, Grisel, tienen a tu hijo, lo tienen!-, le informaron. Lo buscó entre la gente, pero ya se lo habían llevado.

Grisel tienen dos vidas, es hija de un winka criado como mapuche y una mamá que la acercó a la cosmovisión de su pueblo. Vivieron en la comunidad Miguel Huentelén hasta que ella cumplió 17 años y su hermana 19. En ese momento la familia se asentó en Santiago y ambas trabajaron como asesoras del hogar. Ese es un tiempo oscuro en esa especie de vida pasada. Palparon el maltrato, una que otra patrona prejuiciosa, echaban de menos el campo y su tan preciada libertad.

-“Mira, ahí está tu gente quemando camiones”, me decían y no queríamos vivir más así, juntamos plata y volvimos, nuestra bisabuela era dueña de un predio y decidimos recuperarlo-, dice.

Al principio pidieron trabajo en la Forestal Mininco y Griselda le dijo a su hermana que pelearan por sus tierras.

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-¡Qué tenemos que andar mendigándole a estos winkas!-, la animó.

Ese predio es justamente el disparador de tanta violencia, mencionan a Oscar Arriagada Domínguez, el terrateniente que arrienda el fundo a la familia Veloso. La recuperación se extendió a territorios de la Forestal Mininco y en ese proceso también han enfrentado otras violencias.

Oscar Arriagada es el mismo nombre que aparece varias veces en las entrevistas de la familia Ñancul o los “Ñancules”, como los conocen en Mulchén. Al profundizar en esta historia también hablan del hermano de Óscar: Samuel Arriagada Domínguez, otro conocido terrateniente de la zona, famoso por ser parte de Patria Libertad. Según el sitio Memoria Viva, participó junto a Rolf During Pohler, José Horacio Pacheco Padilla y el teniente de Carabineros Jorge Maturana, en un grupo de uniformados y civiles que secuestraron y desaparecieron a más de veinte personas en la zona durante el golpe de Estado.

Allí también citan un artículo de La Nación Domingo del año 2008, donde se relata que esos crímenes fueron parte de una venganza que horrorizó a comunidades enteras. Tras el golpe de Estado, aliados con militares y la policía uniformada, varios civiles eligieron sus víctimas al dedillo. Asesinaron impunemente a campesinos y trabajadores.

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Junto al movimiento de ultraderecha Patria y Libertad, actuaron disfrazados con indumentarias de guerra, preparados y decididos a exterminar a quienes defendieron los derechos de los explotados. También ejercieron tareas paramilitares contra comuneros mapuche.

Algunos de estos civiles, autores de las masacres en dictadura, todavía se pasean por los mismos lugares que habitan los familiares de las víctimas. Se extiende ese encono ancestral.

Esos es justamente lo que denuncian las hermanas Ñancul.

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-Óscar Arriagada es violento como su hermano y le arrienda el terreno a la familia Veloso. Ese hombre es quien siempre nos ha intimidado, lo hemos visto pasearse con una arma y Carabineros no le dice nada, ellos siguen teniendo poder en la zona, ellos son quienes mandan la policía a nuestra casa-, comenta Grisel.

Así lo confirma también el abogado del Centro de Investigación y Defensa Sur (Cidsur), Sebastián Saavedra.

Dice que el tema de las violaciones de Derechos Humanos no es una situación extraña en la región. Existen otras causas similares como la del doctor Hernán Enrique Aravena, quien fue asesinado en la base aérea de Maquehue y atendía a las comunidades en Temuco.

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Así quedó registrado en el Informe Rettig, donde se reconocen una serie de causas de civiles que participaron con militares que ejecutaron y desparecieron gente, muchas de esas víctimas eran líderes mapuche.

-Una de las situaciones que se consideraba ´especial´ en el informe es que aún en la actualidad los autores de estos hechos continúan siendo vecinos de las víctimas, de los comuneros. Eso se puede ver en este caso, donde violadores de Derechos Humanos son vecinos de las hermanas Ñancul-, explica el abogado.


Nora tiene el pelo azabache y los ojos tristes, rasgos que se pueden reconocer en su hermana. Grisel la define como una mujer en extremo fuerte, es mayor que ella por dos años. En el video de la PDI, cuando allanaron su casa, ella aparece boca abajo. Lo que pocos saben es que a ratos sentía que perdía el conocimiento y luchó por cada bocanada de aire en esos minutos que se le hicieron eternos.

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Nora a sus 45 años tiene varias cicatrices que hablan de lo que ha soportado. La más grande mide 12 centímetros y está ubicada en su seno derecho, marca que le quedó tras sobrevivir al ataque de la motosierra, otras heridas son perdigones, en ambas pantorrillas.

El 23 de Mayo del 2015, junto a un grupo de vecinos de la comunidad llegaron hasta el Fundo San José Oriente, ubicado al norte del río Renaico, frente al cerro Pilguén. También iban ancianos y niños. Fueron a impedir que siguieran las faenas nocturnas de astilladoras, camiones y grúas de la Forestal Mininco. Apenas podían pegar un ojo en las noches, debido a los ruidos metálicos y estridentes.

Minutos después llegaron carabineros y la Policía de Investigaciones. Además de ellos, habían aproximadamente cinco trabajadores de la forestal.

Esperaron un par de horas la llegada del jefe de área en la obra, hasta que decidieron volver a la comunidad.

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El werkén Ismael Navarrete fue el último en irse del lugar, pero en los recuerdos de Nora, el hombre fue reducido e inmovilizado por la policía y se lo llevaron detenido. En ese momento llegaron patrullas y efectivos de Fuerzas Especiales. Les cerraron el paso a las mujeres, niños y adultos mapuche. Siguió el gas lacrimógeno. Todos huyeron, también Nora. Fue impactada con siete perdigones metálicos en ambas piernas. También fue arrastrada por el ripio hasta que le rasgaron la piel de la espalda y le propinaron golpes de pies y puños

Su hijo Maximiliano la asistió y desesperado se sacó la polera para vendar las heridas que sangraban. Nora estuvo hospitalizada diez días.

