La Otra Academia

Conservación de la biodiversidad en la era digital

Las redes sociales han sido un arma de doble filo para comunicar sobre las amenazas a la biodiversidad y al bienestar ecológico en general, debido a que la realidad noticiosa queda escrita por quien acumula el mayor número de seguidores. Estas plataformas habrían sido clave en la dispersión de discursos de odio y negacionismo del cambio climático, responsables también de llevar a Donald Trump a la presidencia de los EEUU (Ott, 2016).

“El problema no es la negación del cambio climático, es la indiferencia” David Wallace-Wells, autor de El Planeta Inhóspito (2020).

En la conservación del medio ambiente se ha formado una nueva arena: la esfera digital. En esta era tecnológica, ya no es suficiente con seis informes impecables de expertos internacionales sobre el impacto que las actividades humanas han generado – y siguen generando – en el clima planetario, el último de ellos publicado hace sólo unos meses atrás. “La influencia humana ha calentado el clima a un ritmo sin precedentes en al menos los últimos 2000 años” declaró un panel de 234 especialistas sobre el cambio climático, provenientes de 65 países de todos los rincones del mundo (IPCC 2021). Este informe debió ser la bala de plata para el negacionismo del cambio climático, un tiro de gracia indiscutible para quienes siguen cuestionando la responsabilidad del ser humano en esta crisis socio-ambiental global.

Sin embargo, gracias al acceso generalizado y global a Internet, las redes sociales están eclipsando a los medios formales como fuente de información, y desde hace casi una década, Facebook, Twitter y WhatsApp son las favoritas para la consulta de información y noticias, particularmente entre las generaciones más jóvenes. Según un estudio realizado en estudiantes universitarios de Brasil, España y Portugal, estas redes sociales han tenido un rol importantísimo en la dispersión de noticias falsas durante la pandemia, siendo WhatsApp el más peligroso, al transmitir contenido encriptado y privado, muy difícil de identificar, cuantificar y contrarrestar con información validada (Catalina-García 2019). En la actualidad, ya es común ver cuentas de instituciones y líderes de todo tipo en más de una de estas redes sociales, no obstante, quedan eclipsadas por la enorme cantidad de comunicaciones entre los usuarios.

Las redes sociales han sido un arma de doble filo para comunicar sobre las amenazas a la biodiversidad y al bienestar ecológico en general, debido a que la realidad noticiosa queda escrita por quien acumula el mayor número de seguidores. Estas plataformas habrían sido clave en la dispersión de discursos de odio y negacionismo del cambio climático, responsables también de llevar a Donald Trump a la presidencia de los EEUU (Ott, 2016). Trump, antes de ser suspendido permanente de Twitter por incitar la invasión al Capitolio estadunidense, tenía sobre 88.9 millones de seguidores.

Así es como desde hace un par de años que debemos preocuparnos de noticias falsas (fake news), del tokenismo (pequeñas licencias hacia grupos discriminados, pero que no cambian el fondo), del greenwashing (marketing de un producto o empresa como respetuoso con el medio ambiente, cuando en realidad no lo es), o del gaslighting climático (manipulación del discurso para generar indiferencia a las acciones y efectos del cambio climático), discursos públicos nocivos que se vuelven virales en las redes sociales.

Así se puede entender la indiferencia frente a la COP26, en donde los acuerdos y compromisos entre los líderes mundiales fueron sofocados por el lobby a vista y paciencia de todo el mundo, quitando la emergencia y las prioridades de las acciones por el planeta. En palabras de la activista Greta Thunberg, “30 años de blablablá sobre el clima”. Greta @GretaThunberg tiene 5.1 millones de seguidores en Twitter. La COP26 @COP26 alcanzó apenas los 230.400 seguidores.

De acuerdo con el más reciente informe de Reuters Institute Digital News Report 2021, en Chile un 48% de los usuarios de internet se informan y comparten noticias por redes sociales y mensajería instantánea (Facebook y WhatsApp principalmente), lo cual se vio acentuado con la pandemia. Mediante estas plataformas, algunas noticias falsas se volvieron virales, tanto que el candidato presidencial de la extrema derecha chilena exclamó, con notoria indignación: “… cuando vamos al sur y vemos que los ríos botan el agua al mar, eso es gravísimo… no vamos a estar perdiendo el agua que vaya al mar (sic)”, demostrando una peligrosa falencia en la comprensión del funcionamiento de los ecosistemas, lo que plantea dudas sobre sus capacidades de dar solución al problema a la escasez hídrica de manera integral y con visión de futuro. Como resultado de esta contra-campaña climática, se ha instalado un gaslighting muy dañino en la población chilena, basado en la creencia de que la preocupación por los efectos del cambio climático es un asunto de las élites, y que sólo personas educadas y con sus necesidades vitales resueltas pueden darse el lujo de gastar esfuerzos en ello. Estas creencias fomentan la indiferencia frente a los más de 500.000 chilenos que dependen hoy de camiones aljibe para su abastecimiento de agua, o hacia los crianceros que vieron morir a su ganado por la hiper-sequía el año 2019, ambas situaciones profundizadas por la crisis socio-ambiental global, y que según las proyecciones del CR2 serán eventos cada vez más comunes, especialmente en la zona central del país. El CR2 @CR2_uchile tiene tan solo 9.8 mil seguidores en Twitter.

