Tribunal absuelve a usuarios de cannabis medicinal: acusan dos años de una “persecución atroz”
El TOP de Viña del Mar sentenció que «las plantas de marihuana halladas por la policía estaban destinadas al uso y consumo personal, como parte de un tratamiento médico».
Agencias Uno
A través de su cuenta en Twitter, la Fundación Daya informó de un fallo del Tribunal Oral en lo Penal (TOP) de Viña del Mar que absolvió a dos pacientes de su organización perseguidos por la Justicia, tras hallárseles en sus domicilios en abril de 2020 plantas de cannabis que utilizaban con fines medicinales.
Paola Ampuero y Rodrigo Rodríguez fueron sometidos a un proceso judicial de aproximadamente dos años, el que calificaron como “persecución atroz” y que les significó además la interrupción de sus tratamientos en base a cannabis que llevaban junto a Daya. Paola es paciente de la Fundación desde el año 2017, mientras que Rodrigo lo es desde 2015.
En la resolución judicial consignada por Daya se establece que «de la prueba testimonial y documental incorporada por la defensa, unida a la declaración de ambos acusados, se desprende que las plantas de cannabis y la marihuana proveniente de las mismas halladas por la policía al interior de los respectivos domicilios de los acusados el 16 de abril de 2020, estaban destinados al uso y consumo personal, como parte de un tratamiento médico, con motivo de las dolencias que a cada uno de ellos afectan».
«Estos procesos nunca debieron haberse iniciado, no comprendemos la insistencia de Fiscalía en formalizar por cultivo personal, cuando sus máximos exponentes han señalado pública y reiteradamente adherir a la mirada de la Corte Suprema, en el sentido que no basta la mera tenencia de plantas para suponer la comisión de un delito, sino que debe concurrir alguna afectación al bien jurídico protegido, la Salud Pública; es decir, difusión descontrolada al resto de la población. Esto no ocurre en el caso del cultivo para uso personal”, señaló en una publicación hecha en la web de Daya su fundadora y diputada electa, Ana María Gazmuri.
En tanto, Paola, una de las afectadas en este caso, enfatizó en que «uno no es un delincuente, uno solo está velando por su salud; fue un proceso largo y tedioso, donde el apoyo de la Fundación Daya fue fundamental para el veredicto que logramos». Por su parte, Rodrigo narró que «me sentía observado, perseguido, fue muy incómodo tener que pasar por este proceso; agotador mentalmente».