Pero lo ocurrido del 10 de septiembre de este año fue diferente, ver a su hija, a quien también golpearon, la ha hecho sentirse desganada, extrañamente, dice, esta vez ha tratado de mantenerse al margen. También está cansada. Cree que desde que empezaron la recuperación de tierras han sido perseguidas y maltratadas. Sabe que como en otras ocasiones, la gente olvidará lo que vivió su sobrino, lo que han vivido como familia, lo que viven las comunidades a diario.

-Nunca había pasado por algo así, no me he sentido bien estos días, por eso estoy tomando calmantes-, confiesa.

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Dice que la querella que documentó lo que pasó el 2015 -que incluso recogió el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH)- quedó en nada.

A esos dolores, se suma la pérdida de su hijo Maximiliano el día 1 de abril. Tenía 17 años y padecía de leucemia. Grisel la consuela porque en la toma del predio pondrán un chemamull en su honor.  “Maxi”, fue testigo de todas las batallas de Nora y Grisel, y también creció de golpe como su primo.

La segunda hija de Nora es menor que Nahuel por dos años. En esa crianza en comunidad ambas hermanas llaman “hijos” a sus sobrinos, allí no hay distinción en ambas maternidades. Por eso cuando Nahuel vio a su tía con el rostro hundido en el barro, quiso defenderla.

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 – Boca abajo, en la posa, recibí una patada en el mentón y pensé que me iba a morir, se me cortó la respiración, pero en un momento escuché a los niños-, recuerda.

Era Nahuel que corría y peleaba con todas sus fuerzas, le gritaba a la policía que soltaran a su tía. Pedía que no la mataran.

Revisa el video del allanamiento de la Policía de Investigaciones aquí

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2 Comments

2 Comments

  1. Francisca

    Octubre 25, 2020 at 7:22 am

    Gracias Carolina Rojas por denunciar tan seriamente, el pueblo mapuche necesita qur así se haga

  2. Marta

    Enero 15, 2021 at 12:51 am

    Que pena me da esto. No se ni que decir ante tan cruel trato a otros seres humanos. Me duele el corazon leer esto, y siento rabia y desesperacion ver la injusticia sufrida por todos los involucrados en esta, y tantas otras historias de temor y ultraje. Gracias por traer la luz a este tema, y contar esta historia cruel, que ojala con la luz, se terminara de una vez. Bendiciones a todos los involucrados, y tambien a la periodista que tan fielmente nos trae esta informacion.

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Su dirección de correo no se hará público.

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Fernando Leal, abogado de Felipe Santana: “Si recurrimos a tribunales internacionales, tengo la convicción de que el Estado de Chile va a ser condenado”

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El caso de Felipe Santana, preso en el marco de la revuelta social de 2019, será revisado este 26 de enero en la Corte de Apelaciones de Puerto Montt. Entidad que determinará si se anula la sentencia en su contra por incendio frustrado en lugar habitado. Un caso que los cercanos de Santana han denunciado como chivo expiatorio.


A casi dos meses de la sentencia en su contra, Felipe Santana, único preso de la revuelta en Puerto Montt, continúa detenido en la Cárcel de Alto Bonito. Este 26 de enero la primera sala de la Corte de Apelaciones de la ciudad revisa un recurso de nulidad a su favor. Solicitud que, de acogerse, podría acabar con su largo encierro, iniciado en noviembre de 2019.

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Pero esta vez, y desde fines de noviembre de 2020, Santana cuenta con un nuevo defensor. Se trata de Fernando Leal, abogado especialista en causas de derechos humanos, con quien conversamos sobre uno de los casos más emblemáticos de prisión política en Chile, en el marco del estallido social de octubre de 2019.

Aquello, justo cuando en el Congreso se discute el proyecto de ley que busca indultar a los presos de la revuelta. El que podría beneficiar a decenas de jóvenes encarcelados a la espera de un juicio cargado de represalias políticas.

Complejo Penitenciario Alto Bonito FOTO CRISTIAN DUARTE/AGENCIA UNO

El recurso de nulidad

Según relata el abogado, la principal imputación a Felipe Santana se refiere al delito de incendio en lugar habitado. Sin embargo, describe que la figura penal requiere que la persona que cometió el delito tenga el conocimiento de la existencia de personas en el lugar. Información con la que el joven mueblista no contaba.

¿Cuáles son los argumentos del recurso de nulidad que revisará la corte este martes?

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Se ataca la forma en que fue valorada la prueba por parte del tribunal. En definitiva, se plantea que la forma en que falló el Tribunal Oral en lo Penal va en contra de los principios de la lógica y la congruencia. Porque básicamente a Felipe lo acusan y lo condenan por incendio frustrado en lugar habitado.

Sin embargo, el tipo penal requiere que la persona haya sabido que en el lugar que está incendiando habían personas. Y la catedral de Puerto Montt, desde el día 14 de noviembre, estaba cerrada. No se estaban efectuando misas producto del tema del estallido social. Estos hechos ocurrieron el 18. O sea, llevaba varios días cerrada. Él no tenía cómo saber que habían personas dentro.

Y resulta que ninguno de los testigos que estaban dentro de la iglesia logra señalar o afirmar que hayan tenido contacto visual o que hayan visto a Felipe. O sea, la prueba inicial al menos tiene que ser múltiple, fundada. Acá no existen todos estos elementos.

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De todos los testigos, solamente hay dos –que no son presenciales y que son funcionarios policiales– que reconocen a Felipe por unas fotografías, que fueron exhibidas en el juicio. En ninguna aparece Felipe realizando o avivando la fogata. No hay video, no hay testigos presenciales, las fotos no demuestran lo que dice el fallo.

Por su parte, y respecto a la posibilidad de no acogerse la nulidad, Leal aseguró que interpondrán un recurso de revisión. “Agotadas las instancias en nuestro sistema interno, no vamos dudar en ir al sistema interamericano“, afirma.

Felipe Santana: Chivo expiatorio

Para el destacado abogado, la posibilidad de llevar el caso a una corte internacional y ganar es muy posible en “un Estado como el nuestro, que ha sido señalado por distintos organismos internacionales por violaciones a los derechos esenciales o derechos humanos”. Esto comprendiendo que la detención de su defendido se dio en un contexto de manifestación social.