En respuesta a esta situación y convencidos de que urge una educación formal sobre las causas y consecuencias de la crisis socio-ambiental global, diseñamos el curso de postgrado Conservación de Ambientes Australes en la Universidad de Magallanes, conectados entre Punta Arenas y Puerto Williams. Los desafíos en la nueva era de dominancia del ser humano sobre el planeta, el así llamado Antropoceno, no se pueden solucionar con una mirada disciplinaria netamente académica. Invitamos entonces a investigadores nacionales y extranjeros, representantes de instituciones públicas (por ej., CONAF, MMA, SERNAPESCA), expertos en Nueva Constitución y de comunidades locales relacionadas con la conservación, para conocer los diversos puntos de vista, impactos humanos y estrategias implementadas para proteger la biodiversidad en distintas partes del mundo y de la región de Magallanes. Como hilo conductor nos acompaña la constante discusión sobre cómo queremos y podemos conservar – el debate entre la vieja conservación (Soulé 1985) que se enfoca en el valor intrínseco de la biodiversidad, y la nueva conservación (Kareiva & Marvier 2012), que sitúa al bienestar del ser humano en el centro de las estrategias de conservación.

A través de este curso, queremos incentivar la participación de los estudiantes en el debate público sobre los actuales desafíos del Antropoceno, como lo son el cambio climático, la pérdida de hábitat, las especies invasoras, los conflictos entre humanos y vida silvestre, y la eco-ansiedad, entre otros. Con esto, esperamos fomentar la discusión en temas que son abordados pobremente por la opinión pública o representados solo parcial o falsamente en las redes sociales, y que afectan la comprensión multidimensional de los conflictos humano-naturaleza que se deben superar para lograr una conservación efectiva de la biodiversidad planetaria y de la región de Magallanes.  

Centro de Investigación y Asistencia Técnica Puerto Williams, Universidad de Magallanes

Curso de Postgrado de Conservación de Ambientes Australes

Siglas utilizadas

IPCC: Intergovernmental Panel on Climate Change (panel intergubernamental de expertos sobre el cambio climático)

COP26: Conference of the Parties, (Conferencia sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas)

CR2: Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia

CONAF: Corporación Nacional Forestal

MMA: Ministerio del Medio Ambiente de Chile

SERNAPESCA: Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura

Referencias citadas

Brian L. Ott (2017) The age of Twitter: Donald J. Trump and the politics of debasement, Critical Studies in Media Communication, 34:1, 59-68, DOI:10.1080/15295036.2016.12

Catalina-García B, Sousa JP, & Sousa, LS (2019). Consumo de noticias y percepción de fake news entre estudiantes de Comunicación de Brasil, España y Portugal. Revista de Comunicación, 18(2), 93-115. https://dx.doi.org/10.26441/rc18.2-2019-a5

IPCC (2021): Summary for Policymakers. In: Climate Change 2021: The Physical Science Basis. Contribution of Working Group I to the Sixth Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change [Masson-Delmotte, V., P. Zhai, A. Pirani, S. L. Connors, C. Péan, S. Berger, N. Caud, Y. Chen, L. Goldfarb, M. I. Gomis, M. Huang, K. Leitzell, E. Lonnoy, J.B.R. Matthews, T. K. Maycock, T. Waterfield, O. Yelekçi, R. Yu and B. Zhou (eds.)]. Cambridge University Press.

Kareiva P, Marvier M (2012) What is Conservation Science? BioScience 62: 962-969.

Newman N, Fletcher R, Schulz A, Andi S, Robertson C, Kleis-Nielsen R. (2021) Reuters Institute for the study of Journalism Digital News Report 2021. 10th Edition. Oxford University Press.

https://reutersinstitute.politics.ox.ac.uk/digital-news-report/2021

Soulé, ME (1985) What Is Conservation Biology? BioScience 35: 727-734.

 Wallace-Wells, D (2020) El Planeta Inhóspito. 2° Edición. Editorial Penguin Random House. 352 pp.

Dr. Roy Mackenzie y Dr. Elke Schüttler
Sobre la autora / el autor
Dr. Roy Mackenzie y Dr. Elke Schüttler
Centro de Investigación y Asistencia Técnica Puerto Williams, Universidad de Magallanes. Curso de Postgrado de Conservación de Ambientes Australes
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