¿Cercanos a Felipe aseguran que su caso ha servido como chivo expiatorio. ¿Cree que existen elementos para acusar intenciones políticas detrás?

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Llama la atención que en el fallo, y ahora en los antecedentes de la carpeta investigativa, se habla de una muchedumbre de personas apostadas en las cercanías de la catedral, y solo haya sido Felipe el que terminó detenido, siendo el culpable de todo lo que ocurrió. También siento que lo han convertido en un chivo expiatorio.

Él tiene una discapacidad intelectual. Pese a eso nunca se ordenó una pericia a través del Servicio Médico Legal, o un perito para establecer su inimputabilidad. (También) me llama la atención la condena con un estándar probatorio tan débil que exhibe y muestra este caso.

Creo que es injusto y, como te digo, si esto no se soluciona en nuestros tribunales y terminamos recurriendo a organismos y tribunales internacionales, tengo la convicción más absoluta de que el Estado de Chile va a ser condenado.

Fernando Leal, abogado defensor de Felipe Santana

– ¿En algún minuto se informó de más detenidos por el mismo episodio. ¿Solo Felipe fue procesado?

– Te voy a contar algo al respecto. Esto habla de cómo funciona nuestro sistema con las personas más débiles ante el aparato policial.

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Felipe tiene la posibilidad de hablar con su abogado dos veces por semana. Él es como un niño, muy cándido y bonachón. Hace aproximadamente una semana atrás me llamó muy angustiado y asustado. Me dijo que ese día una persona quería hablar con él, tuvo que bajar y pensó que era una visita.

Resulta que era un detective. Le comenté que no debía haber hablado con él y que, cualquier cosa, tenía que decir que no iba a decir nada hasta que estuviera su abogado presente. Entonces me cuenta que el día que lo detuvieron también detuvieron a otro chico y a los dos les pegaron. Y este detective que apareció iba a tomarle declaración por la denuncia de este muchacho que había sido agredido por los policías.

Lo extraño del caso es que el detective llevaba una declaración lista para que él solo la firmara. En donde Felipe decía que él no había visto nada, que nunca vio que le pegaran al otro joven y que prácticamente no lo conocía. Le pregunté qué hizo. Me respondió que estaba asustado y que firmó.

Cuando tú ves que las policías funcionan de esa manera… imagínate este cabro que está hace más de un año privado de libertad, que tiene discapacidad intelectual, que está angustiado y lo único que quiere es que se cierre luego su caso, y aparece un detective a tomarle declaración sin avisarle a su abogado y sabiendo que Felipe cuenta con uno. Le lleva una declaración hecha para que mienta. ¿Puedes creer efectivamente que los mismos detectives o policías que aparecen como testigos no presenciales acusándolo están actuando bien? A mí por lo menos me provoca dudas y sospechas.

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Eso habla de un modus operandi en donde se tapa con impunidad a quienes, siendo agentes del Estado, agreden a detenidos y también, por otro lado, como se ha visto en más de una oportunidad, cómo se tergiversan las pruebas y se realizan verdaderos montajes para impedir que se aclaren los hechos.

¿El hecho de que la detención de Felipe se diera con la excusa de un control preventivo de identidad no constituyó algo relevante para la corte cuando se revisó su caso, por su irregularidad?

Es uno de los temas por el cual voy a pedir control de convencionalidad y alegaciones. Porque el control de identidad es inconvencional. Es decir, el sistema interamericano de derechos humanos ya lo ha dicho, que el único que puede establecer la detención de una persona o mantenerla privada de libertad tiene que ser un órgano jurisdiccional y bajo el control de este mismo.

Por lo tanto, toda la prueba que se parte teniendo ahí, respecto de Felipe para posteriormente inculparlo, está contaminada y no cumple con los estándares que son exigibles para un Estado democrático y de derecho.

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(Además) se han falseado datos, se ha faltado a la verdad, se le ha maltratado e infligido daños. Esos son hechos que revisten carácter de delito y, lógicamente, tienen que ser objeto de una persecución penal y vamos a interponer las acciones que sean necesarias.

Felipe Santana en el colegio

Indulto para los presos por manifestarse

Este 25 de enero, la aprobación a la idea de legislar el proyecto que busca dar indulto a los presos de la revuelta dio una luz de esperanza a decenas de jóvenes que, tal como Felipe Santana, fueron detenidos y encarcelados por manifestarse.

Consultado al respecto, Leal reflexionó sobre el derecho a manifestarse y la deuda de la clase política con quienes han luchado desde esa vereda.

“Cuando se criminaliza tanto al movimiento social, hay que recordar que el derecho a manifestarse es un derecho constitucional. Está establecido en la misma constitución que defiende este gobierno. Además está establecido en los distintos pactos internacionales y tratado a que Chile se ha ligado. Por lo tanto, criminalizar al movimiento social porque se manifiesta no creo que sea el camino correcto.

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Acá hay una grave crisis en materia de derechos humanos por parte del Estado, con una represión brutal. Con mutilados, torturados, fallecidos, asesinados, abusados sexualmente, mujeres desnudadas por las policías. Cuando todo eso lo establecen organismos internacionales en base a los mismos hechos, estamos dentro de una tiranía de facto y lo digo con todas sus letras.

Respecto del proyecto de indulto, espero recordarles a la clase política que este proceso constituyente se generó gracias, ni más ni menos, a lo mismos muchachos que estuvieron en las calles pidiendo un cambio de sistema. Y resulta que todos estos muchachos terminaron en la cárcel, y los mismos que no querían los cambios, ahora son los primeros en la fila para construir esa constitución.

La clase política tiene una deuda tremenda, toda la élite política de este país, con estos muchachos. Y ya es hora de que actúen. No puede ser que sigamos dejando privados de libertad a jóvenes por haberse manifestado. Muchos de ellos varias veces con pruebas que no dicen mayor relación que lo informado por Carabineros y las policías. Mismas que, de acuerdo a los informes internacionales, en forma reiterada han vulnerado los derechos humanos de los chilenos. Eso debe cambiarse”, cerró.

[Actualización] Luego de los alegatos presentados a la Corte de Apelaciones de Puerto Montt, el fallo se dará a conocer el próximo 15 de febrero. Día en que se conocerá si se anula o no la sentencia en contra de Felipe Santana.

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José Antonio Neme, conductor de Pauta Libre: “Piñera se acabó el 19 de octubre”

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Durante los últimos meses, el conductor de Pauta Libre (La Red) ha sido protagonista de las redes sociales. Ya sea por sus ácidas y deslenguadas opiniones televisivas que se comparten por millones en Tik Tok, o bien, por responder frontalmente a quienes lo increpan en su cuenta de Twitter. Su fanaticada lo defiende, mientras que sus críticos más acérrimos, en su gran mayoría amantes de la  dictadura y la bandera chilena, exigen su salida del canal privado. José Antonio Neme no pasa desapercibido, y hoy, al parecer, lo que diga es tema obligado de conversación. En entrevista con este medio, el periodista explicará su desorientación en el plano político y revelará si lo impactan o no las críticas en lo íntimo.


La siguiente conversación con el periodista y conductor de Pauta Libre se dio a minutos antes de que él saliera al aire y rodeado de la tranquilidad del patio de La Red en la comuna de Macul. Neme -39 años- aparece listo y dispuesto para otra noche de programa. Llega peinado desde su departamento y con el diario El Mercurio doblado bajo el brazo. No tiene prisa y se siente cómodo en su casa televisiva. En breves minutos más, responderá a los ataques de odio de  quienes incluso pidieron su salida del canal. Le adelanta a la productora del programa que lo que dirá no se había visto en la pantalla  nacional y que confíe plenamente en lo que tiene que decir. “Soy orgullosamente homosexual y lo seré hasta el último día de mi vida” dirá más tarde mirando fijamente a la cámara.  

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-Ha sido un gran año para ti, has tenido notoriedad, tu opinión importa, tal vez más que cuando estabas en el matinal o el noticiero. ¿Cómo analizas tu 2020?

-Creo que fue un año difícil para mí. Difícil porque está primero el despido de por medio, inesperado. Siempre dejar un trabajo, a través de un despido, donde uno tiene costumbre, cercanía y rutina, es complejo.  Después vino la pandemia, que hizo todo más complicado. Fue una año muy denso, muy pesado.

-Hace poco, el hashtag #FueraNemeDeLaRed fue tendencia. De un momento a otro explotan tus opiniones en redes, eres compartido de inmediato en Twitter con miles de reproducciones, ¿Qué te pasa con eso?

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-Me mandaron un pantallazo, yo no tengo ni Tik Tok, donde hay una frase mía, en un debate con la Mirna Schindler sobre las cuarentenas y lo de Cachagua, que tiene un millón cien mil visitas. No sé a qué responde. Yo creo que estamos en año electoral, entonces los equipos políticos también tienen sus estrategias. Creo que tiene que ver más con la plataforma, y con los estrategas que hay atrás, que conmigo. Yo no creo que haya cambiado mucho de un minuto a otro. De hecho, este año hago  prácticamente lo mismo, solamente que no leo noticias. A lo mejor acá, de repente,  paso más la línea en algunos temas, pero por favor, no estoy llamando a construir ojivas nucleares, ni a la insurrección, ni a que nos armemos. Pongamos todo en un contexto. Son cosas como de sentido común. Por ejemplo, sí, sospeché del operativo de la Policía de Investigaciones en Temucuicui, ¿por qué no puedo sospechar?, ¿cuál es el pecado? Mi respeto por la Policía, mi dolor con la familia del caído, mi corazón con el pueblo mapuche, pero por qué no puedo decir `oye, mira, este operativo me parece sospechoso`. Ha habido una historia de montajes, me parece que nos han acostumbrado a montajes.

-Generas varias cosas…

Habrá un par de personas que pueden decir ‘pucha, el pelotudo, el maricón tonto, por qué dice eso’. Pero para hacerlo Trending Topic, crear un hashtag, empezar a hacer memes. No sé, no me creo tan importante y esas personas tienen cosas mejores que hacer que dedicarse a hacer caricaturas de mí.

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-¿Y sientes ese agote digital convertido en realidad?

-Es que depende, las cuentas son todas iguales. Tienen íconos a Pinochet, la bandera chilena o una virgen. Entonces no es `Pedro, Ñuñoa, 24 años, estudiante UTEM”, no es esa persona. No sé si son bots o no. Son vírgenes, paz, familia, provida, patria, y son 10, 20, 30… y ahí digo chao. Yo soy un tipo que al final del día se va para su casa y está con sus perros. No quiero descubrir, no quiero que Nixon renuncie a la presidencia, no quiero descubrir Watergate, ni no tengo esas aspiraciones de ganarme un Pulitzer, ni nada. Yo lo único que trato de hacer es, desde mi humilde mirada, pequeña, mínima, ínfima, es darle cierto sentido común a las cosas.

-¿Cómo relajas tu cabeza cuando llegas a la casa?

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-El único momento que yo relajo mi cabeza es cuando duermo. Me cuesta relajarme.  –

-¿Vas a terapia?

-Sí, hace muchos años. Me cuesta relajarme, pero yo creo que es un aprendizaje. Yo creo que todos estos ataques y esta exposición, te ayudan. Mira, ante una exposición tan grande, en una línea tan sensible, yo creo que hay dos opciones: o te vas a la concha de la lora y te pasan por encima, y te perdí, y empiezan a hablar leseras y terminái como perdido, pobre tipo. O te vas a tu centro, te afirmas en lo que tú crees, eres, sientes, tomas distancia con dignidad y te haces cargo. No hay de otra.

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-¿Meditas o algo así?

Sí, pero me cuesta mucho apagar la mente, pero lo intento.

-Pauta Libre es un programa que meses atrás hubiera sido impensado. Con Mónica González, Alejandra Matus y Mirna Schindler

(Sonríe) Intensas, es un panel difícil de manejar.

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-¿Y cómo llevas eso? ¿Qué has aprendido de ellas?

-Me hago el lindo y dejo que me regaloneen las tres. Yo lo único que tengo que hacer es como diseñar el coro, pero ellas son el programa.

-¿Y cómo se lidia con esos egos y el ego de uno?

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-Yo mi ego lo tengo que administrar todos los días, no me puedo hacer cargo por el ego de los demás, pero al final somos todos periodistas, profesionales y la cosa fluye bien. A mí me impresiona cómo el programa se ha posicionado el nombre tan rápido. No pasaron ni dos semanas y todo el mundo cacha el programa perfecto, es Trending Topic en Twitter todos los domingos y los extractos del programa dan vuelta en Internet.

-¿Cómo te defines en lo político?

-No sé. Hoy no siento filiación política con ningún sector. Estoy desorientado, yo creo que como la mayoría de los chilenos, que no sabe bien. No tengo definido mi voto de noviembre. Tengo aprecio por algunos candidatos a constituyentes…

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-¿Te ofrecieron alguna candidatura? Ahora que hay un boom de rostros televisivos en la política

-No, no me interesa participar en eso. Hay gente más preparada y que tiene una sensibilidad social mucho mayor que la mía. Yo quiero mirar el proceso, observarlo como espectador.

-Cuando se firmó el Acuerdo Por la Paz del 15 de Noviembre, de madrugada, en un ambiente un poco raro, veíamos una Nueva Constitución que se estaba formando, ¿Te ilusionaste?

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-Me dio un sentido de esperanza porque además estábamos bajo una presión enorme en la calle en términos de violencia. Fue un poquito esperanzador de que Chile fuera capaz de encausar constitucionalmente una crisis tan grande. Una crisis que en cualquier país latinoamericano hubiese botado al gobierno. O sea, en cualquier país, el Presidente, después de una crisis de esa envergadura, sale en helicóptero, avión, en un barco, lancha, lo sacan por dónde sea. Y a veces creo que hubiese sido más sano.

No sé cómo un Gobierno, pasando por un golpe tan duro en su línea de flotación, que lo que hace es quitarle el control del timón al Presidente, puede seguir gobernando. Es un ejercicio muy difícil. Y si lo consigue, y lo ha conseguido, toda mi admiración para el Presidente Sebastián Piñera, porque seguir gobernando después del 18 de octubre, es una tarea titánica. Es un barco que tú no puedes controlar. O sea, si él quiere ir a la derecha, le giran a la izquierda. Si quiere ir a la izquierda, le giran a la derecha. Entonces, la verdad, el capitán del barco, nadie le obedece. Es importante que en el próximo sistema político que construyamos a partir de la Constitución haya alguna puerta de salida o un botón de emergencia, porque si no se empieza a recalentar el sistema, que no da respuesta. Es importante que los sistemas tengan una salida, y aquí, como somos víctimas de un presidencialismo exacerbado a su máxima expresión (…) En cualquier país parlamentario, se disuelven las cámaras, anticipan elecciones y no pasa nada.

Repaso presidencial

Cuando José Antonio Neme comienza a hablar, es difícil interrumpirlo. Por lo mismo, publicaremos sus reflexiones que comenzó a desarrollar, a partir de conversar de política.  

Patricio Aylwin: Creo que el gobierno de Patricio Aylwin fue un gran gobierno. Con todos sus errores, “en la medida de lo posible”, pero nos fue alumbrando, nos sacó de un camino muy doloroso, y nos llevó hacia alguna parte. Era un “Paso a Paso”, pero que íbamos pa` alguna parte.

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Eduardo Frei: El gobierno de Frei tenía una estrategia de apertura y organización a  nivel internacional. ¿Bien? ¿Mal? Terminó medio deslavado con las indemnizaciones.

Ricardo Lagos: Estuvo marcado por el crecimiento interno, las privatizaciones, la cicatriz del MOP GATE, MOP CIADE y la Ministra Gloria Ana Chevesich.

Michelle Bachelet: El primer gobierno de Bachelet me parece súper relevante. O sea, la primera mujer, el pilar solidario. Puso grandes temas en su primer gobierno.

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Sebastián Piñera 1: Fue un gobierno técnico-administrativo muy bueno. Le tocó un ciclo muy bueno, además. Tuvo que reconstruir el país después del terremoto. Piñera 1 fue un súper buen gobierno. Lo pasamos bien. La Belle Époque. No importa nada, hay que ir a Miami, hay que pasarlo bien, hay que viajar, hay que tener pleno empleo, hay que disfrutar, hay que crecer, hay que comprar. Esa era más o menos la tónica y que está bien. El sistema lo ofrecía, la gente tenía acceso, estábamos pasando por un buen ciclo económico.

Michelle Bachelet 2: Le tocó difícil. Creo que Bachelet 2 se terminó con Caval. Le golpeó su línea de flotación y la hundió porque Caval era un mísil al relato del gobierno, a los no privilegios, y era un privilegio, eso la desmoronó. Tenía una idea de lo que Chile necesitaba, una idea súper potente, creo que si se hubiera puesto en marcha bien y si las cosas se hubieran hecho mejor, y si se hubiera asesorado mejor, a lo mejor el 18 de octubre se hubiera evitado. Se rodeó de gente no tan buena. Fue confusa la ejecución del programa.

Sebastián Piñera 2: Piñera se acabó el 19 de octubre y el control real lo tomó de facto el Parlamento.

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¿Cómo ves el escenario presidencial?

Uff, rarísimo, muy extraño.

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Solo tenemos claro que Joaquín Lavín está dentro…

No entiendo bien su travestismo político, no entiendo lo que quiere hacer como gobierno de unidad, socialdemócrata pero a quién va a convocar, no le entiendo lo que quiere decir. Habla desde un buenismo que me encanta, pero no sé si se puede concretar. Me gusta más la gestión de Matthei, si es que tuviera que hablar de algún candidato de la derecha.

-¿En serio?

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-Me parece más clara. Lavín le tengo respeto como alcalde, creo que ha hecho un súper buen ejercicio como líder político en distintos roles, pero no lo logro decodificar. A lo mejor yo soy el idiota. No logro entender lo que me quiere decir. No entiendo qué es ser socialdemócrata para él, qué es un gobierno de unidad, de qué se arrepiente, qué es lo que quiere, ¿el abrazo de Chile en el Estadio Nacional? ¿La reconciliación al estilo Aylwin? ¿Qué está buscando? No lo entiendo.

-¿Y Sebastián Sichel?

-Creo que es su primera aproximación, pero es un cheque a fecha. Creo que si le va bien, podría venir una segunda candidatura, o una tercera. Este es el inicio del camino de él, pero él sabe que no va a llegar a la Moneda ahora.

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José Antonio mira su reloj. Son las 21:15 horas y debe entrar al estudio para conversar con sus compañeras de programa y repasar la pauta del día. Quedan muchas preguntas pero ya no hay tiempo. Se despide con una sonrisa esquiva, no tan dibujada, pero real al fin y al cabo.

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Violaciones a los DDHH sin justicia: Solo 19 funcionarios de Carabineros fueron desvinculados durante el Estallido Social

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“Entre el 18 de octubre de 2019 y el 18 de marzo de 2020, se instruyeron un total de 1.270 procesos disciplinarios, de los cuales 771 corresponden a investigaciones y 499 a sumarios administrativos, resultando un total de 19 funcionarios desvinculados”. Así dice el documento de Transparencia entregado por Carabineros de Chile, lo que contrasta los procesos internos de la institución con las 2.349 querellas del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) y otras entidades de investigación.


Felipe Cartes (23) fue detenido en una manifestación tras el triunfo del “Apruebo”. El joven declaró que al momento de ser subido al retén móvil sus nervios le hicieron llamar “compañero” al uniformado que conducía. —Yo no soy ni de izquierda ni militante del partido comunista, solo fue una forma de expresarme. Entonces él me dice que ‘los compañeros murieron pal 73’. Fue chocante, porque el paco no me sacaba ni diez años y hablaba así de gente que murió-, recuerda hoy.

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Para él esa frase, dice mucho de la formación de la policía en nuestro país.

La violencia policial durante este tiempo no se configuró como un hecho aislado. Desde el 17 de octubre de 2019 hasta el 18 de marzo de 2020, el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), recopiló un total de 4.075 hechos vulneratorios en el contexto del estallido social y presentó un total de 2.349 querellas por violaciones a los Derechos Humanos. La institución con más antecedentes en su haber fue Carabineros, con un total de 3.806 cargos en contra de manifestantes.

Pero los hechos nos dicen otra cosa. En cuatro solicitudes presentadas vía transparencia, se pidió información respecto a la cantidad de uniformados dados de baja tanto por amonestaciones verbales como físicas, entre los periodos de octubre 2019 y noviembre de 2020. La respuesta revela que la institución sólo desvinculó a 19 funcionarios entre los periodos del 18 de octubre de 2019 al 18 de marzo de 2020. Y de las 2.349 querellas interpuestas sólo por el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), Carabineros consideró apenas un total de 1.270 procesos disciplinarios, todos bajo su propia regulación.

Bajo este contexto, la naturalidad con que se afrontaron situaciones vulneratorias que no estaban dentro del protocolo no fue sorpresa, más aún partiendo por la premisa del autocuidado como un escudo de batalla. Las malas prácticas y el incumplimiento de protocolos son comunes en la manifestación pública. Así lo deja ver claramente una tabla elaborada por el INDH a partir de 298 manifestaciones observadas en todo Chile por el equipo de Observadores de la institución, entre los periodos del 18 de octubre al 31 de diciembre de 2019. 

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Tabla proporcionada por Sònia Lahoz i Ubach, Cientista Social y coordinadora del equipo de Observadores del INDH

Con un total de 1.158 malas prácticas e incumplimientos a los protocolos, Rodrigo Bustos, Director Jurídico del INDH, explica que si bien existen sanciones para estas situaciones, la mayoría de las veces no son efectivas: “De las 1200 investigaciones administrativas que abrieron para los casos del estallido social, son muy pocos los uniformados desvinculados y no son muchos los que tienen sanciones”, comenta.

En esa información entregada existe una cierta impunidad dentro de los propios procesos investigados a puerta cerrada por la institución, más aún cuando desde el alto mando se les brinda el apoyo necesario para seguir actuando de la misma manera. “A nadie voy a dar de baja por procedimiento policial. A nadie. Aunque me obliguen, no lo voy a hacer (…) tienen todo el respaldo, todo el apoyo dentro del ámbito legal, dentro del ámbito reglamentario, cuenten con nosotros”, así lo expresó el ex General Director de Carabineros, Mario Rozas, adelantando en los primeros días de noviembre la tónica que se viviría durante los meses posteriores.

Fotografía por Equipo Fotográfico OPIP

El incumplimiento de protocolos

Roxana Valdivia (23) y sus dos amigas volvían de manifestarse un día de octubre en 2019. La jornada había empezado tranquila, junto niños, madres y adultas mayores congregadas cerca de la gobernación de Osorno, cuando Carabineros lanzó la primera bomba lacrimógena, comenzó la violencia que dejó a niños llorando y mamás desesperadas.

De nada sirvió irse para evitar la represión, porque en su viaje de regreso, uniformados bajaron de una patrulla para rociarlas con gas pimienta.

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-No nos dijeron nada, ninguna explicación. Yo creo que supusieron que veníamos de la marcha (…). Fue desesperante, como que me faltaba el aire-, dice la joven estudiante de Trabajo Social, quien quedó con ardor en sus ojos por siete días.

Algo parecido vivió un año más tarde Tania Carter, Brigadista de Salud que el 23 de noviembre pasado quedó con ceguera temporal luego de que un Carabinero le rociara gas directamente a los ojos, esto cuando intentaba obtener los nombres de los funcionarios responsables de propiciar un corte en la cabeza a una joven a la que habían empujado contra un poste, por intentar detener una detención injustificada.

-Ahí nos rodearon y nos tiraron, nos empujaron, nos amenazaron, que ‘dejate de grabar’, que nos iban a matar, que sabían donde vivíamos, que atendemos a delincuentes, que ya nos conocían. Ahí uno saca un gas pimienta (…) después me mira a la cara, me toma del hombro y me dice ‘mira maraca culiá, me estai puro webiando, ¿querís sufrir? te voy a torturar’ y ahí me pesca y me tira el gas en la cara”-, narra Carter.

Caminó dos pasos y desvaneció. Eso fue lo último que hizo Tania antes de perder el control de su cuerpo. Cuando despertó, había otros brigadistas que le hacían primeros auxilios, pero ella no venía nada y tenía espasmos, razón por la que la llevaron a la Posta Central. El diagnóstico: quemadura de tráquea, laringe, nariz, boca y córneas. Fue recién a principios de diciembre cuando empezó a evolucionar, pero su vista sigue dañada. Ahora está con terapeuta ocupacional y psicóloga por estrés post-traumático. Tendrá que usar lentes por el impacto de la herida.

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Carter lleva asistiendo gente en las calles hace años,  pero fue recién para el estallido social que conformó un equipo de trabajo. Sobre esto, afirma que los protocolos de Carabineros en ninguna manifestación son respetados. “El uso del gas pimienta es indiscriminado en la calle y se debería usar a 1,8 metros. No se puede echar directamente a la cara. Eso nunca lo han cumplido”. Esto, cuando en el Protocolo para el Mantenimiento del Orden Público (Orden General N° 2.635) dice que el uso del “Gas OC” (pimienta) es sólo para el “uso defensivo contra agresiones hacia el personal” y para la “neutralización de un grupo reducido de individuos”.

Felipe Muñoz, fotógrafo de Concepción, afirma haber visto esto el 26 de noviembre de 2019, en Barros Arana con Castellón: “Ahí habían barricadas hechas con adoquines, muchas, como tres y los pacos fueron a despejar el camino. Yo me quedé ahí, al lado de la Escuela Militar y había, al menos, dos pacos tirando piedras hacia la plaza de Tribunales. También otro paco encapuchado, sin identificación y  con una piedra en sus manos”. 

Otra práctica que se sigue dando es la no identificación de funcionarios a la hora de cubrir manifestaciones. El fotógrafo Diego Ibacache (29) de Concepción denunció a través de imágenes que se hicieron virales que, el 18 de noviembre de 2019, Carabineros no sólo no estaba usando su nombre en su uniforme, sino que en su lugar habían denominaciones como “Super Dick”, “Destroyer” y “Raptor”.

El fotógrafo señala que un par de semanas más tarde, se volvió a encontrar con “Destroyer”, quién lo reconoció y le dio aviso a uno de sus colegas.

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Este me lanzó una amenaza de ‘se va a morir tu hermana. Tras esto, se abrió una investigación administrativa que quedó inconclusa debido al cierre temporal del caso por parte de la Fiscalía, comenta.

Lo peor es que después me di cuenta de que quién era el encargado (de investigar el caso dentro de la institución), aparecía en un video empujando a mujeres en la calle-, agrega.

Sobre este punto, Leonardo Llanos, Juez de Garantía que se desempeñó en Concepción para octubre del año pasado, dice que “ellos están obligados a portar su nombre en el uniforme y el número de placa, que también tiene que ser exhibido, para que uno pueda saber quién fue el Carabinero que está efectuando el procedimiento”.

A este prontuario se suma utilización de otros objetos no considerados en protocolos como hondas y el mal uso del bastón de servicio o “luma”, que según el Protocolo, debería usarse sólo como “uso defensivo contra agresiones hacia el personal”.

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Fotografía por Equipo Fotográfico OPIP

La naturalización de las agresiones verbales

El 19 de octubre de este año, Scarleth M. se encontraba en el Cruce Higueras del Puente Perales cuando fue detenida en medio de una manifestación pacífica. Andaba con su pareja y cuando la policía tiró gases lacrimógenos para dispersarles los agarraron entre un piquete policial y alrededor de diez uniformados en motocicleta.

-Primero agarraron a mi pololo y empezaron a tirarle la moto encima y yo me acerqué a reclamarles y el paco me dijo ‘cállate, ya a la pared’. De repente llegaron más, nos ponen las esposas y cuando preguntamos el por qué si no habíamos hecho nada, dijeron ‘vengan pa’cá si ustedes no tiene por qué hablar’, ‘camina, camina’ y ‘a mi no me vengai na’ a wear-, relata.

Aun cuando su detención fue completamente arbitraria, la joven actualmente está imputada por lanzar objetos contundentes a Carabineros y desórdenes públicos, caso que se suma a la larga lista de arrestos injustificados efectuados en el contexto del estallido social. Según el equipo de observadores del INDH, entre el 19 de octubre y el 31 de diciembre de 2019, se advirtieron los siguientes comportamientos en la detención de manifestantes:

Tabla proporcionada por Sònia Lahoz i Ubach, Cientista Social y coordinadora del equipo de Observadores del INDH

Pese a que el periodo de observación es de apenas dos meses, da cuenta de la reiteración de las prácticas anti protocolares en las que incurren los uniformados. Además, dentro de la protesta no sólo se evidencia la posibilidad de recibir golpes, gases en el rostro o, inclusive, arriesgar una detención, sino que estos elementos se acompañan de insultos verbales y hasta amenazas, todo ello naturalizado en la predisposición de los civiles a esperar cualquier tipo de afrenta por parte de Carabineros y Fuerzas Especiales.

La situación no fue muy diferente para la fotógrafa Paz Villaroel. Cuando salió para registrar la segunda fecha de la PSU de 2019 en la Municipalidad de la comuna de San Bernardo, se encontró con personal policial amedrentando a un pequeño grupo de personas. En ese momento, un Carabinero sacó una escopeta de balines y ella lo encaró, preguntándole por qué estaba sacando armas, a lo cual recibió un “cállate weona, yo no soy familiar tuyo” como respuesta.

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-Yo le dije que menos mal, que yo no tengo hermanos pacos y que me daría vergüenza tenerlos y el me dijo ‘cállate maraca culia, erís una cochina culia [sic]’. Nunca me había pasado que un paco me dijera cualquier cosa (…) Cuando me di la vuelta, pidió que me detuvieran. Dijo ‘a esa, a esa deténganla-, sostiene la fotógrafa.

La aproximación más cercana a una regulación de este ejercicio se encuentra en el Art. 22 del Reglamento de Disciplina N°11 de Carabineros de Chile, que dicta “el trato descortés o inculto para con el público”.

Asimismo, dentro del Protocolo para el Mantenimiento del Orden Público de Carabineros, en su primer punto referido a la “Protección a manifestantes”, se indica que “el personal de Carabineros no debe reaccionar ante provocaciones verbales o gestuales de algunos manifestantes”, evidenciando que aún si el funcionario es provocado, denostar verbalmente a un civil es un claro incumplimiento protocolar.

En este sentido, Ignacia Velasco, periodista del proyecto de investigación Documenta LaBot, que reúne casos de violaciones a los DD.HH desde el 19 de octubre de 2019, indica que existe una normalización tanto por el uso de la fuerza como por posibles insultos del personal de la institución. –Mucha gente que va a las manifestaciones asume que si lo detienen o si tiene un encontrón directo con Carabineros o va a ser golpeado, o va a ser amenazado-, explica Velasco.

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Además, comentas que los casos vulneratorios son una mezcla entre agresiones verbales y físicas, donde se culpa al manifestante por el uso excesivo de fuerza y la actitud anti protocolar de los uniformados:

-Llamaba mucho la atención amenazas como ‘por andar webeando te va a pasar esto’ y particularmente era super heavy con las mujeres porque había mucha denostación verbal. Hubo niños a los que los amenazaban con enviarlos al Sename-, dice.

En este contexto, la sensación de vulneración al momento de salir a las calles era una sensación reiterativa. Así lo deja ver el fotógrafo Johan Berna, quien fue amenazado por un Capitán de Carabineros, tal como en su momento lo fue el también fotógrafo, Diego Ibacache.

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-Este tipo me insultaba de la nada, cuando ellos llegaban y pasaban al lado mío, este tipo me gritaba cosas. Tiempo después, en plena represión, me gritan de la verde de enfrente donde yo estaba ‘Johan Berna, te tengo identificado-, recordó el joven.

No sólo las amenazas eran recurrentes, esta situación le significó cuidarse las espaldas, sino que personal de Carabineros le lanzó tres lacrimógenas en el cuerpo -cabeza, pierna y costillas- y, pese a interponer una querella en el INDH, a más de un año de la denuncia respectiva, éstas acusaciones se encuentran congelada en los tribunales de justicia.

Juan Andrés Álvarez, abogado y miembro del piquete jurídico de la Universidad de Concepción, dice que en su experiencia, no se ve que la policía cuide su lenguaje o sepa cuál es su rol.

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Ocurre que hay un trato de iguales, cuando la situación desde luego no es horizontal. No puede estimarse que porque el manifestante estaba insultando, Carabineros tenga la misma libertad para hacerlo. Hay un error grave de percepción en torno a que Carabineros de alguna manera se tiende a homologar con los manifestantes y creen que su defensa pasa también por insultarlos de vuelta, en circunstancia de estar en una posición de autoridad-, comenta.

Fotografía por Equipo Fotográfico OPIP

La refundación de Carabineros

El hecho de que existan tan pocos funcionarios policiales desvinculados de la institución, pese a contar con un alto porcentaje de denuncias por violación a los Derechos Humanos, explica que hay un claro problema estructural. Los testimonios expuestos son prueba de que, por lo general, la desvinculación solo es efectiva cuando son casos mediáticos, tal como lo fue con el caso de Fabiola Campillai o Gustavo Gatica.

Los protocolos y manuales de conductas tienen dos falencias grandes: la primera, es que en su normativa manejan conceptos jurídicos indeterminados, lo que hace muy difícil asignar las responsabilidades; la segunda, es que constituyen actos administrativos, por lo su infracción implica una investigación sumaria interna, en los que son los superiores quienes evalúan la gravedad de una falta y dictan las sanciones correspondientes.

Juan Pablo González, sociólogo e investigador del Laboratorio de Datos del Observatorio de Prácticas e Instituciones Policiales (OPIP), afirma que los protocolos que deberían servir para que los ciudadanos entendieran a las policías, en realidad sirven como un mecanismo que garantiza la arbitrariedad.

-Al final ellos siempre se pueden escudar en ‘es que el protocolo dice que yo puedo hacer esto, entonces yo estoy siguiendo órdenes’ y en ese seguir órdenes la cadena puede llegar hasta muy arriba-, explica.

Otro punto a mencionar es que es la misma institución quien escribe y modifica sus protocolos y manuales de conducta. En este sentido, es posible que la solución para que las situaciones descritas no se sigan repitiendo, no pase por una modificación a estos documentos -que, por cierto, ya se ha hecho en varias ocasiones-, sino que sea un tema de pensar a los manifestantes como personas más que como enemigos, y a la seguridad pública como un medio, más que como un fin.

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Para Leonardo Llanos es difícil que Carabineros pueda llegar a entender lo que un derecho significa, puesto a que no los tienen asociados en su sistema institucional debido a la formación que reciben.

-Por ejemplo, ellos tienen como prohibición constituirse como asociaciones gremiales o presentar solicitudes a sus superiores. Desde ese punto de vista, se torna super complejo que un Carabinero pueda entender qué es lo que él está violando, si él tampoco tiene ese derecho-, afirma el Juez de Garantía.

Este problema estructural que se niega a desaparecer sigue dejando huellas en una sociedad que ya carga con trauma de la dictadura. Uno que pesa cuando un funcionario se siente con la libertad de decir o hacer cualquier cosa, porque sabe que no le va a pasar nada; o cuando la naturalización de agresiones verbales es una situación tan innata dentro de la protesta social, que se aceptan por miedo de no volver a casa.


*Para efectos de este reportaje, se solicitaron cifras desde octubre de 2019 hasta noviembre de 2020, pero desde la institución se acotó el plazo a una cantidad de cinco meses. De las solicitudes enviadas, se requirieron los datos de los funcionarios desvinculados a nivel nacional y de los funcionarios desvinculados por “denostaciones y provocaciones públicas a civiles”, ambas en el contexto de manifestaciones públicas durante el estallido social. Sin embargo, Carabineros no especificó al momento de dar la información, entregando sólo una cifra para ambas solicitudes.
*Para este texto se contactó a Carabineros, pero hasta el cierre de la edición no hubo respuesta.

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